‘La Teoría del Todo’, más que nada una historia de amor


Emmanuel Báez Febrero 10, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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Como el 90% de las películas biográficas, The Theory of Everything es memorable gracias a la caracterización de Eddie Redmayne como Stephen Hawking. Creo que cualquiera podría argumentar en contra de eso, pero igualmente me parecería un buen resumen. Claro está, que el personaje que retratan es una de las mentes más brillantes del siglo pasado, y enfocarse solamente en su vida amorosa y su enfermedad es la salida fácil, pero si vamos a hablar de la ciencia, preferiría un documental. Esta dramatización de hechos está bien hecha, así como está.

Es difícil apuntar algún defecto realmente relevante, ya que como biopic, es bastante lineal, y si uno ya conoce la historia, podría ponerse aburrida, pero gracias a Redmayne y la maravillosa Felicity Jones, es una obra conmovedora y arriba a su ligera moraleja de luchar contra las adversidades con un agradable ritmo y un aceptable melodrama. Mucho tiene que ver con las interpretaciones, y el elenco es estupendo, desde Harry Lloyd hasta David Thewlis como el físico Dennis Sciama.

El propio Hawking viene alabando la transformación de Redmayne desde que vio la película, y festejando con él cada nominación y cada premio que recibe, y no es para menos, ya que el actor inglés realmente parece sufrir con cada mueca, y cada esfuerzo se torna doloroso de ver. Su desempeño es tan sentido, que el actor llegó a sufrir de verdad adoptando la postura del físico, aunque podrían haberle otorgado algo más de peso con un poco de maquillaje mejor trabajado. Sin embargo, no es algo en lo que uno piense mucho una vez que se va retratando cómo la horrorosa enfermedad comenzaba a hacerlo sucumbir ante lo inevitable.

La película está basada en las memorias escritas por la Jane verdadera, que publicó la novela en el 2005, y nunca había conseguido que el físico la leyera. La historia real es un poco más complicada de lo que la película nos quiere hacer creer, pero si es cierto que Stephen Hawking apaciguó su actitud negativa hacia ella después de haber visto el film, supongo que la veracidad de los hechos está aprobada. Y podemos decir, ya que no se enfocan casi nada en su carrera como físico, que es una gran historia de amor y superación.

La trama se encarga de mostrarnos ambos lados de la moneda, aunque por momentos parece que la intención es ensalzar solamente la labor de la mujer de Hawking, y todo su sacrificio. Hay poco o nada sobre su familia, lo que me hace suponer -quizás, equivocadamente- que apenas estuvieron para ayudarlo, sino para los sermones y los interrogatorios inmerecidos.

Pero tampoco es para decir que como historia de amor no funciona. Después de todo, no estamos hablando de un androide, sino un ser humano con sentimientos y emociones como cualquier otro, y a pesar de las limitaciones, el director James Marsh logra que la cámara comunique lo mejor posible lo que los ojos de Eddie Redmayne están intentando expresar, e imagino que hay mucho que decir cuando Jane finalmente decide alejarse de la situación para perseguir a otro hombre que ha estado conquistándola involuntariamente.

El otro hombre es Jonathan (un apacible Charlie Cox), un amigo de la familia que fue encariñándose con Jane a medida que más la ayudaba con las difíciles tareas que implicaban atender a Stephen. Hay un pequeño vistazo de intimidad, pero mayormente, la trama se mantiene bien alejada de los aspectos más duros de su vida, y prefiere enternecer con una banda sonora dulce, una fotografía casi de ensueño, y un monólogo elegante acerca de los límites del esfuerzo humano. Lo que intentan con The Theory of Everything, lo logran, y no hay mucho más que agregar. Para saber más sobre sus teorías, su visión del universo, y su carrera en general, mejor buscar en otro lado.



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