‘Face/Off’, el intercambio de dos caras de la moneda


Ricardo Trejo Agosto 2, 2013 0 Lectura de 4 minutes

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Bueno, al menos Nicolas Cage tiene su meme y sigue siendo chévere para la mayoría, pero para los jóvenes cinéfilos que nos leen, hubo una época en que Cage y Travolta elegían muy buenos papeles y les exigían explorar nuevos horizontes en sus actuaciones. No siempre hacían películas al azar sólo por cobrar el cheque (o pagar deudas al fisco). Lo genial del cine es que si una estrella ha dejado de brillar, se puede retroceder en su filmografía y revisitar sus días de gloria, y es el caso de estos dos actores en la película de John Woo (Mission: Impossible II), uno de los directores de acción que en los años noventa llenó bastantes salas de cine.

Face-Off (o Contracara como se le conoció en latinoamérica) relata la casi ridícula premisa de dos hombres que se han cazado el uno al otro en diferentes ocasiones sin tener éxito. Ambos son dos lados de la moneda. No es hasta que Castor Troy (un demente y perverso Nicolas Cage) en un intento de asesinar cobardemente a Sean Archer (magnífico John Travolta), falla en el cálculo de distancia/disparo y mata al vástago de Archer, provocando así una vendetta aún más grande que la que ambos ya compartían. Las circunstancias se complican y Archer logra capturar a Troy años después, pero Castor cae en un coma durante la pelea, no sin antes revelar que ha colocado una bomba que promete hacerle un gran agujero a Los Angeles. Sin ninguna pista ni método que le ayuda a averiguar la ubicación de la bomba, Archer toma la difícil y enferma decisión de ponerse – literalmente – en la piel de su más grande némesis y así prevenir la muerte de miles de personas inocentes.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?
Son varias las películas que nos han contado la historia de dos personas que se detestan tanto, que por obra de algún hechizo o deseo, sus almas intercambian cuerpos y despiertan siendo el hombre mujer o viceversa. Normalmente esto viene acompañado en forma de comedia, pero con una moraleja al final: no seas prejuicioso, los que se enojan se casan, y demás clichés. Pero en Face-Off los guionistas y el director mandan a volar todos esos clichés. Ellos sabían muy bien qué historia querían contar, y no era sobre dos tipos cambiando de cara y se disparan, sino la de cómo lidian una vez que visten la piel de su némesis. Y son varias veces durante la película que el director juega con esta dinámica con los reflejos, ya sean físicos o metafóricos. El ejemplo más genial lo vemos en la imagen que viste esta columna. Ambos se apuntan con sus armas cara a cara, saben que debajo de la piel está el verdadero rostro del enemigo, pero superficialmente se están viendo a ellos mismos. Pareciera que el mismo director confronta a sus protagonistas exponiendo sus lado oscuro. Entonces, ¿están apuntando al asesino o al demonio interno?

Otra escena clave es la breve demencia por la que Archer atraviesa ya con el rostro de Troy. Ver en el espejo el rostro del enemigo, el que asesino a tu hijo, y no poder hacer nada porque también se trata de tu vida, aunque no sería mala idea herir ese rostro, porque podría sentirse cierta responsabilidad de su deceso, fue víctima de esa cacería. Así que mataría a dos pájaros de un tiro, ¿no?. Así nos presenta el director Woo su película nos recuerda que Archer y Troy son el bien y el mal, Yin y Yang, Santo y Pecador. Resulta irónico que la confrontación final suceda en una iglesia, donde el bien predomina. Es una locura esta película. Pero sobre todo, aplausos a Travolta y a Cage, quienes en la dualidad de sus personajes reflejan a la perfección lo que cada actor presenta al principio; la nobleza y humildad, así como la demencia y el morbo.

Los dejo con un trailer hecho por un fan y que resalta no sólo los mejores momentos de la película, sino que indaga en todo el debraye que les acabo de mencionar acá arriba: respirar como tu enemigo, oirte como tu enemigo, verte como tu enemigo… convertirte en tu enemigo.



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