‘Actividad Paranormal 5’, la dimensión repetida


Emmanuel Báez Octubre 24, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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Empiezo este texto advirtiendo que dejé de lado las películas de esta serie luego de la tercera entrega, que de hecho me pareció, hasta ese entonces, la más rescatable de las tres, aunque ya sufría del inevitable efecto del cansancio y la repetición. La primera Actividad Paranormal tenía la ventaja de todas las primeras partes, la novedad, lo que usó a su favor para una victoria mundial en un género sin mucha originalidad en los últimos años. El asunto, como siempre ocurre en estos casos, es que este tipo de propuestas tiene su público asegurado, y los realizadores saben exactamente eso, por lo que es evidente que nunca hay un intento real de ofrecer algo nuevo y diferente en cada secuela.

Quizás sea porque no me vi las dos películas anteriores, pero Actividad Paranormal: La Dimensión Fantasma, no es tan mala, y hasta me hizo darle el beneficio de la duda a medida que avanzaba la trama, ya que se prometía, por primera vez en varias películas, un vistazo al más allá y los seres que vienen acosando a los protagonistas de las diferentes historias entrelazadas desde la aparición de Toby y la desaparición de las niñas Katie y Kristi. Era una buena promesa, y hasta se anticipaba interesante, al menos para ver qué había de nuevo luego de cinco entregas.

Sin embargo, es más de lo mismo, y para los que se satisfacen con eso, está bien. Los típicos saltos que son meros trucos de cámara y sonido, y tienen poco o nada que ver con la creación de un suspenso real que vaya generando una sensación única de sentirse realmente atrapados en la atmósfera de la película o la historia que están contando. Es como entrar a una habitación y que alguien te salte por atrás intentando asustarte. Quizás funcione, y pegues el grito al techo, pero no será algo que contarás a tus amigos o parientes como si fuera la gran cosa.

El atractivo de este supuesto último capítulo es que es presentado en 3D, con lo que también ofrecen, quizás por primera vez desde la aparición del subgénero de la “cámara en mano”, una excusa válida para el recurso, y es que los protagonistas encuentran, luego de mudarse a una nueva casa, una cámara especialmente diseñada para ver a los seres que se están apareciendo en el lugar, llevándoles a investigar más acerca del pasado del mismo.

Esta nueva familia, donde por supuesto que hay una niña pequeña que tendrá contacto directo con el demonio de siempre, está conformada por los personajes de un solo tono que puede esperarse: el papá intrigado, la mamá incrédula al principio, el hermano más payaso, y una mezcla entre el nerd espiritista y la amiga sexy a quien hacen un primer plano en varias ocasiones, solo para demostrar que tiene ojos azules y una fisionomía nivel supermodelo. Actoralmente, no están para un párrafo, pero son lo suficientemente competentes para el propósito de la película.

Como dije, el misterio de “la dimensión fantasma” es uno que valía la pena explotar, y el concepto de una dimensión de espectros demoníacos que tenga relación con viajes en el tiempo es uno ingenioso, y que ofrece muchas posibilidades emocionantes, pero la ejecución decepciona y el desenlace no está a la altura de las expectativas. Tal vez los fanáticos que esperaron fervientemente cada entrega hayan quedado más contentos con el clímax, aunque no se puede negar que la mitología nacida con la primera película podría haberse expandido de otras miles maneras mucho más memorables.