‘Prometheus’, un vasto universo de preguntas irrelevantes


Emmanuel Báez Julio 24, 2012 2 Lectura de 7 minutes

****RESEÑA CON SPOILERS***

Tras interminables meses de expectativas y una gran base de preguntas que se iban armando mediante una campaña de Marketing incontrolable, realmente no importa siPrometheus tiene o no algo que ver con Alien, hay que sentarse a hablar de la película como un producto único y auto-conclusivo, aunque últimamente sea tan decepcionante en su contenido que no importe todo lo que tenga que decir. Pero es exactamente ese el problema de Prometheus, que no tiene nada que decir. Ofrece preguntas pseudo-intelectuales tan antiguas como la vida misma, y solamente responde con secuencias de acción aisladas sin mayor congruencia.

El mayor responsable de eso es Damon Lindelof, uno de los guionistas más perezosos que hay por ahora, encargado de crear las eternas preguntas de Lost y darle un final de lo más ridículo. Por otro lado, Ridley Scott es el artesano que hace de Prometheus una joya visual con una dirección sólida y una atmósfera bien trabajada que cumple su propósito: todo parece real. La ciencia ficción está ahí, si bien hay mucha más ficción que ciencia, ya que para cuando la película termina, fuimos testigos de lo que sería una de las expediciones científicas más débiles de la historia, donde la única persona que cumple con su papel como debería ser, no es una persona de ciencia.

Hay que darle valor a lo que realmente tiene. Noomi Rapace prueba ser una gran luchadora, pero aunque pueda ser una digna heredera de Ripley, no tiene la misma convicción de sus acciones ni sus decisiones lo suficiente como para ser mejor heroína que la última, de la misma manera que Rapace no tiene la misma destreza que Sigourney Weaver. Hay un intento por convertirla desesperadamente en un mártir, pero su personaje se tambalea en incoherencias que toda persona de ciencia tomaría como broma. Pero la falencia no es ella, sino el guion. Rapace es creíble en su lucha y en su agonía, luego otra vez en su evolución y su última ascensión, pero partimos del guion y ya el viaje está destinado a lo peor.

A través de su personaje se intenta imponer la cuestión final de la condición humana, la futilidad de las grandes preguntas que nunca tendrán respuesta, pero ¿una película funciona si se construye en base a preguntas sin respuesta? Preguntas, como ya dije, que están implantadas en la naturaleza humana desde el inicio de la vida misma: ¿Quién nos creó? ¿Por qué?

¿Prometheus no es más que una alegoría a la eterna búsqueda del hombre de la cuestión final? ¿El punto de la historia es ver reflejada la naturelza humana? ¿Se supone que debería ser satisfactorio al final sentir el mismo vacío de respuestas que como humanos sentimos al realizar semejantes preguntas?

En Prometheus se hacen las mismas preguntas de siempre, y así como la vida misma, estas prueban ser tan inútiles por la inexistencia de respuestas, lo cual hace que sea totalmente irrelevante buscarlas. En ese caso, el camino es lo único importante. No importa lo que ocurre al morir, sino cómo vivimos. Y no hubiera importado las innumerables cuestiones sin ser tratadas que quedaron colgando en la historia, si tan solo el desarrollo hubiese tenido un mínimo de cohesión narrativa como para que dichas interrogantes no hagan aguas por todos lados.

Pero cómo dije, valor al valor, y lo único rescatable, fuera de lo hermoso que es todo, son las interpretaciones. Michael Fassbender es el androide de turno, aunque su personalidad no sea tan intrigante como la de Ash ni tan agradable como la de Bishop, y sus motivaciones sean confusas y frustrantes. Nuevamente, no tiene sentido que actúe como lo haga, aunque por tratarse de un personaje único (en este caso, un robot) podríamos asumir que sus acciones sirven a un propósito ulterior ya que es revelado que solo responde a alguien en toda la nave. Por supuesto, eso no hace más que crear otras preguntas, finalmente no respondidas, pero por la propia naturaleza de su existencia, es quien sale más airoso de todo el elenco.

Por otro lado, Charlize Theron es una perra creíble, y aunque es tratada como una perra, no pude evitar sentir que en toda la nave, era la única que realmente sabía lo que hacía en todo momento. La motivación de su personaje es mucho más clara que la de todos los demás, alguien que está en el viaje de manera forzada y para mantener a salvo los intereses de la compañía. No hay ninguna clase de villanía en su actuar, sino simple lógica de superviviente.

Casi todos los demás son completamente prescindibles, y así de superficialmente como sus personajes son creados, son eliminados sin mayores inconvenientes, especialmente los secundarios. Algunos de ellos aparecen solo en el momento en que deben morir sin ningún otro propósito que el de matar a alguien para que la historia pueda seguir con quienes sobran, siempre con las preguntas planteadas en un principio colgando a un costado. Sí, las secuencias pueden llegar a ser de terror, fuertes y convincentes, acompañadas por una musicalización predecible y efectista, pero no hay empatía ni suficiente desarrollo de personajes como para que nos importe. De esta manera, la película se compone de idas y venidas. Un día van a la cueva, y al día siguiente regresan, solo esperando que pase algo. No hay intención de enfocarse en los temas más importantes, ni siquiera superficialmente.

Hay mucha diferencia entre crear interrogantes con el honesto objetivo de seguir explorando un universo rico en mitología, y el de simplemente abrir la posibilidad de realizar más películas, y es bastante fácil notar esas diferencias cuando se comienzan a apilar las preguntas y el guion no hace más que esquivarlas. Así que finalmente, no quedan más que preguntas, algunas que tienen relación con la continuidad misma de la realización, y otras con la holgazanería extrema de Lindelof de plantear enigmas simplemente para extender una historia que bien podría haberse convertido en un esencial componente de la saga Alien:

¿Por qué el equipo de Prometheus firmaría un contrato para un viaje espacial de cuatro años sin saber la misión del viaje?

¿Por qué Weyland fingiría su propia muerte? ¿Por qué a nadie le interesa cuando se descubre que está vivo? ¿Cuál es el punto del misterio de su existencia? ¿Cuál es el punto del drama de revelar que se trataba del padre del personaje de Charlize Theron?

¿Por qué trajeron a un par de científicos temerosos a un viaje espacial de cuatro años solo para que corrieran al ver el cuerpo de un alien que llevaba muerto dos mil años? ¿Y la curiosidad científica? ¿Por qué el mismo científico que corrió del alien muerto no tiene el más mínimo temor de acercarse al alien con forma de pene con cabeza de vagina de aspecto peligroso después?

¿Cómo los dos protagonistas se pierden en la cueva si tenían un mapa 3D detalladamente elaborado y estaban en constante comunicación con la nave?

¿Por qué nos crearon? ¿Por qué nos quisieron destruir después?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Ah, claro. Todo será respondido en la siguiente película…