’30 Days of Night: Dark Days’ o de como arruinar una buena idea


Lucas Rodríguez Octubre 26, 2012 Comments Lectura de 5 minutes

Las expectativas que logró subir 30 Days of Night fueron muy exageradas, en el buen sentido de la palabra. En una época previa al descontrol generado por la fiebre Twilight y sus vampiros descafeinados, el cineasta inglés David Slade (quien luego caería en las garras de la previa mencionada saga en su tercera entrega) logró insuflarles nueva vida a estos monstruos fríos y despiadados y reconvertirlos en esas figuras extremadamente violentos y atemorizantes. La secuela tardó su tiempo, pero finalmente llegó, con resultados a la vista.

La historia comienza justo en donde terminó la otra y nos muestra la escena más original y la que particularmente más recuerdo: una Stella intentando convencer a la gente de que existen los vampiros, encontrándose con la incredulidad y, al grito de ‘Enciendan las luces’ procede a cerrarles la boca a muchos. Si, la vimos en el trailer, pero no por eso pierde la gracia.

Sí pierde la gracia el cambiar un escenario tan aislado y desesperanzador como el congelado pueblo de Barrow por el de una Los Ángeles sucia y desprovista de candidez, ciudad en la cual los vampiros se mueven por conductos sunterráneos y las zonas más pobres de la ciudad – el que se salgan con la suya, alimentándose de personas marginadas en una ciudad tan grande y sin que a nadie le importe el prójimo es un mensaje implícito muy potente, pero se pierde en los escenarios típicos de una película clase B en las cuales los recursos son escasos; y si la sangre parece vino diluído en este tipo de propuestas, estamos en problemas.

Por empezar, ya sin Josh Harnett la película perdió peso, pero más peso aún es tener que extrañar a la hermosa y talentosa Melissa George, adicta al cine de género que lamentablemente tuvo que bajarse del proyecto. En su lugar tenemos a Kiele Sanchez, que algunos la recordarán su participación en Lost y su protagónico junto a Milla Jovovich en A Perfect Getaway. Si bien tiene todo el potencial requerido, no canaliza fehacientemente la energía de la Stella Oleson que vimos en George y ya esa desconexión hace que esta incursión no se sienta para nada como la anterior.  Sanchez es ayudada por Rhys Coiro como el Hombre del grupo (muy correctamente por cierto), así como también del pequeño papel de un compatriota lostiano, Harold Perrineau , y la presencia de la potente Diora Baird, que acá zafa del papel de rubia hueca (está de castaño) y tiene un poco más de sustancia – detrás de su papel en The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning, el mejor que le ví hasta ahora -. Forman un buen grupo, sí, contra la hermosa frialdad de Mia Kirshner y su Lilith: apenas tiene parlamentos en el film, pero su cara lo expresa todo. Mención especial tiene Katharine Isabelle (Ginger Snaps) que recién en los créditos supe que era ella y volví la película para ver en qué escenas estaba – totalmente desperdiciada, una lástima.

A muchos podrá no atrapar la idea ya que el ritmo es por momentos insostenible y lento; los adeptos a la serie deberán armarse de paciencia y acostumbrarse a la idea de que para este nuevo film todos los aspectos han bajado un escalón y la calidad no es la misma; por suerte, el guión ha quedado nuevamente de Steve Niles (creador de la serie) y Ben Ketai, que también ejerce como director. Es un movimiento inteligente dejarle la historia a cargo del creador, lo que significa fidelidad en el traspaso, pero es que la trama no tiene demasiado para decir, y mayormente se vuelve una y otra vez sobre el mismo tema (atacar diferentes guaridas vampíricas) además de agregar escenas que se sienten como exposiciones más que desarrollo de personajes (tomar como ejemplo la forzada escena de sexo) aunque aporta algunas interesantes ideas vampíricas relativas a la trama lineal y una escena en el final que no se si me pone contento o furioso.

Mayormente, no se si puede decirse mucho del aspecto directorial, ya que siempre estos proyectos se hacen en piloto automático, pero el diseño de las criaturas sigue el estilo previamente establecido aunque menos escalofriante, y un uso del CGI que apenas daña a la vista y sin forzarlo demasiado. Sin contar la sangre (muy  pero muy falsa) hay bastante violencia para mantener a los fanáticos ocupados y si, finalmente, rompen el tabú de matar a un pequeño! Offscreen, por supuesto, pero una muerte es una muerte.

30 Days of Night: Dark Days es desgraciadamente una secuela directo a video que queda tremendamente deslucida por este hecho; hecha a pulmón, igualmente la historia se torna aburrida por momentos y no tiene el mismo empuje que la original sí tenía. No sé porqué esperaba más…