‘Sing’, para cantar en el cine


Emmanuel Báez enero 7, 2017 Comments Lectura de 4 minutes

Hay algo inherentemente tierno e inspirador en la idea de una cerdita ama de casa que intenta cumplir un sueño oculto a pesar de un marido indiferente y unos quince hijos que criar. Ella es Rosita, y es una de las protagonistas de Sing, una película situada en una ciudad de animales antropomórficos, y que cuenta la historia de Buster Moon, el dueño de un teatro que hará hasta lo imposible por salvar su pasión, aunque eso implique armar un concurso de canto de bajo nivel que realmente no tiene posibilidad de ayudarlo a salir de los aprietos financieros en los que se encuentra.

Menciono primeramente a Rosita porque es indudablemente el personaje más interesante de la película, y me hubiese resultado mucho más memorable si teníamos una película al estilo Shall We Dance? (la original japonesa, no el remake), concentrada en su historia, y no una amalgama de personajes que solamente conocemos superficialmente para los gags o los momentos emotivos forzados. Igualmente, es una película bien entretenida y que los chicos indudablemente disfrutarán porque si hay una verdad irrefutable, es que a veces no hace falta más que animales comportándose como humanos para que algo sea divertido. Solo en un año tuvimos Zootopia y Pets para darme la razón, y no está mal que las películas tengan todas distintas ambiciones.

La ambición de Buster Moon es evitar que el banco ejecute el embargo por sobre el teatro que su padre ayudó a conseguirle y el cual le trajo numerosas felicidades en el pasado. Sin embargo, como dueño del lugar, no es para nada alguien con buenas ideas, sino puros fracasos que lo llevaron a ser algo irresponsable con sus empleados. No es el mejor mensaje, pero obviamente tampoco profundizan, puesto que lo más importante es tenerlo corriendo de un lado a otro porque el chiste es más fácil. Moon -que es un Koala de aspecto dulce- tiene como asistente a una iguana de avanzada edad, que probablemente sigue en el trabajo por nostalgia, y que accidentalmente lo pone en peores aprietos redactando el volante del concurso de canto que Moon prepara sin perder las esperanzas.

A las audiciones llegan un centenar de animales, pero quedan seleccionados Ash, una puercoespín con gusto hacia la música punk; Johnny, un gorilla que desea escapar de la vida criminal; Mike, un ratón embustero con espíritu de Sinatra; Meena, una elefanta tímida e introvertida incapaz de hacer relucir su talento natural; y Gunter, un cerdito extrovertido y alegre con muchas ganas de explotar su talento como bailarín. Este último será el compañero de baile de Rosita, y esa idea solo hizo que deseara más una película sobre ella solamente, o al menos, mayormente. Todos tienen una pincelada de trasfondo, pero creo que solamente Ash (que sufre una fuerte desilusión amorosa) y Meena (cuyas enormes orejas están siempre cubriendo su rostro) son las otras que me hubiese gustado conocer más.

Por supuesto, como Buster Moon no es el director teatral más adepto que hayamos visto, el trabajo le sale mal, y su competencia de canto lentamente se convierte en un desastre. Hay buenísimos gags que funcionan, y con el acompañamiento de clásicos de la música pop y rock de los últimos treinta años, está garantizado que la película triunfe en cada sala de cine, si bien el repertorio musical apunta solo a los adultos, y los chistes sea más facilones como para los más chicos. Sí hay un par de referencias geniales a Back to the Future que hacen que me haya gustado más, porque estas son las referencias que nunca pasarán de moda.

También podría decirse que Sing bebe de películas como The School of Rock, lo que solamente me hace imaginar una película diferente, pero el espíritu en general es demasiado alegre y jocoso como para decir que es una oportunidad perdida. Es, por sobre todas las cosas, enérgica y optimista gracias a un protagonista central y situaciones que tienen mucho que ver con creer en uno mismo y no rendirse ante las adversidades (sin dejar de destacar un personaje claramente afeminado que es un deleite), mensajes básicos que quedan bien con buena música, buen diseño, y una historia sencilla y simpática hasta el final.