‘La Culpa Es De Fidel’, las conclusiones de una niña con carácter


Bruno Almada Agosto 20, 2013 Comments Lectura de 3 minutes

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Me gustan mucho las películas en las que los niños son protagonistas. Esa inocencia que encontramos como espectadores en un niño narrador nos da una impresión más sincera y auténtica respecto a lo que está aconteciendo en la historia. En La culpa es de Fidel de la directora Julie Gravas, realizada en el año 2006, se tocan los temas polémicos de política (principalmente el comunismo) desde la óptica de una protagonista bastante particular.

En París en el año 1970, Ana, una niña de 9 años de clase social acomodada sufre un cambio radical en su vida. Sus padres, quienes la acostumbraron a una vida de lujos, decidieron adoptar la ideología comunista y cambiar así radicalmente su estilo de vida. Pasaron de vivir en una mansión a un pequeño departamento y a pesar de que Ana pudo permanecer en su colegio, las cosas para ella cambiaron mucho y muy rápido. Gracias a su sed de conocimiento, Ana poco a poco va descubriendo qué es lo que está pasando a su alrededor, quiénes son los comunistas, cuál es la lucha de sus padres, entre otras muchas cosas que a pesar de su infantil entendimiento, le permite conseguir muchas conclusiones certeras.

El carácter de Ana nos compromete como espectadores a seguirle el hilo. Ella es un personaje que no dará el brazo a torcer tranquilamente y mucho menos se dejará influenciar. Su capacidad de estar siempre haciendo preguntas y sacando conclusiones es lo que hará de ella “un peligro” y a la vez un miembro controversial de la familia que intentará siempre antes de aceptar alguna decisión de sus padres, analizarla profundamente.

Existe tensión en la película desde dos vertientes. Por un lado la ya complicada vida de los padres de Ana que están teniendo una gran lucha por sus ideales y por el otro, la aventura de Ana por descubrir el motivo por el cual su realidad está cambiando de manera tan estrepitosa. Y eso es lo que nos convierte en cómplices, nosotros que podemos ver a Ana entrometiéndose en habitaciones cerradas, mirando libros e investigando, e inclusive levantándose de noche para no perderse nada de lo que está ocurriendo en su familia. Pues al final, ella tan sólo es motivada por el noble sentimiento de querer conservar lo que para ella es importante, su familia entera.

Una película para que podamos reflexionar respecto al eterno debate entre “la familia” y “los ideales” que tanto tire y afloje tiene siempre entre las personas que tienen interés por cambiar la realidad en su entorno. La culpa es de Fidel nos ayudará a imponernos una balanza, para ver que los niños no se adaptan fácil y que por sobre todo son personas como los adultos que sienten, que viven y que aprenden y cambian inclusive desde su esencia como seres humanos. Todos debemos aprender a razonar y ver cuál de las tantas cosas importantes por las que luchamos significará nuestra irrevocable prioridad.