‘Paranormal Activity 2’: más cámaras, más intrusiones, menos miedo


Lucas Rodríguez Octubre 5, 2012 Comments Lectura de 4 minutes

La amen u odien, hay que admitirlo: Paranormal Activity fue EL éxito de horror del 2009, una película con una historia mínima, aún menos presupuesto, pero con un objetivo en particular: asustar al espectador de verdad, como hace diez años lo logró The Blair Witch Project. Personalmente, Paranormal Activity terminó en mi Top Ten de 2009 y ya le tengo un cariño especial.

Ahora, Paranormal Activity 2 es un completo desperdicio de ideas y un rejunte de sustos previamente vistos, pero que funciona como complemento ideal tanto a la primera entrega como a la mitología que construye la saga.

La historia empieza repentinamente veloz, ya que en menos de 3 minutos se presenta el conflicto inicial, con la familia Rey (estos son, papá Daniel, hija Ali, madrastra Kristi, el bebé Hunter, la niñera Martine y el perro Abby) trayendo al nuevo integrante a la casa, para acto seguido ver su casa destrozada por, aparentemente, ladrones. En nada el padre hace instalar las cámaras a lo largo y ancho de la casa, y la vigilia nocturna de las 6 cámaras son el motor novedoso de esta entrega, sumados a la cámara personal que posee la familia.

Uno de los puntos que más se le objetaba a la primera parte era que los personajes de Katie y Micah eran muy blandos y por momentos imbancables; acá no sólo vuelven (el que no lo sabía ya, ésta es otra propuesta que lucra con el número 2 en su título pero que en realidad es una mediecuela) sino que también complementan a la familia Rey; creo que en conjunto se genera un muy buen ambiente y son bastante creíbles. Y ése es el punto más destacable.

Realmente me encontraba muy emocionado por ver cómo iban a seguir la historia, qué nuevos giros tomaría la trama, que nuevos sustos nos ibamos a encontrar y es triste ver que refritaron el mismo esquema de la anterior con resultados pobrísimos: directamente no hay una escalada de tensión a medida que las noches van pasando, sino que hay incidentes aislados que resultan más anticlimáticos que otra cosa (creo que una o dos veces me encontré realmente sobresaltado en la sala). Antes, el ruido blanco directamente me ponía los nervios de punta, y ahora sólo lo ha logrado en una escena.

El mayor cambio que le siento es que Paranormal Activity empezaba justo cuando terminaba, y la sensación de malestar se la llevaba uno a su casa; ahora, apenas recuerdo un par de escenas de esta segunda entrega y eso es lo más triste, que se dieron cuenta de que podían dormirse en los laureles y lo hicieron. El detalle que más me molesta es que nos llenaron por todas partes con videos virales y escenas ocultas en el sitio oficial, incluída una imagen aterradora del bebé Hunter en la calle con una sombra a su lado bailando – tengo que admitir que por esa sola imagen ya estaba sugestionado -. No solo esta escena no se encuentra, sino que otras más (hasta un minimo de cinco, estoy seguro) no aparecen en la película, y seguro saldrán como escenas eliminadas o en el corte extendido.

Dios, hasta el final es blando, y hay rumores (nunca confirmados oficialmente) de que pudo haber un final alternativo, que fue considerado muy fuerte para los cines (y que nunca veremos, tal parece). Ok, admito que hasta cierto punto la primera era tediosa, pero ésta se lleva las palmas, eso como si fuera una gran escena eliminada que encaja interesantemente en la historia, pero que por sí sola no representa una película digna de recomendación.

Paranormal Activity 2 es una decepción. Para todos aquellos que la esperaron con ansias luego de la primera entrega, sepan que no se están perdiendo de nada. Por suerte, la tercera entrega es otro cantar, como verán el próximo viernes.