‘Let Me In’, brillante y respetuoso remake


Emmanuel Báez Febrero 6, 2011 0 Lectura de 3 minutes

LET ME IN

El film sueco del 2008, Let The Right One In, es y sigue siendo una de las películas de vampiros más memorables de las últimas décadas, y habiendo revitalizado tan originalmente el cine vampírico, tenía el remake cantado desde su aparición. Pero a pesar de todos los gritos de desapruebo, el resultado es similarmente positivo. Sí, es un remake, y sí, es brillante. Ahora podemos dejar ese hecho de lado y hablar un poco más del tercer largometraje de Matt Reeves, director de la genial Cloverfield.

Esta vez los protagónicos recaen sobre la siempre adorable Chloe Moretz, y el joven desconocido Kodi Smith-McPhee, la primera realizando un trabajo excepcional, y el segundo interpretando correctamente. El director Matt Reeves logra que Let Me In sea más que un remake; un homenaje notable y una muestra más que respetuosa al trabajo original, que se toma sus pequeñas libertades para no realizar un trabajo calcado (aunque así lo parezca) desde el inicio de la película hasta poco antes de terminar.

El desarrollo del remake es brillante y se sostiene sin envidia por sí mismo, gracias a los pequeños cambios y cortes que se realizaron, como la subtrama del grupo de amigos que luego se encontrarán en el medio del daño colateral causado por Eli, y es reemplazado por una subtrama de un policía investigando los misteriosos asesinatos, que funciona igual para terminar probando la lealtad de Owen sobre el reclutamiento y enamoramiento de Abby.

Por supuesto, algunos cambios fueron hechos simplemente por la comercialidad, perdiéndose la intrigante sugerencia del film sueco y siendo cambiada por una innecesaria demostración en esta versión, como la inclusión de ciertas fotografías que revelan el pasado de Abby y el origen de su cuidador, por cierto un Richard Jenkinssiempre agradable de ver. Así también, se pierde algo de la atmósfera original, y Matt Reeves opta por darle un poco más de luz a todo (lo cual no es malo, sino menos inquietante), inclusive de vez en cuando se nota la influencia de J. J. Abrams, quien lo puso de nuevo en la silla de director en Cloverfield. También la banda sonora es algo desubicada e intrusiva, apareciendo con fuerza en situaciones de suspenso que requieren de un silencio más acorde a la escena.

Sin embargo, Let Me In incluye un poco más de gore efectista y un poco más de crítica social con las incómodas escenas de acoso escolar que sufre Owen, que sirven para provocar una mejor empatía con el personaje para una comprensión final aún más sólida con respecto a su decisión de escaparse con Abby.

Hacia el tramo final, más específicamente en la inolvidable escena de la piscina, el director no logra encontrar un método diferente y a la vez superior de concluir, y decide copiar la misma del film original, perdiendo fuerza e identidad, y siendo mucho menos terrorífico. Aún así eso no le quita lo genial del proceso, en el que demostró que no se trata de un trabajo más, sino una elaborada muestra de cariño al material original.