‘Unmade Beds’, adolescentes en constante búsqueda


Bruno Almada Septiembre 17, 2013 Comments Lectura de 3 minutes

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Dos jóvenes viviendo realidades paralelas hacen de Unmade Beds un homenaje al espíritu rebelde de esa etapa tan atribulada e intensa de la vida: la adolescencia. Desde una mirada fresca, llena de colores intensos y tonos cálidos, el director argentino Alexis Dos Santos nos narra una historia que trascurre en Londres en la que un chico llamado Axl atraviesa la aventura de venir desde España para encontrar a su papá y a la vez, una muchacha llamada Vera huye de una relación en su natal Bélgica procurando renovar su vida, sus espacios, su mente dolida.

Unmade beds nos muestra un mundo inexplorado, una casa tomada de jóvenes artistas en la que hay un montón de colchones, fiestas, eventos. Todo el tiempo pasa algo pero a la vez queda fuera del mundo de nuestros protagonistas,  que en su pecera mental, no pueden salir a superficie de sus mundos internos. Las hormonas a flor de piel, la exploración de “hasta donde llega el límite de nuestro propio ser”, los besos que indistintamente repartidos, sin discriminación, sin parámetro.

La edad en que el amor es la única opción y en la que en nuestra cabeza puede haber una cosa importante a la vez, una pasión, un objetivo y no todo el universo de cosas que ajetrean la cotidianeidad. En el caso de Axl encontrar a su padre, y con eso, encontrarse a sí mismo. Vera, en cambio busca simplemente algo nuevo, algo que la ayude a reformularse la vida, salir de esa caja de monotonía en la que habita, entre libros y cigarrillos.

Dos Santos es particular, y es que, con su segunda película nos plantea universos muy suyos, muy del estilo personal de él que combina los dramas adolescentes y los cuestionamientos existencialistas de los diálogos con el mundo de los excesos, del miedo, del color, de las risas, de la puerilidad estática. Ese instante en que todos quisiéramos poder permanecer por siempre.

Una película que habla del ser y de la búsqueda del ser. Por algo Axl desde que salió de España, 20 días atrás, ya ha dormido en 20 camas diferentes. Porque para un alma en búsqueda no hay lecho para descansar, no hay tiempo de hacer la cama. Siempre estamos sumergidos en formalismos sociales que nos permiten ajustarnos a lo que “deberíamos ser”, pero bueno, Vera intentará combatir eso, amar sin nombres, sin teléfonos, sin mayor posibilidad de contacto que la última oportunidad de encuentro.

Una buena opción para aquellos que estén teniendo un poco de nostalgia de cómo se sentían unos cuantos años atrás, cuando no habían ocho horas laborales, cuando de vez en cuando podían permitirse hacer lo que en ese momento tenían ganas. Una opción para nosotros, los que no queremos dejar de ser adolescentes. Unmade Beds, disfrútenla.