‘Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos’, el Mundo Mágico está más vivo que nunca


Emmanuel Báez Noviembre 18, 2016 0 Lectura de 5 minutes

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Quince años después del inicio de la saga Harry Potter y más de seis años después del épico desenlace, J.K. Rowling y Warner Bros. cumplen con la promesa de un regreso fantástico a este mundo que cautivó a millones de personas, entregando una nueva mirada repleta de nuevos escenarios y personajes. Este primer capítulo de Animales Fantásticos -que es más bien un maravilloso prólogo- es un recorrido alucinante por un nuevo mundo que expande una mitología que ya era bastante rica hasta este punto, y sugiere un futuro cargado de emociones por experimentar.

Eddie Redmayne interpreta a Newt Scamander, un magizoólogo que llega a New York con una misión secreta, pero se ve metido en un peligroso conflicto entre magos y muggles (o nomagos, como son denominados en América del Norte) que podría alterar el futuro de la historia mágica. Redmayne es idóneo para el trabajo, convenciendo en su presentación y luciéndose en un universo donde encaja muy orgánicamente. Si bien este primer acercamiento a esta expansión es más para conocer a Newt y sus bestias fantásticas, se va estableciendo la sombra de un conflicto mayor que tendrá más protagonismo en futuras entregas, y lo hacen sin que afecte al desarrollo de esta película, aunque eso no implica que esta introducción haya llegado carente de pequeños problemas que se podrían haber evitado.

Ahí entran los nuevos personajes que Newt va encontrando a lo largo de su inesperada aventura, empezando por Jacob Kowalski (Dan Fogler), un nomago que se cruza con él camino al banco humano, y termina metido en un meollo que no es capaz de comprender, pero acepta sin mayores preguntas, algo bastante cuestionable en una época de mucho más prejuicio y recelos entre comunidades y razas, tema que Rowling sigue encarando de forma metafórica. Sin embargo, aunque la introducción de ciertos personajes no sea algo sólido, es en la relación entre estos donde el guion de Rowling demuestra su fuerza. Newt termina bajo la custodia de Tina (Katherine Waterston), y entre esta y su hermana Queenie (Alison Sudol), forman un cuarteto tierno y merecedor de una mejor exploración.

La película tiene sus conflictos válidos y consistentes, y se pasea entre el crimen y el misterio, pero se beneficia más cuando conecta entre sus protagonistas, convirtiéndose en el camino en una historia romántica que casualmente se desarrolla en un mundo de magia y hechicería. Con eso no quiero decir que las nuevas criaturas del imaginario de Rowling no son interesantes, ya que son todo lo contrario. Son verdaderamente fantásticos, y asumo que en las siguientes cuatro películas veremos mucho más de ellos, pero entre el entrañable Kowalski y la coqueta Queenie, así como la introvertida Tina, y el extravagante y sabio Scamander, tenemos un nuevo grupo de héroes que están destinados a conquistar a una nueva generación.

Lo más digno de aplaudir de esta nueva saga es que tiene un aura de madurez más visceral. Después de todo, los protagonistas son adultos y las amenazas se presentan de una manera menos sutil. Las películas de Harry Potter recién se pusieron lóbregas con El Prisionero de Azkaban, pero aquí la muerte y la desesperanza están presentes desde los primeros minutos, así como el odio ignorante y los prejuicios dañinos con la presencia de un grupo de humanos denominados Second Salemers, conformados por fanáticos que buscan exponer a la comunidad mágica. Este grupo está liderado por Mary Lou (Samatha Morton), que castiga violentamente a Credence (Ezra Miller), uno de sus jóvenes discípulos que secretamente desea convertirse en mago.

Luego está Graves (Colin Farrell), un auror cuyos motivos ulteriores van entretejiéndose con la trama principal de la película, revelando traición y ambición de poder, otro de los temas que siempre encaró la novelista en sus obras. El casting central se completa con Carmen Ejogo como la Presidenta del Congreso Mágico de los Estados Unidos de América, quien lidera una comunidad siguiendo las leyes al pie de la letra, con temor a una guerra entre magos y no magos como había ocurrido hace mucho tiempo.

En la silla de director regresa David Yates luego de haber dirigido las últimas cuatro películas de Harry Potter, logrando que ignore por completo el despropósito que fue The Legend of Tarzan. Se muestra bastante competente en esta ocasión, aunque la idea de que dirija todas las películas de la saga se me antoja muy aburrido. Por supuesto, le doy el beneficio de la duda porque se lo merece, tras realizar lo que es un maravilloso ingreso a un mundo emocionante que vale la pena seguir visitando. Rowling debutando como guionista es igualmente loable, aunque espero que luego haga conversar más frecuentemente a sus nuevos personajes, que son realmente memorables y fáciles de admirar.

A la película le falta el toque de John Williams, algo que lamento. James Newton Howard en la banda sonora parecía más que adecuado, pero la misma no llega a tener identidad propia a pesar de la energía que transmite. Visualmente es un deleite sin desperdicio. Desde el diseño de las bestias hasta los setpieces, el trabajo de producción es encomiable, y pasearse por la New York de finales de los años 20 hace que prácticamente nada se sienta una repetición con respecto a la saga Harry Potter. Definitivamente las ganas de volver a este mundo quedarán latentes por varios meses más.