‘La Fiesta de las Salchichas’, una orgía de bromas nutritivas


Emmanuel Báez Noviembre 14, 2016 0 Lectura de 4 minutes

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*Esta reseña contiene spoilers*

Podemos contar con que Seth Rogen, Evan Goldberg, y el resto de la pandilla puedan seguir superándose en lo vulgar, lo ofensivo, y lo sencillamente irremediable. No hay razón alguna para sentarse a ver La Fiesta de las Salchichas si ya no son simpatizantes de algunas de sus películas anteriores (This is the End, Pineapple Express, Superbad), o si no están dispuestos a no tomar absolutamente nada de forma personal porque estos comediantes están siempre listos para sobrepasar los límites de lo moralmente aceptable y lo políticamente correcto en el cine, algo que siempre es un respiro de aire fresco.

Aunque no es novedoso en cuanto al género (para nada es la primera película animada para adultos), el enfoque de esta propuesta dirigida por Greg Tiernan y Conrad Vernon, y escrita por Rogen, Goldberg, Kyle Hunter y Ariel Shaffir (The Night Before) es sumamente ingenioso, si bien no escatiman en diálogos o situaciones para que la metáfora nihilista, hedonista, y antirreligiosa sea lo suficientemente evidente. Si no lo pillaron después de los primeros quince minutos, probablemente estén viendo la película equivocada.

La trama sigue a Frank, una salchicha que vive en su paquete junto con sus amigos, esperando que algún humano llegue y los lleve a casa, al “Gran Más Allá”, donde todos los alimentos del supermercado creen que van a parar una vez que son elegidos por los dioses. Un día antes del Día de la Independencia, un hombre regresa un frasco de mostaza dulce, que intenta advertir a todos que los humanos en realidad son perversos y el destino final de todos los alimentos son macabros, aviso que solamente es tomado en serio por Frank, mientras que los demás fanáticos religiosos lo tildan de hereje y lunático.

Frank entonces emprende una búsqueda para conocer la realidad de su propia existencia, aunque esa aventura toma desprevenida a Brenda, que estaba destinada a pasar al más allá pegada a la salchicha. La duda existencialista pone a Frank en un rumbo desconocido, y la odisea lo lleva a conocer todo tipo de alimentos antropomórficos cuyos nombres son juegos de palabras interminables, algunos ocurrentes, otros estúpidos, pero todos siempre ofensivos en la representación de estereotipos étnicos. Sin embargo, creo que tendría que estar muy a la defensiva uno para sentirse humillado por las personificaciones. Eso o deben de no conocer para nada el cine que hacen estos.

El valor del humor realmente no es sólido. No me encontré en ningún momento riéndome a carcajadas tanto como me encontré fascinado por la agudeza de la crítica a la religión, así como la manera en que se aprovecharon de la cantidad de situaciones por las que pasan los protagonistas para criticar numerosos prejuicios sociales, desde el sexo, hasta conflictos bélicos y políticos, terminando en sexo nuevamente, porque la filosofía final del argumento es sin duda alguna el placer como meta máxima de la vida. No por nada deciden terminar la película con una orgía de proporciones bíblicas, como última demostración de protesta contra todo aquello que se alimente de la ignorancia de la sociedad.

También hay una trama que tiene que ver los alimentos finalmente comprendiendo la naturaleza de la existencia, y cómo deciden levantarse y rebelarse contra los humanos, pero nada prepara a uno para esa orgía final. Hasta aprovecharon el género para burlarse de otros estudios como Disney y Pixar, haciendo alusiones a varios de sus personajes y sus estilos de personificación, aunque nada de eso tampoco prepara a uno para esa orgía final.

Últimamente, La Fiesta de las Salchichas es una apuesta exquisita por lo atrevida y lo disparatada, con un casting de voces estupendo, y un trabajo de animación que va acorde al mensaje del guion. No se puede comparar el trabajo visual con el de otros estudios con mucha mayor inversión, pero no pretenden en ningún momento que la comparación sea el meollo de la producción, sino que dejan claro en todo momento que lo que más les importa es incomodar, satirizar, y entretener, además de sorprender con esa increíble orgía al final.



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