‘Arrival’, una obra maestra sobre la comunicación humana


Emmanuel Báez Enero 3, 2017 Comments Lectura de 5 minutes

Dos civiles son citados para descifrar el propósito del arribo de una nave extraterrestre al estado de Montana, en Estados Unidos, siendo esta una de doce naves que aterrizaron en otras locaciones alrededor del mundo. Louise (Amy Adams) es una experta en lingüística, e Ian (Jeremy Renner) es un científico. Si fuera cualquier otra película, el científico sería el protagonista principal y la profesora solamente aportaría lo suficiente como para que la trama pueda tomar el rumbo bélico o la aventura tras el descubrimiento tecnológico. Sin embargo, esta película no es acerca de la confrontación sino de los problemas que llevan a eso: la comunicación y el lenguaje como herramientas principales para solucionar todos los conflictos o, mejor dicho, lo que ocurre cuando no nos comunicamos.

La nueva película del realizador Denis Villeneuve es un inteligentísimo thriller de ciencia ficción que avanza lenta y seguramente hacia su moraleja de una forma trascendental, contando su historia desde el punto de vista de una mujer avezada en su área y segura de sus conocimientos, que empieza a experimentar sucesos de otros momentos de su vida que son cruciales para las decisiones que deberá tomar. El brillante guion firmado por Eric Heisserer no solamente triunfa porque se trata de una mujer salvando al mundo siendo curiosa, sino porque trata con gran respeto al espectador en todo momento, sin escupir acciones sin pienso ni sentido por simple temor a perder la atención. Es visualmente atrapante y narrativamente intrigante, haciendo que sea imposible desviar la vista durante toda la duración.

Una vez que las dos naves tipo monolito aterrizan en la Tierra, se explica brevemente y en el fondo como este evento global empieza a afectar a todo el planeta en cuestiones sociales, económicas, y políticas, dejando claro que la raza humana no está preparada de forma conjunta para una llegada de esas proporciones. El caos reina en las ciudades más importantes del mundo mientras Louise, Ian, y el resto del equipo de especialistas intentan traducir el idioma de los alienígenas heptópodos, denominados así por la forma de calamar flotante que tienen. Desde el primer momento en que somos introducidos al campamento en Montana, se evidencia un acercamiento muy diferente de protocolo de contacto extraterrestre al que vimos en muchas otras historias, mostrando cómo los diferentes gobiernos mantienen una especie de comunicación baja con respecto a las informaciones que están recabando, aunque sin compartir los detalles más importantes.

Ahí radica la importancia de la historia de Louise, que empieza a experimentar lo que parecen ser flashbacks de una vida trágica, sin poder evitar sentir el peso de las emociones que dichos eventos acarrean. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo trabajando en el idioma de los extraterrestres, va comprendiendo los cambios que experimenta como parte del mensaje que intentan dejar los visitantes, cuyas motivaciones parecen cada vez más pacíficas, aunque la tensión militar y política se acrecienta en todo el globo. La urgencia lleva a tomar riesgos, y últimamente se hace incuestionable el efecto que esta nueva forma de comunicación tiene en Louise, que comienza a ver el tiempo como lo hacen ellos.

Las mejores películas de ciencia ficción son los que cuentan historias intrínsecamente humanas a través de situaciones increíbles, y el peso con el que Arrival golpea es bastante emotivo, entregando una verdad absoluta de comunicación, cooperación, y humildad de forma poderosa y sobrecogedora. Con las nuevas habilidades de previsión del tiempo que adquiere Louise, es capaz de entender los eventos futuros, inevitables no por resignación fatalista sino como aceptación de que la vida no se trata para nada del destino, sino del viaje, como reza la frase. La belleza de la vida es que los momentos bellos inevitablemente destacan más cuando contrastan con las adversidades más desgraciadas, y en medio del dolor, siempre se siente con más fuerza la fuerza del cariño y el poder de un abrazo. Es por eso que Louise decide seguir adelante con lo que vislumbra en su futuro, a pesar de que este pueda parecer trágico o desesperanzador. Ella decide, por sobre todas las cosas, enfocarse en los momentos buenos y vivirlos al máximo, sin dejar jamás de expresas sus sentimientos o usar las herramientas de comunicación que tiene, siendo enteramente consciente de sus decisiones.

Esas decisiones también tienen peso en el futuro de la humanidad, ya que convirtiéndose en la única capaz de entender y aceptar por completo el idioma de los extraterrestres, traduce el mensaje principal de forma correcta, salvando al mundo de una posible confrontación bélica que podría tener consecuencias nefastas para todos. La última media hora es una clase magistral de cine donde la revelación es enteramente psicológica, dejando completamente de lado toda la parafernalia acostumbrada de Hollywood, y dando paso a un clímax lúcido e ingenioso, que se presta fácilmente a debates posteriores, afirmando que en ningún momento es un relato acerca del contacto extraterrestre sino de la importancia del contacto humano.