‘Need For Speed’, nada más que las carreras


Emmanuel Báez Marzo 17, 2014 0 Lectura de 4 minutes

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Quitemos del camino la pregunta obvia: Need For Speed logra diferenciarse perfectamente de las películas de Fast & Furious y realmente no hay punto de comparación fuera de las secuencias de carreras, las cuales llegan a estar mucho más emocionantes de las que la saga hubiese querido. No me malinterpreten, las películas de Fast & Furious son geniales, pero solo porque son placeres culposos y gustos adquiridos, a excepción de Tokyo Drift que sigo defendiendo como una genuina buena entrega. Sin embargo, Need For Speed tiene las mejores carreras filmadas en el género en mucho tiempo.

Ese es definitivamente el punto mayor y todo lo que merece discusión, más entre seguidores de la serie de videojuegos que encontrarán detalles y elementos característicos de los títulos que son usados durante la película para condimentar una trama que no tiene mucho que ofrecer. Claro está que se trata de una de esas películas que se ríe del análisis perfeccionista y se burla a más no poder de su propio ridículo guion, que existe solamente para meter en medio de una historia genérica, unas cuantas secuencias de carreras realmente impresionantes.

El director Scott Waugh calla las dudas filmándolas en su gran mayoría mediante efectos prácticos, dando una clase de por qué las carreras de Fast & Furious se sienten tan fuera de peligro a pesar de la velocidad. Si ven Need For Speed por la adrenalina, las maniobras y las escenas de riesgo, no hay quien niegue su perceptible autenticidad cada vez que los protagonistas se ponen tras los volantes y la cámara comienza a temblar por la rapidez de los automóviles. Tener en cuenta que estamos hablando de automóviles diseñados especialmente para los sueños más dementes de un amante de la velocidad, así que se trata de otro punto irrefutable a favor.

Si ven esta película buscando una historia de venganza bien pulida, entonces no hay mucho de qué hablar. La trama sigue a un grupo de amigos, liderado por Tobey Marshall (Aaron Paul), que se juntan para una carrera a través del país buscando honrar la muerte de un amigo, cuyo responsable es un corredor profesional con quienes ellos mantienen una riña de años. Personajes con personalidades de fábrica reaccionando de forma predeterminada según acciones genéricas predecibles, fuera de cualquier análisis detallista cínico que pretenda que una película con estas características deba entregar mucho más.

Need For Speed es acerca de la necesidad de la velocidad. Más simple, imposible. Es la necesidad de los involucrados en hacer una de autos veloces que supere a las películas competencia, y la necesidad de los espectadores de ver algo tan veloz que haga que se sientan temerarios al salir a las calles después de verla. Todos ganan, más aún Aaron Paul que se gana a una hermosísima y osada Imogen Poots, ganando a un risible y villanesco Dominic Cooper. Aunque no más simpático que algunos secundarios como Michael Keaton, que ya no tiene más nada interesante fuera de papeles secundarios.

Paul salió de Breaking Bad buscando su rol que lo catapulte a la fama también en la pantalla grande, que es el miedo más común de las estrellas de la pantalla chica que terminen estrellándose cuando terminan sus proyectos televisivos. No conseguirá elevarse mucho con esta propuesta, ya que definitivamente no exige lo mejor de él, salvo cierto melodrama necesario para poner en movimiento el argumento de revancha, pero lleva adelante la historia cuando no pasa nada de más emocionante, y con la notable química que tiene con Poots, hace que todo sea más llevadero.

La película no termina buscando secuela, y lo más probable es que no lo obtenga, pero si fuera por más secuencias de velocidad como las que trae consigo, no pondría mucha resistencia. No me quejaría de un guion mejor trabajado -o un guion, punto-, pero me conformo con una nueva variedad de automóviles y un mejor aprovechamiento de Aaron Paul. Y no sé si una adaptación de un videojuego que no cuenta con trama alguna puede llamarse adaptación, pero sí es el caso, diría que se trata de una buena adaptación de un videojuego, algo que de por sí ya es mucho decir cuando el género apenas tiene uno o dos ejemplos más.



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