Reseña: 'Black Swan', de Darren Aronofsky


Sergio Colmán Febrero 27, 2011 8 Lectura de 7 minutes

Dicen que en el origen del teatro clásico, en la antigua Grecia, Tespis, un dramaturgo, decidió hablar por primera vez como el dios Baco; en vez de decir “Baco hace…”como se acostumbraba en aquel entonces, empezó a decir “Hago…”. Se produjo un gran escándalo y lo acusaron de estar loco y tener dos almas, la suya y la del dios Baco. Así nacía el actor, viéndolo desde el arte, que se relaciona con algo parecido a la esquizofrenia, como concepto del psicoanálisis.

¿Por qué me divago con esto? Porque sencillamente de esto va Black Swan. La película retrata el tormentoso camino del artista para llegar a la perfección; que no implica el mero dominio de la técnica, sino también la inspiración, pero a través de un proceso de lucha interna entre lo apolíneo (orden) y lo dionisíaco (caos), algo con lo que Darren Aronofsky, uno de los directores más interesantes de Hollywood, va mas allá y nos lleva al extremo.

Nina Sawyer (Natalie Portman) es una bailarina que se ha esmerado toda su carrera para ser la mejor. Cuando se le presenta la oportunidad de interpretar a Odette, el cisne blanco y a Odile, el cisne negro en la obra El lago de los cisnes, de Tchaicovsky – algo que ha anhelado siempre- se ahoga en contradicciones internas y fantasmas sicológicos.  Esto está potenciado por la aparición de la nueva bailarina Lily (una carismática Mila Kunis), quién con su carisma e improvisación enseguida conquista a su maestro Thomas LeRoy (un Vincent Cassel correcto) presentándose así como su otra cara y por lo mismo, mas apta para interpretar a Odile. También existe una relación entre Nina y su Madre (Bárbara Hershey), quien aplica un terrible peso sobre su hija siendo esta una ex bailarina que ha dejado todo para criarla y que proyecta una sombra de frustración  en una compleja y contradictoria relación.

El guión, escrito por Mark Heyman, John J. McLaughlin y Andres Heinz,  se encarga de contarnos gradualmente la transformación de Nina a través de etapas puntuales. Así, el personaje recorre un sube y baja emocional, desde la expectación por ser elegida y la obsesión con ser la princesa del baile – retratada en la escena donde entra en el camarín de la ex princesa Beth (Winona Ryder)  – pasa a la sorpresa por ser encarada por Thomas y ser escogida para interpretar el papel, lo que la lleva a una ambigua felicidad –  retratada de manera genial por Portman cuando se encierra en el baño demostrando una terrible contención al contarle a su madre –  que en seguida se convierte en angustia por no ser capaz de llegar a la perfección e ir mas allá – como le exige Thomas –  y el miedo a ser reemplazada por Lily, lo que termina en una compleja relación de amor y odio que tiene que ver con la identificación de su propia dualidad. Todo esto en un crescendo dramático y rítmico envidiable, que obviamente lleva a un clímax, cuyo único problema, quizás,  sea el hecho de ser predecible, ya desde el momento en que Thomas nos cuenta el conflicto, pero que no perjudica lo más importante de la película: la transformación de Nina

Así como Tespis, Nina debe pasar por una transformación y enfrentarse a la dualidad: Odette, que representa la pureza, el orden y la inocencia, y Odile, que representa la sensualidad, el instinto y la madurez.  Claro está que no basta con moverse con la perfecta técnica, algo que Nina domina y que sirve para el cisne blanco; pero Nina debe sentir en su interior y dejarse poseer, así como Tespis, por el alma del cisne negro, lo que para su maestro Thomas, es la única manera de llegar a la perfección.

Tomando el punto de vista de Nina –reforzado por un tratamiento fotográfico y narrativo del que hablaremos más adelante- la película se propone desde el principio jugar con los elementos del Thriller y meternos en la cabeza de Nina; por ejemplo, luego de empezar con un sombrío sueño en el que Nina baila con una figura monstruosa de negro (el cisne negro) Nina despierta y sin perder tiempo empieza a hacer sus ejercicios; mientras está sentada frente al espejo, una figura negra pasa rápidamente por detrás; ésta resulta ser la madre de Nina, pero existe algo tenebroso en la manera de presentarla ya que la misma, a medida que se desarrolla la película, se presenta como principal elemento represor para Nina. Con este juego narrativo ya al principio, Aronofsky nos dice que vamos a oscilar sobre la delgada línea de lo real, con toques fantásticos.

Con esto llegamos al motivo visual de la película: los espejos. En toda la película vemos  constantemente a Nina reflejándose, ya sea en una confusa ventana del metro – donde el director ya empieza a jugar con la ambigüedad del reflejo- o en múltiples espejos que incluso ya se muestran invasivos. A medida que Nina se va perdiendo, además, su reflejo se va atrasando levemente.

SPOILER El personaje de Mila es de  una complejidad interesante ya que existe la Mila real y la imaginaria, que es como una especie de Tyler Durden que guía a Nina hacia el despertar sexual, liberarse de la madre  y a cruzar la barrera necesaria para convertirse en el cisne negro. Lo interesante es que no sabemos, por lo menos en un primer visionado, en que momento es la Lily  real o la imaginaria. Pero lo más fascinante es que el espejo no es más que un mecanismo poético – y psicoanalítico – que nos indica que el peor enemigo de Nina no es más que ella misma y debe morir para ser reemplazada por Odile, y completar su transformación total – y literal en la escena final. Y el hecho de que Nina termine matando a Lily – a ella misma- con un pedazo de vidrio de un espejo, cierra perfectamente la narrativa. FIN DE SPOILER

La fotografía de Matthew Libatique nos mantiene siempre cerca de Nina – en su nuca muchas veces al estilo de los Hnos Dardenne – y la mayoría da las veces estamos en su punto de vista  – o sea, no sabemos nada que Nina no sepa – y en algunos casos en su subjetiva. La cámara, constantemente en movimiento y en su mayoría en mano, aprovecha el fuera de campo de manera interesante para adelantarnos con las expresiones de Nina lo que la cámara, con un leve movimiento, nos descubrirá; ésto aumenta además la tensión del relato. El juego con las sobras es otro recurso interesante, como en los momentos en que vemos el rostro de Lily a contraluz o en sombras pareciendo ser el rostro  de Nina;  ésto obviamente ayudado por los efectos especiales. La dirección de arte, por su parte está acertadísima aunque obvia al presentar el cuarto de Nina como el de una niña de 8 años, con tonos rosados y peluches, así también con jugar con el vestuario: Nina está casi siempre de blanco mientras Lily y la madre de Nina, siempre de negro.

Con una actuación sorprendente de Natalie Portman  – Oscar seguro- que nos muestra su decadencia de manera visceral y al mismo tiempo disciplinada- jamás dudamos que es ella quien baila –  y luciendo una delgadez enfermiza justificada por la narrativa, Portman sostiene una película que, sin ser una obra maestra absoluta, se puede decir que es lo mejor del cine de Hollywood. Un cine que consigue perfectamente equilibrar la visión de un cineasta sobre una temática compleja dándonos un emocionante espectáculo cinematográfico.



8 Comentarios »

  1. Mauricio Febrero 27, 2011 a las 18:25 - Reply

    Interesante reseña sobre Black Swan, pero hay algo que está mal.

    “Luego de empezar con un sombrío sueño en el que Nina baila con una figura monstruosa de negro (el cisne negro) Nina despierta”

    En realidad la figura negra es Rothbart el mago que en la historia del “Lago de los Cisnes” lanza el hechizo, esto se puede confirmar con el hecho de que Nina al comienzo baila con un vestuario y mientras gira con la figura cambia de vestuario, al vestuario del cisne blanco, diciendo que el hechizo ha sido lanzado.

    Es la primera reseña que leo donde se hacen muchas referencias a la historia real del “Lago de los Cisnes” y me parece la forma más acertada de hacer una reseña. En cuanto a la “predicibilidad” de la película, creo que quien conosca la historia de “El lago de los cisnes” ya sabe el final de la película.

    Felicidades por hacer una reseña tan buena y sin spoilers, eso ha de ser dificil.

  2. Mauricio Febrero 27, 2011 a las 18:25 - Reply

    Interesante reseña sobre Black Swan, pero hay algo que está mal.

    “Luego de empezar con un sombrío sueño en el que Nina baila con una figura monstruosa de negro (el cisne negro) Nina despierta”

    En realidad la figura negra es Rothbart el mago que en la historia del “Lago de los Cisnes” lanza el hechizo, esto se puede confirmar con el hecho de que Nina al comienzo baila con un vestuario y mientras gira con la figura cambia de vestuario, al vestuario del cisne blanco, diciendo que el hechizo ha sido lanzado.

    Es la primera reseña que leo donde se hacen muchas referencias a la historia real del “Lago de los Cisnes” y me parece la forma más acertada de hacer una reseña. En cuanto a la “predicibilidad” de la película, creo que quien conosca la historia de “El lago de los cisnes” ya sabe el final de la película.

    Felicidades por hacer una reseña tan buena y sin spoilers, eso ha de ser dificil.

  3. Sergio Febrero 27, 2011 a las 18:48 - Reply

    Gracias por tu comentario y por el dato Mauricio, ese es un detalle que se me escapó totalmente. Saludos!

  4. Sergio Febrero 27, 2011 a las 18:48 - Reply

    Gracias por tu comentario y por el dato Mauricio, ese es un detalle que se me escapó totalmente. Saludos!

  5. Sergio Febrero 27, 2011 a las 19:53 - Reply

    Además, ahora que aclaras el personaje de Rothbart y su función en la historia de El Lago…en la película este hechicero estaría represetado por Vincet Cassel ya que este de alguna manera es quién busca la transformación de Nina, y en algunos planos incluso la cámara gira en torno a Cassel y Portman como lo hacía en el sueño. Es increible como podemos profundizar mas en las películas con pequeños detalles! Saludos!

    • Mauricio Febrero 27, 2011 a las 21:12 - Reply

      Es interesante que lo menciones, por que en los créditos, justamente todos salen con sus “papeles” en el lago de los cisnes, sólo que Vincent aparece con el papel del principe si mal no recuerdo.

  6. Sergio Febrero 27, 2011 a las 19:53 - Reply

    Además, ahora que aclaras el personaje de Rothbart y su función en la historia de El Lago…en la película este hechicero estaría represetado por Vincet Cassel ya que este de alguna manera es quién busca la transformación de Nina, y en algunos planos incluso la cámara gira en torno a Cassel y Portman como lo hacía en el sueño. Es increible como podemos profundizar mas en las películas con pequeños detalles! Saludos!

    • Mauricio Febrero 27, 2011 a las 21:12 - Reply

      Es interesante que lo menciones, por que en los créditos, justamente todos salen con sus “papeles” en el lago de los cisnes, sólo que Vincent aparece con el papel del principe si mal no recuerdo.

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