‘St. Elmo’s Fire’, la generación de los consentidos


Emmanuel Báez Diciembre 5, 2013 Comments Lectura de 4 minutes

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El mismo año que John Hughes estrenó la inolvidable The Breakfast Club, Joel Schumacher estrenó la inferior St. Elmo’s Fire, que fue la película que reunió a los mismos actores considerados miembros del Brat Pack en los años 80. Pero a pesar de ser inferior, y de ser una obra simplemente decente dejando de lado cualquier comparación, tiene varios puntos a su favor que hacen que valga la pena revisarla.

Es la única vez que estuvieron juntos Emilio Estevez, Rob Lowe, Andrew McCarthy, Demi Moore, Judd Nelson, Mare Winningham y Ally Sheedy, y es sencillamente interesante ver la dinámica grupal, que a pesar de contener un desequilibrio actoral, poseía esa inequívoca mística de adolescentes-jóvenes de los 80 que tanto caracterizó a la década. La historia, no tan interesante: las idas y venidas de un grupo de amigos, recién terminados sus estudios, lidiando con los nuevos problemas de ser adultos y las responsabilidades para los cuales no están del todo listos.

La premisa está bien, pero el problema yace en que de los seis amigos, solo uno o dos posee una historia de fondo intrigante y que provoca interés mientras se desarrolla. Los demás son egocéntricos e insoportables en distintos niveles, y parece que se trata de un grupo de amigos ricachones que se juntaron a hacer una película sin tener mucha idea de cómo se enfrenta una persona a problemas reales de la vida.

Pero de alguna manera se dejan ver, quizás porque se trata de una reunión única en su estilo, o quizás porque es raro ver el nombre de Joel Schumacher detrás de un proyecto como este, donde también trabajó en el guion. Está de más decir que hablamos del director de Batman & Robin, aunque eso sería injusto. Schumacher fue después a dirigir la comedia de horror Lost Boys y su carrera tomó mejor rumbo con películas como Flatliners y Falling Down.

Mientras tanto, los chicos del Brat Pack no fueron recibidos por la siguiente década con la calidez que esperaban, probablemente porque las películas que realizaron antes pertenecen solamente a esos años y no envejecieron bien. St. Elmo’s Fire es un melodrama que hubiera sido terriblemente ignorado una década después, y que en este época caería en la categoría de título para televisión o tal vez terminaría en una edición de Sundance sin recibir muchos elogios, pero 1985 fue un mundo diferente, en el que las películas acerca de la madurez, las confusiones y el enfrentamiento a los problemas de adultos tenían un enfoque más inocente, aunque manteniendo la seriedad necesaria como para ser realistas dentro de todo.

Esta obra en particular se pone más llamativa cuando entra en su segunda hora y los conflictos mismos maduran con sus personajes, que descubren que enfrentar el resto de sus vidas no es para nada cómo lo venían planeando. Toca temas sensibles pero manteniendo una distancia cautelosa, sin atreverse a caer en el drama punzante para nada, sino que se queda en el retrato algo superficial de una juventud aprendiendo acerca de la vida por las malas, y el tercer acto llega con resoluciones tardías para todos, aunque se agradece la tensión creciente que hace creer por momentos que Schumacher se atreve a ir más allá de lo correcto.

No hay mucho más aparte de todo esto que se pueda disfrutar, excepto quizás sentir el inevitable cosquilleo con el tema de amor de la película, mil y una veces usada en las décadas siguientes como parte de viñetas de programas de televisión. St. Elmo’s Fire es la obra pequeña de la generación de la nostalgia, probablemente no tenga mucho que ofrecer, pero lo que tiene, resulta entretenido.