‘Pink Flamingos’, el extraño mundo de Babs Johnson


Angélica González Noviembre 26, 2012 Comments Lectura de 3 minutes

John Waters nos trae la historia de Babs Johnson (Divine), una criminal transexual con sobrepeso (y un maquillaje digno del Joker de Batman) que vive en un trailer con su madre, Edie (Edith Massey), una loca que se pasa en ropa interior sentada en un corralito y está obsesionada con los huevos duros. Su hijo Crackers (Danny Mills), que jamás he visto una persona que tenga una cara tan pervertida y delatadora de sus pensamientos sucios (y acertada) que ayuda a su madre con los crímenes y Cotton (Mary Vivian Pearce), su compañera de aventuras.

Babs ostenta el título de ser “la persona más sucia viva” pero se ve hostigada por Raymond y Connie Marble (David Lochary y Mink Stone), una pareja de “pervertidos celosos” que se dedica a raptar mujeres en las calles, embarazarlas -de ese trabajo se encarga su mayordomo Channing (Channing Wilroy)- con una técnica bastante extraña además de repugnante y luego vender sus bebés a parejas de lesbianas que quieren tener hijos (inteligentes, ¿no?). Ahora, si pensaste que ya te relaté toda la película, te equivocaste, ¡esto es solo el comienzo!

La historia continúa con los constantes ataques realizados por ambas partes, como Babs interrumpiendo la casa de los Marble así descubriendo su negocio clandestino, o cuando éstos envían un pedazo de mierda por correo a Babs “por su cumpleaños”, tomando muy en serio lo del título que se disputan, aunque después de ver toda la película te quedas pensando si quien verdaderamente es merecedor de tan conflictiva distinción.

Pink Flamingos (1972) es bastante ofensiva, llevando el humor hasta el límite e inclusive sobrepasándolo en ocasiones, como ver a Babs comer excremento de un perro, o una explícita escena de violación incluyendo a una gallina en medio. Cosas como éstas te hacen preguntar que exactamente tiene John Waters en la cabeza y particularmente el “por qué” del título, al respecto Waters dice “La razón por la cual llamé “Pink Flamingos” fue, porque la película en sí fue bastante escandalosa, que queríamos que tenga un título muy normal que no sea explotador. Hasta este día, estoy convencido que las personas creen que es una película sobre Florida”.

Noventa y siete minutos de “por qué” resuenan en tu cabeza mientras ves todo lo que tiene esta película para ofrecerte, que es mucho para digerir de una. O te termina gustando demasiado o terminas rechazándola de una, aun así sea cual sea tu reacción Waters dice “Si la gente vomita al ver mis películas eso es para mí como una ovación de pie”.



Comentarios

  1. Oscar Arrúa dice:

    Divine forever