‘The Collector’: trampas van, sangre viene, los muchachos se entretienen


Lucas Rodríguez Diciembre 7, 2012 Comments Lectura de 4 minutes

El empujón que les dio escribir la segunda trilogía más el capítulo final del perturbado Jigsaw (esto es, Saw IV, V, VI y VII), sumados a la excitante de comienzo y luego paupérrima saga Feast (recomendable la primera entrega, para perderse las que siguen) ha llevado a la dupla de Marcus Dunstan y Patrick Melton a extender su reino de dolor con un filme desligado al canon de Saw, pero con muchos elementos similares, tan similares que hasta cierto punto de la producción se pensó este proyecto como una precuela de la longeva y lucrativa saga. Lo cierto es que ambos, con la dirección de Dunstan luciendo su opera prima, lograron un producto válido como entretenimiento pero que poco aporta al subgénero de la porno-tortura.

Desde el principio, y tras un prólogo sencillo y en cierto modo, macabro, la trama se cierne hacia Arkin, un hombre de mediana edad con una deuda acuciante hacia su esposa, y que no tiene mejor idea que obtener ese dinero robando una preciada joya que se encuentra en la casa donde trabajó por última vez. Una vez en la casa, abandonada por motivos vacacionales familiares, las cosas no harán más que empeorar.

Uno de los motivos por los cuales The Collector funciona es por su manera descarnada de relatar la historia. El ambiente urbano previo arribo a la casa es opresivo y deprimente, para luego dirigirse a la mansión alejada de la ciudad, en donde todo es oscuro y la lluvia se aproxima rápidamente. Más allá del ambiente, cuando el extraño dentro de la casa comienza a dejar sus huellas sangrientas desperdigadas en forma de trampas por todos lados, no está para nada escatimado el sufrimiento de todo el que se atreva a toparse con estos dispositivos mortales. Estas trampas, que varían desde las más simples hasta las más ridículas y complejas, una vez en acción, muestran su cometido sin ningún corte, y eso agudiza el sufrimiento tanto de los personajes en pantalla como el del imprudente espectador.

Pero ahí en donde Dunstan y Melton intentan distraernos con sus violentas y brutales trampas es cuando uno se percata de lo tremendamente hueco que el guión puede ser. Desde el vamos, una vez que Arkin entra al hogar, y momentos después, la casa pasa de estar desierta a convertirse en un campo minado lleno de perversas letalidades en cada esquina. Y si bien resaltaba previamente que algunas trampas son simples, como la del teléfono, o los ganchos de pescar colgados del cielorraso, algunas son tan complejas que dan risa hasta cierto punto.

Sí aciertan tremendamente en dotar muchas escenas con tensión rabiosa, como la hija adolescente y su novio esquivando ignotamente las trampas mientras tienen sexo en la casa mientras Bela Lugosi is Dead de Bauhaus suena de fondo (excelente), y el Coleccionista los observa, o la primera aparición de este hombre misterioso. Son momentos sumamente cuidados y de mucha tensión.

Por otra parte, el actor que caracteriza a este frío y letal personaje sádico (Juan Fernández) está sublime con su caracterización, ya que no emite ni una palabra en toda la película pero su presencia ya impacta, así como también todos sus movimientos. En general están todos correctos en sus papeles, incluso el por momentos anodino Josh Stewart como Arkin. La sorpresa radica en Madeline Zima, esa inocente niña en la serie The Nanny que aquí deja ver sus atributos. ¡Inesperado!

Para ser la primera película de Marcus Dunstan, ésta luce increíble. Muchas tomas, como la transición entre cuartos en la casa están hechas de un modo sencillo y asfixiante, como el ambiente y muchas tomas en cámara lenta que son una delicia. Con tan poco prsupuesto para un proyecto de este calibre, está muy bien utilizado, y se nota en los efectos prácticos también.
Un defecto que le encuentro es el horrible soundtrack rockero que puede aparecer a veces, esa idea que le tienen que poner música a todo volumen no me cabe para nada; cierto sí, que es destacable unas melodías interesantes (como la entrada del Coleccionista a la casa)

The Collector puede que se note como un desprendimiento de Saw, a los que los escritores le deben la vida, pero a la larga resulta un filme de porno-tortura sencillo en su planteamiento y de fácil visión que no aporta mucho más al género.



Comentarios

  1. a mi me entretuvo mucho, no es ninguna joya, pero creo que es un buen ejercicio de este genero. Por lo visto en el trailer de la secuela, pinta para mala XD

  2. eze dice:

    Entretenida… pero Madeline Zima ya nos había sorprendido con su delicioso desnudo (perdon la frase jeje) en la serie Californicacion donde desde el primer capitulo de la serie (donde David Duchovny la descoce) se mostró no solo con poca ropa, sino un lado sadista…

    1. ¿Madelina Zima desnuda? Quizás me ponga a ver Californication. Tenía un crush con ella en The Nanny.

      1. ezequiel dice:

        Jajaja… emmanuel… mira Californication…. Madeline te va a sorprender!!!! jeje y David duchovny más todavia!!!