‘The Black Hole’, cuando Disney se atrevió a ser “Dark”


Claudio Guzmán Mayo 11, 2017 0 Lectura de 7 minutes

The Black Hole es una especie de anomalía en la cosmología Disney. Tiene todos los ingredientes para ser un verdadero clásico del sci-fi y, sin embargo, permanece olvidada por la mayoría. Tal vez se deba a que no es una muy buena película que digamos.

Corría el año 1979, y Star Wars había cambiado las reglas del juego, la ciencia ficción era rentable en Hollywood. Alien y Star Trek The Motion Picture (una verdadera joya underrated) se habían estrenado y Disney no tardó en ponerse las pilas. ¿Qué hizo? Agarró a los más capos en efectos especiales, a algunas estrellas en descenso, metió a unos cuantos robots, trajo a John Barry para que haga un super soundtrack, le puso un moño y lanzó The Black Hole, en su momento la película más cara del estudio.

Esto en teoría suena genial, el problema es que Disney no trató de innovar, trató de copiar.

Dirigida por Gary Nelson (Freaky Fiday), TBH cuenta la historia de la tripulación a bordo de la nave espacial USS Palomino quien, en su regreso a casa, después de 18 meses de búsqueda de vida en otros planetas, se topa con la USS Cygnus, una nave perdida hace más de 20 años que se encuentra orbitando alrededor de un agujero negro.

Obviamente la tripulación del Palomino aborda la Cygnus y en ella descubren al maquiavélico Dr. Hans Reinhardt, una suerte de científico loco y a su tripulación. ¿El objetivo de la nave? Atravesar el agujero negro y llegar adonde ningún otro hombre ha llegado jamás. A mi esa premisa me compró hace rato.

El gran problema de The Black Hole es que, en medio de genialidades e ideas interesantes, encontramos puros clichés, fórmulas y personajes genéricos que funcionan simplemente para rellenar convencionalismos del género. Por ej.: el capitán de la nave (Robert Foster) es el típico héroe sin personalidad que simplemente está ahí para justificar una que otra escena de acción, o sea, persecución en pasillos disparando la pistolita de rayos láser a quien se atraviese, con un tema de Buck Rodgers de fondo.

Acá hay un ejemplo de un concepto interesante pero pobremente ejecutado: una de las científicas de la nave, la Dr. Kate McCrae posee un sexto sentido o percepción extrasensorial o algún poder mental -nunca explican bien que es- pero puede comunicarse con los demás tripulantes de la nave. En la novelización del film, este don cumple una función fundamental hacia el final de la historia, mientras que en la cinta es un detalle más, un lindo adorno.

La pregunta es: ¿Por qué ver The Black Hole?

Y la respuesta es: 1.) Por los villanos. 2.) Por Vincent. 3.) Por el final. 4.) Por los efectos y la banda sonora.

Y otra cosa, descubrí que la mejor forma de experimentar y disfrutar la película, es abordándola como si fuera un clásico de los 50, la época dorada del sci-fi. Una vez logrado esto, The Black Hole se convierte en un triunfo del séptimo arte. No es joda.
Es suspensión of disbelief en su máxima expresión.
Como decía, las verdaderas estrellas del film son el robot, el villano y el robot villano.

El protagonista indiscutido del film es VINCENT, una clase de R2D2 volador parlante cuyas siglas corresponden a Vital Information Necessary Centralized. Sí, nada que ver, pero es válido.

Vincent tiene un diseño medio estúpido, pero de alguna forma es un personaje que funciona, tiene esa actitud de sabelotodo con frases rebuscadas que de repente hacen recordar tanto a C3PO como a David de Prometheus, es tan superficial como lo es profundo. Ni siquiera creo que Disney haya tratado de disfrazar el hecho de que estaba plagiando a Star Wars. Roddy McDowall (Cornelius/Cesar en El Planeta de los Simios) provee la voz del robot.

Ok, los villanos… Maximilian Schel se mastica y traga cada escena en la que aparece como el megalómano Dr. Reinhardt, un tipo que desobedeció las órdenes de volver a la Tierra para poder adentrarse hacia lo desconocido del universo a través del agujero negro. Es una figura imponente en medio de tanto mequetrefe. Si, dije mequetrefe, es una buena palabra. Al Dr. Reinhardt después de estar tantos años en el espacio, se le quemó un cable y convirtió a toda su tripulación en robots sirvientes. En un pequeño plot twist, después descubrimos que éstos ¡no son lo que parecen!

Una vez más queda confirmado que si sos científico en un film de sci-fi, tenés que estar loco. Es un cliché que me encanta particularmente. ¿Que sería del mundo sin los científicos locos? Probablemente en extremo aburrido.

Maximilian es el otro gran villano del film, un robot escarlata monocular, que sirve de guardaespaldas del Dr. Reinhardt. El arma principal de Maximilian son unas cuchillas giratorias que utiliza para intimidar a sus enemigos. El diseño es excelente, es como un demonio omnipresente, lo opuesto al diseño de Vincent. He aquí otro de los grandes problemas del film, el tono. Disney claramente no sabe a quien apuntar, tenemos personajes infantiles y al mismo tiempo, se tocan temas existencialistas, oscuros, que te hacen pensar. Incluso citan a Fausto de Goethe. De hecho, esta es la primera película de Disney con clasificación PG.

Ah, Anthony Perkins (Psycho) también trabaja en el film, pero está super desaprovechado. Da igual si era otro actor. Lo interesante del personaje es su casi idolatría por el Dr. Reinhardt y creo que funciona como una representación del paso previo a la conversión a científico loco. Ojo al pequeño guiño a Psycho.

La intro del film cuenta con una grilla generada por computadora, la secuencia digital más larga de la época y que obviamente influenció a Tron años más tarde, no solo eso, los diseños de algunos personajes se pueden ver homenajeados en Tron Legacy. Supuestamente el equipo detrás del mencionado film se iba a encargar del remake de The Black Hole, pero parece que quedó en el limbo.

Hablemos del final. TBH empieza como un film tratando de sacar tajada con la reciente fama de Star Wars pero, sin embargo, tiene una secuencia final que se asemeja a 2001: A Space Oddisey. Para mi eso es perfecto, otro cliché que amo en la ciencia ficción.

Es curioso ver como el film atraviesa por diferentes fases: Al inicio trata de ser una película con una cierta base científica, a la mitad se convierte en un film de aventura tirando toda la ciencia por la ventana, y al final se torna en una cinta metafísica con elementos religiosos. El hermoso final ambiguo. En el sci-fi no hay mejor interpretación que la que vos le des.

The Black Hole es un film un tanto inconsistente, pero lleno de escenas memorables y muchas emociones, es una de esas películas que te hubiese gustado ver de niño un domingo a la mañana…pero les cuento un secreto, si apagan la luz, no existe mejor máquina del tiempo que el cine.



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