‘Soldier’, el súper soldado de Kurt Russell


Emmanuel Báez septiembre 12, 2014 Comments Lectura de 3 minutes

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Soldier no tiene mucho sentido, no tiene muchos diálogos, no tiene mucha coherencia, pero lo compensa todo con mucha testosterona. Es una de esas películas de domingo de tarde difíciles de saltar una vez que aparece en la televisión, con Kurt Russell hablando poco sin pestañear una sola vez, Connie Nielsen luciendo como recién salida de un salón de belleza, a pesar de que su personaje está en un planeta desértico con tecnología primitiva desde hace muchos años, y Jason Isaacs como el militar más incoherente de la historia del cine.

Fue dirigida por Paul W.S. Anderson, cuando solo se hacía llamar Paul Anderson y venía de dirigir Mortal Kombat y Event Horizon, su único trabajo realmente bueno. La idea detrás de Soldier es inteligente, atrevida, y con posibilidades interesantes de críticas militares y sociales fascinantes, que lastimosamente jamás son exploradas. Sin embargo, es un enlatado futurista sin explicación alguna y con tantos hoyos que solo vale disfrutarlo como propuesta B con presupuesto. Y hablo de mucho presupuesto. La producción costó unos $70 millones y fue uno de los cheques más gordos de Russell, que en total dice poco más de 100 palabras en toda la película.

Pero es una entretenida propuesta B, comercial solo como Anderson podría hacerlo, unos años antes de Resident Evil y Milla Jovovich. La trama sigue a un soldado especial criado para ser un soldado perfecto, que es reemplazado cuando llega a una edad muy adulta, y es abandonado en un mundo desértico, donde descubrirá su humanidad gracias al contacto con una comunidad aislada que sobrevivió décadas atrás a un aterrizaje forzoso.

La mayor parte de la historia es acerca de Todd (Rusell) intentando encajar en esta nueva comunidad, y comprobando en el proceso que la naturaleza humana puede ser tan malvada como tan buena. A pesar de todo el entrenamiento, de todo el lavado de cerebro que sufrió al crecer -llamativas secuencias de pura violencia infantil-, la bondad puede llegar al meollo del asunto. Un lindo mensaje en medio de un guion que va saltando de escena a escena sin mucha congruencia, aunque no deja de ser admirable tener a Russell en tantos primeros planos, siempre creíble, siempre con una mirada fría, pero no de maldad, sino de asombro, como un niño pequeño aprendiendo cosas nuevas.

El actor se enfrentó a un fuerte régimen para llegar a un estado físico como nunca en su carrera, y casi es lamentable teniendo en cuenta que la película fue un rotundo fracaso. Pero él está acertado en el papel, y sus secundarios hacen igual de buen trabajo. En paralelo, la historia sigue a unos de los militares más irresponsables y caricaturescos del cine, de los que solo piensan en su objetivo, como si no hubiera un mañana. Los ridículos intercambios entre Jason Isaacs y Gary Busey hacen pensar en que no le dieron más de una hojeada al guion, si es que lo tuvieron en sus manos antes de firmar. Y sin embargo, como buenos actores, se los ve comprometidos.

Lo primero que hice al terminar de ver Soldier de nuevo fue ver el trailer de la película, y quedé asombrado por lo que intentaron vender. Con razón falló tan catastróficamente. El avance incluso vende una batalla espacial inexistente. Supongo que el estudio vio tarde que tenía algo en sus manos que no iba a llegar lejos, así que la promocionaron como pudieron. Pero la película tiene sus cosas memorables, como esa pelea final entre Todd y el super soldado interpretado por Jason Scott Lee, cuyo único trabajo fácil de mencionar es la biografía de Bruce Lee. También hay una bomba nuclear hacia al final. Las bombas nucleares siempre son divertidas en la ficción.