’30 Days of Night’, una de vampiros con todas las letras


Lucas Rodríguez Octubre 19, 2012 Comments Lectura de 4 minutes

Con 30 Days of Night , David Slade demuestra nuevamente el gran director que es, y junto a su gran obra Hard Candy lo infravalorado que está en el medio (aunque lo hayan elegido luego para dirigir la tercera entrega del culebrón de Edward y Bella en Twilight) . Su película es, simplemente, una de las historias de vampiros más profundas e interesantes de los últimos años…

Las historias de vampiros son fáciles de realizar, pero lo que es realmente difícil es convencer a todo el mundo con una historia convincente; dado que la leyenda de los vampiros tiene muchas fuentes y variaciones, las diferentes tomas con respecto al fenómeno vampírico se tornan ilimitadas.  El cómic de Steve Niles (el cual no he leído) y por consiguiente su película (escrita por él mismo) nos sitúa en la época actual, una época en la que los vampiros no existen o son meros cuentos infantiles. Pero los habitantes de Barrow sabrán en carne propia que no todas las leyendas y mitos son eso, mitos….

Con la llegada de un misterioso extraño y hechos bizarros e inexplicables en Barrow comienza el misterio y el suspenso: ¿Qué ha ocurrido? ¿Quién es este sujeto salido de la nada? ¿Está realmente vaticinando la muerte del pueblo?

La primera parte de la película se encarga de crear y sostener ese suspenso constante, en un escenario único como lo es ese pueblo extraviado en el medio de la nada. El pueblo es un personaje en sí mismo, y gracias al toque del director uno se puede visualizar adentro de la pesadilla. Poco a poco, los habitantes van siendo incomunicados (más de lo que ya lo estaban) por estas criaturas insaciables.

La segunda parte ya se encarga de la batalla de los sobrevivientes y los vampiros, en donde la violencia y la sangre brotan impasiblemente, dando momentos realmente sobrecogedores que hace mucho tiempo no veía. Realmente me impactó la crudeza de las imágenes, y sobre todo el sentimiento de impotencia que le imprime la película al espectador.

Si bien el desenlace deja apenas un poco que desear, los últimos momentos son alucinantes y extremadamente bien filmados. Por supuesto, el último fotograma deja una puerta abierta a la secuela, que obviamente llegó pero que no llenó las expectativas generadas por esta brutal primera entrega.

La camada de actores son realmente soberbios: en primer lugar, Josh Hartnett despliega todo el talento que tenía escondido y maneja la situación incontrolable con creces, creo que ni me esperaba tamaño despliegue actoral de parte de él. Me inclino ante él y espero que siga dando estas potentes actuaciones en el futuro. Melissa George, una abonada al género, como siempre cumple su trabajo con mucha emoción y se encuentra en su mejor forma: no hay más descriptivos para ella, es simplemente inigualable. El elenco que acompaña es muy convincente, sobre todo en el momento en el que deben lidiar unos con otros para sobrevivir en tal ambiente depresivo. La verdad que su trabajo fue impresionante.

Punto aparte están los vampiros, que por primera vez asustan realmente; el diseño es increíble, espantoso, dentro de uno la idea de cruzarse con una bestia parecida le parecerá sacada de alguna pesadilla. Son simplemente aterradores. Y su líder, un magistral Danny Huston, destila horror y muerte, e incluso da escalofríos cuando se comunica en ese dialecto extraño y gutural que tienen.

Slade  merece más oportunidades en la meca del cine: sus películas cuentan con un espíritu propio insuperable, una marca distintiva muy particular que las hace diferentes. Slade, como había dicho antes, convierte al pueblo en un protagonista más, además de sumar el detalle depresivo del frío, la desesperación, el miedo, la angustia…

El único detalle que hace que decaiga un poco el nivel es la poca trascendencia que se siente cuando los 30 días tan mentados se suceden: apenas un cartel indicativo, y el espectador se queda con las ganas de ver con mucho más detalle cómo se sienten tantos días siendo acechados.

30 Days of Night es un film de vampiros potente, hecho con clase, con un gran potencial para nada desperdiciado, con grandes escenas llenas de sangre y gore, unos inmensos Hartnett y George, y una clave única para una secuela que, de hacerse, será digno de ver (o no, como lo comprobarán, el próximo viernes…).