‘Jack el Cazagigantes’, una aventura que apenas llega al tamaño normal


Emmanuel Báez Abril 3, 2013 0 Lectura de 5 minutes

jack the giant slayer post

Jack the Giant Slayer quizás sea la prueba de que no todos los relatos infantiles pueden ser trasladados de forma seria a la pantalla grande, o quizás sea la prueba que Bryan Singer necesitaba para darse cuenta de que su dirección se estaba volviendo algo fría e impersonal. De cualquier manera, es una película que apenas llega a la media de la aventura que propone desde un principio, aunque se ha de valorar el esfuerzo de un elenco que no tiene mucho que ofrecer.

La conocida historia de Jack y las Habichuelas Mágicas es adaptada por Darren Lemke, Dan Studney y Christopher McQuarrie, el primero de los cuales escribió la cuarta de Shrek, mientras que el segundo se encargó de algunos episodios de la serie de TV de Sabrina, la bruja adolescente. McQuarrie es el único de la lista que trabajó anteriormente con Singer en películas como The Usual Suspects y Valkyrie, y quizás sea su pulso el que se note en los momentos en que Jack the Giant Slayer se pone interesante, aunque a cada escena agradable le siguen varias secuencias torpes en puesta y diálogo.

El primer problema de esta adaptación está en la superficial pincelada que se le da a la ambientación y el escenario en que se desarrolla la historia. En todo momento parece que simplemente hay dos puntos en todo el mapa sin ninguna mención a cualquier otro lugar que importe. Tenemos castillo del Rey por un lado y al otro lado del mapa, una pequeña cabaña donde vive Jack junto a su tío. Toda la mitología se basa en ese lugar y los cuentos que unos niños escuchaban cuando eran niños, que se convirtieron en leyendas con el paso de los años, pero cuya realidad es más inminente de lo que imaginan.

Esta superficialidad temática es típica de películas de aventura de los 80, algunas como Princess Bride cuyo mundo nunca conocemos realmente, pero la diferencia con aquella maravillosa película es que no se toma en serio en ningún momento y tiene personajes realmente cautivantes que importan a través de sus acciones, sus diálogos y unas personalidades bien marcadas. Lo único verdaderamente marcado y engatusador en esta adaptación del cuento de Jack es la voz de Bill Nighy, inconfundible aún entre gruñidos y gritos de guerra. Es una lástima que su personaje sea una versión un poco menos tonta que Scrad en Men in Black II.

Quienes encabezan el elenco, Nicholas Hoult y Ewan McGregor, destacan un poco por el notable esfuerzo emocional y físico que la película requiere de ellos. Acompañados los dos por unos secundarios unidimensionales que lastimosamente no consiguen liberarse de la sosería de sus personajes. Stanley Tucci hace lo que puede con lo que tiene, Eleanor Tomlinson es una princesa con deseos de aventura que en ningún momento hace nada más que ponerse a sí misma en peligro, e Ian McShane es un Rey salido directamente del personaje de Lord Farquaad en la primera Shrek.

El segundo problema es el más evidente: los efectos visuales y la creación de los gigantes, que en ningún momento son realmente creíbles y cuando hay una forzada interacción entre estos y los humanos, no siempre convence que están en la misma escena. Además de eso, la perspectiva hace que por conveniencia, los gigantes cambien de tamaño entre planos, lo que provoca que sean menos intimidantes. A eso hay que sumarle que estos enormes seres sigan siendo retratados como bobos e inútiles la mayor parte del tiempo, lo que termina por esfumar cualquier sensación de peligro para los protagonistas.

A pesar de sus falencias, la película se mantiene medianamente entretenida simplemente porque es bien lineal y no hay vueltas que darle, siempre está ocurriendo algo, interesante o no, lo que mueve rápidamente la trama hacia adelante. Los enfrentamientos disparejos son quizás divertidos de ver sencillamente porque es divertido ver como unos gigantes sujetan a unos diminutos humanos y los arrojan al vacío como juguetes, y por momentos -solo por momentos- pareciera que las batallas se ponen emocionantes. Aparte de eso, hay una banda sonora de fantasía compuesta con cierta pasión por John Ottman, y lo que vale la pena recordar, es que tiene una genial muerte de un villano, digna de ingresar a una lista de esa clase si alguien lo actualizara.

Jack the Giant Slayer cierra con un epílogo idiota de proporciones gigantescas, que es probablemente el peor intento de una película de sugerir una secuela en la historia del cine.  Si de alguna manera regresa Bill Nighy a hacer la voz de alguien, habría algo que esperar.



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