‘Life’, terror espacial asquerosamente entretenido


Emmanuel Báez Marzo 27, 2017 Comments Lectura de 4 minutes

***Esta reseña contiene spoilers***

Life es lo que ocurre cuando se toma una idea existente realizada a la perfección y se transforman algunos elementos para darle algo de vida propia. Es descarado, pero está tan bien encarado que es completamente fútil tomar cualquier tipo de bando ético y no disfrutar de sus momentáneas muestras de genialidad y su habilidad de entretener un poco más allá del cliché del género. Los guionistas Rhett Reese y Paul Wernick crearon al hijo bastardo de Alien y Gravity, y dejaron en manos del director Daniel Espinosa para que este le inyecte con suficiente ingenio y tensión como para salir acelerados de la sala de cine, cometido que consigue contra todo pronóstico.

La película sigue a un grupo de astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional, quienes logran recuperar una cápsula que lleva adentro una muestra extraída en Marte. Luego de una breve investigación a cargo del especialista de la estación, llegan a la conclusión de la existencia de vida en el planeta, logrando despertar a un organismo celular que lentamente va adquiriendo forma y tamaño, confirmando un nuevo hito en la historia de la humanidad. Luego de varias semanas de pruebas regulares, el organismo ataca al científico y todo el infierno se desata en gravedad cero, convirtiendo a la estación espacial en un laberinto de suspenso y miedo constante.

El primer punto a favor es el diseño del “monstruo” de la película, aunque es extraño denominarlo así ya que su forma inicial no es más imponente que una planta común. Sin embargo, los diálogos de exposición lo describen como “un organismo que es, al mismo tiempo, todo ojos y todo músculo”, lo que realmente le da una energía pavorosa de solo pensarlo. Se agradece así la introducción de un ser alienígena que se aleja de las figuras más populares del cine de terror, algo más comparable con The Blob que otros títulos más renombrados. Igualmente, como buen film de monstruos, este sí posee las características típicas en cuanto a crecimiento acelerado y apetito voraz, ingredientes más que imprescindibles.

Junto con la creativa dirección de Espinosa, que aprovecha al máximo los pasajes de la estación y la adrenalina de recorrerlos a toda velocidad en gravedad cero, la película avanza con buen ritmo y una inyección de suspenso que no se dilata ni se compromete antes de lo ideal. Los tiempos de acción son precisos, y la acción en sí es lo suficientemente intensa como para omitir las falencias que, en otras circunstancias, hundirían una película como esta. Tanto los protagonistas como la trama en sí son básicas de principio a fin, con breves luces de desarrollo que no sirven para que ninguna de las víctimas interese de más, sino más bien para otorgar algo de descanso entre suspenso y suspenso.

Los personajes tampoco son tan idiotas como suelen ser en este tipo de producciones, aunque Ryan Reynolds tiene una de las mejores muertes en el cine de terror en los últimos años, algo que solamente ocurre porque su personaje toma una decisión estúpida (aunque desinteresada), convirtiéndolo en el primero en morir. También un punto extra porque la primera muerte no es del personaje afroamericano, aunque el mismo -el científico, interpretado por Ariyon Bakare– no está exento de decisiones absurdas, si bien su justificación está algo más cercana al amor científico. Los sobrevivientes más iluminados, interpretados por Jake Gyllenhaal y Rebeca Ferguson, actúan lo justo y necesario como para mantener en órbita la película hasta sus espectaculares quince minutos finales.

Life no pasará a la historia como la mejor película del género, pero es un producto de cine B con buen presupuesto, que se disfraza bien de blockbuster y se atreve a tomar algunos riesgos que no son tan ordinarios. Desde el magnífico alien -apodado Calvin-, hasta algunas secuencias sangrientas que son asquerosamente entretenidas e imaginativas, creo que se merece un buen lugar en las listas relacionadas que irán apareciendo más adelante.