‘El Tiempo Nublado’, una historia conmovedora que pide más


Emmanuel Báez Agosto 3, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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La ópera prima de Aramí Ullón es un documental que no se siente como tal, aunque las emociones que genera son bastante intensas y reales. En El Tiempo Nublado, la directora aprovecha los medios para contar su propia historia, cómo su vida cambia drásticamente cuando debe regresar al país para cuidar a su madre, una señora que no puede valerse de sí misma. En su odisea redescubrirá su pasado y examinará las razones por la cual se distanció de sus padres, al mismo tiempo que buscará una solución permanente a la situación.

La obra está tildada de documental, pero se acerca más al docudrama. Nadie mira a la cámara en ningún momento y esta parece onmipresente e invisible, como en una obra de ficción. Seguimos a esta mujer mientras deambula por los pasillos de su casa, con una mirada algo perdida como intentando rememorar algo bueno, aunque todo indica que los recuerdos son más penosos que alegres. Es una historia muy delicada, con trazos de tristeza que se van dibujando a medida que vamos conociendo el pasado.

Creo que es una de las razones principales por la cual Aramí decidió realizar la película de esta manera. Un documental implica una realidad ineludible, mientras que una obra de ficción libera a uno de la carga de dicha realidad. Uno puede salir de haber visto una película y decirse a sí mismo que todo está bien, porque nada de lo que acaba de ver sucedió en realidad. Quizás haya sido su intención, crear una especie de caja fuerte simbólica donde pueda almacenar este período de su vida, dejando atrás lo que la aqueja y poder seguir adelante, sabiendo que en cualquier momento puede regresar, ingresar la combinación, y abrir esos recuerdos de nuevo, sin temor a lastimarse de más.

También funciona para probar al espectador, y permitirle recuperarse de una historia realmente emotiva, colmada de malos recuerdos y heridas sin sanar. Es la historia de una infancia perdida, una madurez adelantada, y una problemática social que afecta a miles, pero de la cual no se habla con crudeza ni optimismo. En un momento dado, Aramí recorre varios hogares de ancianos del país, y la situación es lamentable en cada lugar, aunque los costos siempre son elevados; sin embargo, ella tampoco indaga de más en esta cuestión.

Hay dos momentos verdaderamente punzantes en la obra. En uno, la directora comenta frente a sus padres que existe la posibilidad de que ella deje toda su vida y su futuro en Suiza y venga al país para cuidar a su madre, pero termina su discurso con un “…¿y para qué?”. Seguidamente, la cámara se posa sobre su madre, que posee una mirada inerte y vacía de resignación. En otro momento, cuando Ullón conversa con la encargada de uno de los asilos que visita, esta exclama asombrada cómo los ancianos “entienden todo”, como si estuviera hablando de unos bebés de pocos meses de edad, quienes están aprendiendo a comunicarse lentamente.

Esto deja preguntas en el aire que lastimosamente ella nunca busca responder. Su decisión de retratar su historia como un docudrama elimina toda posibilidad de investigación, lo que provoca que esta realidad parezca ficción. Pero ahí yace el dilema, desamparado, esperando ser visitado como una persona abandonada a su suerte en un lugar extraño. Aún así, El Tiempo Nublado resulta muy conmovedor e invita a un debate posterior, ya sea sobre la decisión de su realizadora de hacer un guion de su vida o el preocupante asunto de los adultos mayores en nuestro país.



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