‘Beautiful Boy’, intentando sobrevivir después de la masacre


Bruno Almada Agosto 6, 2013 0 Lectura de 3 minutes

beautiful boy post

En estos días en los que el mundo parece estar en una crisis de valores es muy común escuchar de tragedias que conllevan grandes asesinatos masivos, como la terrible masacre ocurrida en Virginia, Estados Unidos, hace unos años. Es muy difícil que una persona que se haga llamar normal pueda ambicionar entender qué pasa en la cabeza del actante de hechos terribles como estos, más si se ven antecedidos de una planificación pormenorizada, es decir, después de haber tenido la idea, repasarla una y mil veces hasta convertirla en un plan y posteriormente, en un acto funesto.

El misticismo respecto al asesino es siempre bastante común. Surgen preguntas como “¿qué le habrá pasado por la mente?” “¿Será que tenía algún trauma que lo llevó a actuar y comprender el mundo así?” “¿Será que sus padres lo maltrataban o abusaban de él?” entre muchos otros cuestionamientos. Es común, a la vez, pensar en la familia de la cual el chico remite. Podemos imaginarnos que una persona que proviene de un hogar caótico puede tener un porqué a actos como estos. Pero ¿y si vienen de una familia normal como la de cualquiera? ¿Con problemas que quizás nosotros mismos tuvimos que atravesar como hijos?

El director Shawn Ku quiso retratar eso con su película más importante hasta la fecha llamada Beautiful Boy (En México, Cuando duele el corazón). Un desgastado matrimonio entre Bill (Michael Sheen, Midnight in Paris, Frost/Nixon) y Kate (Maria Bello, Coyote Ugly, History of Violence) sufre un quiebre total e irreparable luego de que su hijo Sam protagonizara una terrible masacre. Este desgarrador acontecimiento transformará sus vidas por completo. Un complicado e indescifrable camino sin retorno se abrirá delante de ellos en la búsqueda de reconstruirse a sí mismos y lidiar con la desesperación y la culpa.

La inquieta cámara de Shawn Ku lucha por seguir la intensidad dramática que significan el atractivo principal de este filme. Su óptico atestigua y a la vez se entremete e invade los espacios de la pareja que se bambolea al viento en constantes amenazas de derrumbe. Lo más efectivo de la película es cómo está planteada esa tensión, las miles de preguntas que llenan nuestra cabeza respecto a los personajes y a qué haríamos en su lugar. Sucede, que en una situación así nadie sabe bien qué hacer, ni siquiera nosotros sabemos bien desde qué lugar mirar la historia y eso en especial es lo atrapante y cautivador. Una película como ésta deja nuestra mente desorientada por no estar acostumbrados a ver situación tan extremas y menos desde un punto de vista tan susceptible.

La crueldad de la sociedad, la incertidumbre de los padres y su desempeño, la negación del duelo, el inconmensurable peso de la culpa y la impotencia son algunos de los factores que hacen a este drama real y creíble. En el dolor lo que muchos buscamos hacer es huir e intentar ver la vida como si nada pasó, como si nuestra herida no sangrase ni existiese. En ese punto, la recuperación es el mayor desafío.

Para los que buscan un buen drama independiente que despierte la reflexión y toque un tema tabú como pocos lo han hecho antes, esta película es la ideal. ¿Podrá el amor sobrevivir a tanto dolor y culpa? Piénsenlo después de ver este filme.