‘Los Siete Magníficos’, western reducido a espectáculo común


Emmanuel Báez Septiembre 26, 2016 0 Lectura de 4 minutes

the-magnificent-seven

Los Siete Magníficos es el ejemplo perfecto de todo lo que está mal en Hollywood ahora mismo. Como película, funciona bien porque tiene exactamente lo que uno podría esperar del estilo, si ponemos a consideración las tendencias del mercado. Estrellas de cine jugando a actuar en vez de actuar realmente porque saben (o creen) que con su imagen ya venden su trabajo; parafernalia multiplicada para estar a la altura del estándar pirotécnico impuesto por otras producciones comerciales y; un guion que ofrece un balance superficial entre drama y acción, haciendo énfasis en líneas de diálogos escritos para trailers y no para la película en sí. Es una buena película, pero no es para nada memorable ni aporta más de lo familiar.

Como remake, es una cosa totalmente distinta. Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa no es solamente una de las mejores de su filmografía, es también una de las películas más importantes de la historia del cine, ya que estableció reglas para un género que fue creciendo a lo largo de los años a partir de esa obra. Su remake directo, Los Siete Magníficos de John Sturges, es una obra sumamente entretenida que rinde respeto a los elementos más importantes del film de Kurosawa, haciendo cambios comprensibles para la adaptación a western. Esta nueva visión, firmada por Antoine Fuqua, apenas mantiene la esencia de la película original, perdiéndose en un remix de personajes y situaciones acartonadas que solamente responden a las expectativas de taquilla.

La trama es básicamente la misma. Un pequeño pueblo es asediado constantemente por un grupo de bandidos que buscan saquear el pueblo de sus preciados bienes. Sin embargo, en esta ocasión, los bandidos son mercenarios que trabajan para un empresario corrupto cuya intención principal es construir una mina para sacar todo el oro escondido en las montañas que rodean al pueblo. Fuqua ya dirigió mucha acción en su carrera, así que en ese apartado la película tiene buenas escenas que resultan entretenidas e intensas por momentos. El primer encuentro entre “los siete” y los pistoleros que se quedan a custodiar el pueblo es una secuencia brutal con una dirección acertada y una gran cantidad de momentos realmente geniales. Lastimosamente, todas las peleas posteriores -incluyendo el clímax- no llegan a ser emocionantes, aunque sí mucho más explosivas, porque a eso apuntan.

Acá tenemos a Denzel Washington, uno de los actores más reconocidos del cine actual, en un papel que realmente no demanda mucho de él. Está acompañado de Chris Pratt, a quien evidentemente lo eligieron para que hiciera el papel de Chris Pratt con ropaje western, otorgándole las líneas más picaronas de la película, por la simple razón de que es Chris Pratt y la película debe atraer también a las masas femeninas, si es posible. Los demás actores cumplen su función al pie de la letra, evidenciando uno de los problemas mayores del guion, que ensalza a sus personajes por sus héroes, y no por sus personalidades. Los mismos trailers ya vendían la presencia de “el justiciero”, “el jugador”, el especialista”, “el asesino”, “el guerrero”, y la película salta de un personaje a otro simplemente hablando de lo que saben hacer.

También es un ejemplo de cosificación femenina en su estado más puro, con el personaje interpretado por Haley Bennet, que se presenta como “una simple granjera”, pero resulta tener habilidades increíbles con un rifle, algo que dice haber heredado de su padre. Dejaría de lado la incoherencia si no fuera por el hecho de que es la única mujer en todo el pueblo en usar vestidos escotados, algo que obviamente fue pensado para resaltar en algunos planos cerrados innecesarios, que Fuqua explota sin pudor. Todavía con eso encima, sigue siendo un producto pasable que no decae porque sigue la fórmula sin salirse del protocolo comercial, proponiendo un espectáculo palomitero superfluo para pasar el rato y descartar inmediatamente al empezar los créditos, donde suena por única vez un homenaje del fallecido Jamer Horner a la inolvidable pieza de Elmer Bernstein, que es casi himno del western.

Sin embargo, si lo que buscan es una comparación con el remake más popular y la obra maestra de Akira Kurosawa, mejor véanse una de esas dos, que acá no encontrarán nada que consiga acercarse a los talones de lo mejor del género.



Dejanos tu comentario »

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *