‘Angry Birds: La Película’, divertida como el juego


Emmanuel Báez Mayo 16, 2016 0 Lectura de 4 minutes

angry birds

Angry Birds es una película pensada para que dure exactamente lo que dura la película, y ni un segundo más. Es la definición exacta de entretenimiento efímero. Por supuesto, eso no es necesariamente malo, pero me hace pensar en el hecho de que hay evidencia suficiente de que realmente se pueden hacer películas de animación para chicos con un humor que apele a su inteligencia, y que no caigan en lo más básico del género. Pienso en que no había historia alguna en la marca Lego, y aun así realizaron una de las películas de animación más ingeniosas de los últimos años.

La película de Angry Birds no es nada de eso, pero sí es un buen rato en el cine que en ningún momento llega a ser malo. Es divertido, alegre, colorido, y tiene las obligatorias referencias a la cultura cinéfila que parece ser ley en las producciones de animación que nazcan de la cultura pop misma. Tiene una buenísima banda sonora, lo que también es regla en este tipo de películas, y cumpliendo con eso, es también una obra que seguramente será suficiente para quienes hayan vivido jugando alguna de las versiones desde que la marca apareció en el 2009. Yo jugué un poco en su momento, así que disfruté un poco más los momentos salidos directamente de los juegos.

La trama gira en torno a Red, un pájaro con mal temperamento en una isla habitada por pájaros que no pueden volar, pero viven sus días en irritante armonía y control. Red es el que no encaja y vive al borde del mar en una casa que se construyó él mismo para alejarse de los demás pájaros, pero un inconveniente con una torta de cumpleaños lo enviará a un grupo de control de ira, donde conocerá a Chuck y Bomb, que se convertirán en sus primeros amigos en muchísimo tiempo.

La tranquilidad de la isla se verá interrumpida con la llegada de unos misteriosos cerdos verdes que se muestran amigables y comparten con los pájaros unos inventos tecnológicos que serán deleite entre los plumíferos, aunque Red sospechará desde el principio que los invasores tienen un motivo ulterior. Por supuesto, él tendrá razón, aunque los demás decidirán ignorarlo debido a sus prejuicios previos, y cuando los cerdos terminan robando todos los huevos de la isla, acudirán a quien al principio advirtió de la amenaza inminente. Es ahí, y recién ahí, cuando la película se torna más divertida, y para eso se toma su dulce e innecesario tiempo, lo que hace que sea tediosa a ratos.

Sin embargo, lo que tiene de divertido, lo tiene de divertido. La personalidad iracunda de Red lo hace interesante por momentos, y varios guiños al exterior son bastante acertados, en especial una secuencia en donde Chuck -que es un ave que puede moverse a una velocidad casi sobrenatural- se destaca en lo que es una obvia imitación de la secuencia de Quicksilver en X-Men: Días del Futuro Pasado. Si bien es bien genérica, la película tiene sus momentos que resultan hilarantes y bien pensados para que los más grandes que acompañan a los niños al cine no salgan vacíos.

La película es producida con una franquicia cinematográfica en mente, y aunque eso tampoco tiene nada de malo, hubiera sido bueno que al menos hicieran el esfuerzo de que no se notara esa evidente intención con un guion que apuntara a algo más que el esparcimiento pasajero. Quizás sea un pensamiento algo cínico, pero es uno que no se puede negar. De cualquier manera, los chicos la pasarán bien, los fanáticos la adorarán, y entre guiños cinéfilos y banda sonora, el resto no tendrá más quejas al respecto.



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