‘All the Boys Love Mandy Lane’, imposible no amarla y morir por ella


Lucas Rodríguez Septiembre 21, 2012 Comments Lectura de 3 minutes

Cliché. Esa es la primera palabra que se le viene a uno a la cabeza al leer o ver algo sobre All The Boys Love Mandy Lane. También el hecho de ser atrasada una y otra vez, pospuesta hasta el hartazgo pueda significar algo, ¿no? La verdad es que uno/a se lleva una sorpresa al ver que la película no es nada más y nada menos que otro slasher con jóvenes, pero no es tan común que digamos sino que tiene un toque que, al menos yo, le he dado a llamar country slasher debido a su emplazamiento poco habitual.

El espectador más mañido sabrá por donde vienen los tiros a la hora de sentarse a disfrutar de Mandy Lane: chicos hormonales, drogas, un rancho solitario, Mandy Lane… No hay nada que se le escape al tándem de la degollina adolescente, ninguno: tenemos a la Diosa juvenil, a la zorra, al fumón, al negro de turno, al guapo del grupo; sin embargo, hay algo que se le escapa por momentos a la línea tan transitada del género, y es cuando se vislumbra un poco de humanidad en los jóvenes, un trazo de inseguridad en ellos que los hace (un poco) más queribles.

Ojo, no esperemos grandes actuaciones, sino decentes y aceptables interpretaciones; tampoco le escapa esto a Amber Heard, bonita por demás pero correcta como sus congéneres.

No esperen así también muertes novedosas, sino varios escopetazos bien pegados y alguna que otra puñalada hacen las veces de sangre que se necesitan; vale aclarar que se sienten y se denotan estas muertes, ya que tienen un toque bastante visceral y muy, pero muy realista.

Ya que la película se nota que corre por los rieles ya vistos del subgénero, es refrescante ver ciertos puntos que, cual brisa, despejan el ambiente y dejan ver un panorama diferente, en vez de esconder al (obvio) asesino hasta el minutaje final, el guión se encarga de develarlo al mismo tiempo que el espectador lo ha hecho, cosa que pasa a mitad del film, y el ritmo no se detiene ahí, aspecto que se gana un punto para el guionista novel Jacob Forman.

Forman también tiene un par más de vueltas para entregarle al espectador, tan imprevistas que nunca se ven insinuadas a la largo del film y menos explicadas con ligera profundidad al final. Me hubiera gustado más tener más pistas o clarificación al respecto, pero creo que resultó suficiente para escaparle al concepto típico.

Jonathan Levine ha conseguido con Mandy Lane un sincero homenaje al género sin agobiar ni resultar pesado, con un gran pulso y un inquietante manejo de cámaras, y tiempos que resultan muy estimulantes de ver, lo cual hace que junto con la amena y suave música de fondo logren un filme que se deja ver.

All The Boys Love Mandy Lane no le escapa a los tópicos del género, pero lo hace con tanta sinceridad y buenas intenciones que se le acepta usar momentos ya vistos, agregándole alguna que otra sorpresita como para destacar. Fuera de eso, sigue siendo inexplicable como varios medios la han inflado de tal manera, siendo como es un slasher pasatista y convencional.