RESEÑA: Viernes 13, nadie se salva de la furia de Jason Voorhees


Lucas Rodríguez enero 13, 2012 comentarios | Lectura de 3 minutos

Mucho revuelo causó el anuncio de la remake de la película de 1980 que inició el raid sangriento del archiconocido Jason Voorhees, continuando el legado de su madre asesina. Que el director Marcus Nispel haga las veces de coordinador general, reiniciador de otra saga tan importante como The Texas Chainsaw Massacre (que tuvo mucho éxito allá por 2003) auguraba lo mejor para los fanáticos del slasher y para los que no…

Lamentablemente, Viernes 13 no estuvo a la altura de las exigencias, y terminó siendo un ejercicio fílmico para nada envidiable, que podría ser tranquilamente una de las tantas secuelas de tamaña franquicia.

En términos narrativos, Viernes 13 carece de historia. Lo que quisieron hacer los guionistas fue un nuevo inicio pero sin ofender a los fanáticos de la primera incursión al Lago Cristal, en donde un personaje inesperado terminaba siendo el carnicero de turno; en los primeros minutos, vemos un prólogo bastante chico e inservible que introduce una razón para la sed de sangre de Jason. Corte rápido a Whitney y sus amigos, que van de campamento buscando… ¡una plantación de marihuana perdida! Admito que el punto es interesante y hasta gracioso , pero la idea y el comentario implícito de que Jason cuide ese cultivo a fuerza de brutalidad y sangre no es un buen respaldo para el suspenso de la película, mas bien la convierte en comedia.  Apenas pasaron 20 minutos y de inmediato se salta a otro grupo de amigos, la mayoría descerebrados y en busca de sexo, drogas y alcohol.

En este territorio se mueve la nueva entrega; si al menos fuera más interesante y con más suspenso, que tan sólo ver a los personajes morir de varias maneras distintas (nada ingeniosas, pero brutales al fin y al cabo) el resultado hubiera sido distinto. Teniendo en cuenta el gran cambio que sí obraron en la figura de Jason, la historia ayuda bastante poco.
Los protagonistas apenas se destacan, siendo Amanda Righetti, Jared Padalecki y Danielle Panabaker los pilares del film; Amanda se luce en su odisea por escapar de las manos de Jason, y es un punto álgido en la película, una buena scream queen. Los demás secundarios son prácticamente sosos y carentes de expresión; en un punto llegan a molestar tanto que da tranquilidad verlos morir.

Lo que más me molestó del film fue la poca falta de suspenso que contiene el metraje, ya que en todo momento uno sabe qué es lo que va a pasar, aunque no tanto  el cómo. La ambientación ayuda, pero tampoco lo es tanto. El punto totalmente magnífico a destacar es el nuevo Jason, interpretado por el magistral Derek Mears, que se lleva todos los laureles. Nos encontramos a un Jason mal intencionado, brutal, que no duda en atacar a la menor oportunidad, planea cuidadosamente sus golpes e incluso se aleja de esa clasificación de muerto vivo que tuvo en las anteriores películas; tenemos a un Jason real, de carne y hueso, el mejor hasta la fecha, sin dudarlo.

Marcus Nispel en este caso no alcanzó el gran estándar que dejó con su anterior remake, pero aún así hizo un buen trabajo que se disfruta por su ambiente oscuro y lleno de malicia, ayudado bastante por la banda de sonido ominosa creada por Steve Jablonsky. El homenaje a la serie en el final es uno de los momentos más logrados de todo el film.

Viernes 13 fácilmente podría ser otra secuela de la longeva saga, pero como reimaginación le faltó mucho espíritu para serlo. Una pena, porque lucía como la remake final que iba a destronar a las demás. Una lástima.