‘Misión: Imposible – Nación Secreta’, la misión más espectacular


Emmanuel Báez Agosto 2, 2015 0 Lectura de 5 minutes

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Tom Cruise sabe perfectamente cómo quiere ser recordado, y ha elegido una de las franquicias de espías más buenas del cine para que sea su vehículo personal a la gloria. Ya dije anteriormente que lo siento como el Jackie Chan norteamericano, y es que es loable lo interesado que está en los últimos años en conseguir que sus películas sean lo más entretenidas posibles sin perder ese realismo que lo está caracterizando desde Mission: Impossible III.

Ghost Protocol ya introdujo una de las hazañas más increíbles del cine, pero Mission: Impossible – Rogue Nation es una combinación de todo lo que puede llegar a estar bien con el género. Tiene secuencias espectaculares que se superan una detrás de otra, no solo en grandiosidad sino en inteligencia y ejecución, y el guion de Christopher McQuarrie tiene mucho de eso mismo, agregando coherencia, algo que resulta difícil cuando se trata de una trama que involucra muchos giros y un misterio que se va desenvolviendo para todos lados.

Así también su dirección es de lo mejor que pudo haber tenido la saga. J.J. Abrams hizo que que la misma se alejara del estilo casi mágico de acción de los noventa y le dotó de más humanidad al personaje, luego vino Brad Bird que supo aprovechar la locura de Cruise, pero McQuarrie lleva eso a un siguiente nivel, y lo hace de una forma estupenda, agregando dosis perfectas de todo lo necesario como para que Rogue Nation sea una de las mejores obras del año, ahí detrás de Mad Max: Fury Road en cuanto a la acción y las persecuciones.

La trama sigue a lo que queda del equipo de la FMI luego de que sean oficialmente desautorizados por el gobierno de los Estados Unidos. Ethan Hunt debe ingeniárselas para conseguir destapar a una organización terrorista conocida como el Sindicato, decidida a desprestigiar a la FMI e instaurar un nuevo orden de caos en todo el mundo mediante acciones nefastas públicamente consideradas como accidentes.

Así se presenta también la misión más compleja y minuciosa de todas las cinco películas. A medida que se va desdoblando el misterio de quién está detrás del Sindicato y cuáles son sus intenciones, las partes se van expandiendo y nuevos rostros van complicando la situación, pero el guion siempre se mantiene congruente, aunque puede ser fácil perderse si uno no presta atención durante pocos segundos.

La nueva adición al elenco es Rebecca Ferguson, una actriz sueca relativamente nueva que seduce la pantalla no solo con una sensualidad notable, sino con una fuerza sorprendente, convirtiéndose en el mejor personaje femenino de toda la saga, que hasta ahora fue bastante masculina, a pesar de que la presencia de Paula Patton en Ghost Protocol fue muy bienvenida. Ferguson se gana su espacio en poco tiempo, y prueba ser una gran aliada de Cruise.

Y eso es parte del atractivo de esta secuela, ya que Hunt se encuentra realmente con su misión más personal, puesto que el nuevo antagonista es un espejo de él, y por primera vez más de uno está a la altura de sus habilidades, haciendo que la vulnerabilidad de Hunt sea mucho más creíble. Lejos de ser un héroe de acción que se las arregla en todas, esta vez es imposible no sentir la tensión y el suspenso debido a la posibilidad palpable de que las cosas realmente vayan mal.

Por fortuna, la mayor parte de sus colaboradores están presentes, desde Simon Pegg que apareció en la tercera entrega, hasta Jeremy Renner que interpreta a un alguien que iba dibujándose al principio como el sucesor de Hunt, pero que parece que seguirá siendo un buen compañero. Y siempre es bueno seguir viendo a Ving Rhames, el único secundario que apareció en todas las películas, incluyendo su breve presencia en Ghost Protocol.

El punto fuerte de Rogue Nation es sin duda alguna las secuencias de acción, ejecutadas con precisión y soberbia por McQuarrie, que ya trabajó con Cruise en Jack Reacher, y seguramente tuvo tiempo de sobra para conocer, comprender, y aceptar su locura. Si bien la película arranca con la acrobacia más impactante de todas, la que ya fue promocionada incansablemente, con Tom colgando de un avión de carga -algo que filmó de verdad varias veces-, luego insuflan adrenalina con secuencias variadas desde una intensa secuencia bajo agua, hasta una fascinante persecución que empieza con autos y termina con motocicletas, homenajeando a lo mejor de Mission Impossible II.

Con todo lo que ocurre, es ineludible que algunas cosas no tengan tanto sentido o se sientan forzadas sin explicación alguna, como Hunt consiguiendo toda clase de gadgets a pesar de que toda la FMI fue desmantelada. Pero se les perdona porque también innovan y sorprenden con la nueva variedad de gadgets, que es un factor importante de la saga, la cual está más sólida y entretenida que nunca, haciendo la promesa de una continuación una cita imperdible.