‘Fragmentado’, Shyamalan regresa


Emmanuel Báez Marzo 13, 2017 Comments Lectura de 4 minutes

La portada de la revista Newsweek de agosto del 2002 tenía al director M. Night Shyamalan junto con la cita “El próximo Spielberg”. Creo que el mayor problema que existió con él fueron las expectativas que se fueron generando sobre su carrera, las cuales él mismo no pudo corresponder con sus trabajos desde Lady In the Water hasta After Earth. Shyamalan nunca iba a ser el próximo Spielberg, y no necesitaba serlo. Es un realizador con un estilo propio, que se atrevió a romper ciertos moldes de género, con resultados mixtos, pero siempre dignos de analizar. Sigue siendo uno de los poquísimos directores comerciales en escribir sus propios guiones y marcar sus películas con su nombre arriba de los títulos, algo que casi ya nadie hace.

Fragmentado parece ser la culminación de un largo proceso de reflexión y redescubrimiento, además de una adaptación a los estándares y las demandas del cine comercial actual, que puede llegar a ser despiadado con los autores que se atreven a pensar fuera de la caja. Sin embargo, el director se aprovecha de la tendencia de nostalgia que está cubriendo al cine últimamente, y se mantiene fiel a sí mismo, haciendo una película que habla directamente a aquellos que lo abandonaron luego de sus últimos trabajos, y prepara el terreno para un resurgimiento. Al mismo tiempo, desea formar parte de las tendencias de género, y esa atrevida mezcla es lo que hace de su nuevo trabajo algo descaradamente genial.

La película sigue a tres chicas secuestradas por un hombre que sufre de Trastorno de Identidad Disociativo, y la lucha de estas por tratar de escapar, algo que se vuelve complejo cuando van conociendo a las distintas personalidades que viven adentro de Kevin, entre ellos un frío y calculador criminal llamado Dennis; una mujer organizada y tenebrosa llamada Patricia; un niño de 9 años llamado Hedwig, entre otros. Todos le hablan acerca de la llegada de la personalidad número 24, denominada “La Bestia”, la cual tiene el secreto de la evolución del ser humano. A medida que la película va desarrollando su misterio, James McAvoy va reafirmando que es uno de los actores más sugestivos del cine actual, convenciendo en cada rol, si bien las distintas personalidades son superficiales y algo estereotipadas. Por otro lado, Anya Taylor-Joy interpreta a Casey Cooke, una adolescente que realmente no formaba parte del plan, pero que terminó en el grupo por razones sociales.

Como buen amante de Hitchcock, Shyamalan va dejando pistas a lo largo de su guion, las cuales van construyendo un enfrentamiento final, pero sin adelantarse ni caer en clichés predecibles. Su ojo recupera esa energía atípica que lo convirtió en promesa, deambulando con tranquilidad entre escenas, dilatando solo en la medida del suspenso y dejando que las situaciones vayan trabajando a los protagonistas, sin recurrir a trivialidades narrativas del género. La banda sonora de West Thordson es una maravilla de la sugestión, transmitiendo el desconcierto de las chicas, así como la intriga de la trama misma, que se va desdoblando sin ser obvia.

Al mismo tiempo que las chicas luchan por sus vidas, vemos a Kevin visitar a una psiquiatra con quien mantiene citas semanales. Su presencia es más que nada una forma de exponer los detalles de la trama, y con esto Shyamalan se torna un poco básico, pero el personaje de la Doctora recibe un buen desarrollo y un remate digno del regreso de un realizador que realmente le hace falta al cine ahora mismo. Manteniendo su propia arrogante coherencia, vuelve a guardarse un papel secundario, solamente para recordarnos que su aspiración siempre fue ser comparado con Hitchcock y no actuar memorablemente.

Entre su dirección apropiada, y las caracterizaciones de McAvoy y Taylor-Joy (que se reveló con la fascinante The Witch y promete seguir escalando), Fragmentado se disfraza de un thriller más del montón, aunque sus aspiraciones reales solamente se descubren al desenlace. Su construcción no es falsa, y los elementos están muy bien presentados, aunque no todos encajan en la imagen completa. Sin embargo, es el coraje de Shyamalan lo que hace que la película sea una obra digna de su repertorio y que pueda ser catalogada como algo más que un simple thriller, aunque la película misma es también un pedazo de un rompecabezas más grande que ahora vale la pena seguir cerca.