‘Poultrygeist’, la nueva amenaza zombie, en forma de aves de corral


Angélica González Octubre 15, 2012 Comments Lectura de 4 minutes

Esta película dirigida por Lloyd Kauffman, combina muchos elementos que uno no pensó encontrar en la pantalla grande, mezclando un poco de música y bailes, sangre y unos pollos mutantes muy particulares. Imagínate ir a comer a tu cadena de comida rápida preferida, ordenas el menú que contiene pollo, y cuando llegas a tu casa luego de haberlo devorado, ¡te has convertido en un pollo zombie!

La película empieza con dos adolescentes, Arbie (Jason Yachanin) y Wendy (Kate Graham), que están muy enamorados y estando ambos en su último año de colegio, no tienen mejor idea que tener relaciones en un cementerio indio. Cabe destacar que a lo largo de los años uno va adquiriendo conocimiento de ciertas reglas tácitas a la hora de ver una película de esta clase, como que tener relaciones en lugares como esos, no trae absolutamente nada bueno. Menos aín cuando a la escena le sumamos un pervertido con un hacha en una mano y su miembro viril en la otra.

Pasa el tiempo y luego de un semestre en la Universidad, Arbie vuelve al antiguo lugar donde el cementerio indio se encontraba, y ¿adivina qué? ya no hay más cementerio, se demolió para construir una imitación barata de la famosa cadena norteamericana “Kentuky Fried Chicken”, sí, sobre el cementerio indio, un lugar donde venden pollo frito. Te da hambre, ¿no?

Arbie nota una enorme manifestación fuera del local, por los derechos de los animales, liderada por CLAM (Lesbianas Universitarias en contra de Mega-Conglomedaros). Entre esa masa de personas de la organización, encuentra a su amor de toda la vida Wendy, que se ha vuelto lesbiana y lucha por los derechos de los animales, además de estar en contra de las Grandes Industrias. Ah! y Wendy tiene novia.

Nuestro pobre Arbie (en serio da penita) al ver que perdió toda la esperanza de recuperar a Wendy por una empanada, decide conseguir un trabajo dentro del local de pollo frito para así poder ganar mucho dinero y tratar re-conquistar a su gran amor (en realidad uno no entiende bien cuál es el punto que Arbie entre a trabajar al local, pero solo sigamos la corriente).

A la hora de presentar a los compañeros de trabajo de Arbie, encontramos los típicos prejuicios de toda película norteamericana, el Manager del local es negro, el que hace las hamburguesas es un mexicano ilegal (y gay), la mujer encargada del ensamblaje de los alimentos es árabe, y nunca falta el campesino ignorante norteamericano que su debilidad es tener sexo con los animales. Adivina quién muere primero.

Después de toda esta introducción, uno se pregunta si que tienen que ver los pollos mutantes zombies con el resto de la película. Bueno, cuando Arbie entra a trabajar encuentran una caja llena de huevos verdes y podridos de los zombies mutantes y como todos los personajes de la película tienen la inteligencia de un bebe de 2 meses, estos huevos se mezclan con la comida que se le sirve a los clientes, así esparciendo el virus pollo-mutante-zombie.

Es ahí cuando la película te muestra su verdadera cara, te muestra las tácticas de represión contra los pollos zombies, sin dejar de lado obviamente el desmembramiento y la cantidad enferma de sangre que se esparce durante toda la película.

Poultrygeist tiene sus momentos de calidad así como sus momentos más bajos, desde lesbianas mostrando tetas hasta un desgarramiento anal demasiado explícito.

Recomendaciones para ver esta película: No comer pollo una semana antes (y yo creo que el pollo va a estar fuera la dieta cotidiana de muchos por un buen tiempo). No es apta para personas de estómago sensible y definitivamente no es una película para ver con tu novia un viernes por la noche.