‘American Sniper’, Clint Eastwood en lo peor de su carrera como director


Emmanuel Báez Enero 24, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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American Sniper es una película terrible, con una terrible dirección, unos terribles actores, un terrible montaje, y un terrible mensaje, aunque el enorme éxito taquillero que está teniendo en Estados Unidos es la prueba exacta de la aprobación popular y que el mensaje es lo de menos. Es una sucia propaganda bélica sin el más mínimo sentido de cuestionamiento moral, donde lo único importante es festejar a un francotirador eliminando a un chico de unos doce años porque la guerra debe seguir.

Me da muchísima pena por Clint Eastwood, una leyenda que está totalmente perdida en su propio desinterés total por el trabajo que tiene en frente. No le importa en lo más mínimo donde coloca la cámara con tal de que su actor salga en cuadro, no le importa el arte, el por qué, ni el cómo. Su dirección es fría, sin consciencia, sin sentimiento alguno, como la historia que relata y el héroe que pretende homenajear.

Y no es que molesta que sea una película propagandística, porque de esas hay muchas que son obras brillantes; lo que molesta es que no hay nada redimible ni removiendo esa asquerosa visión patriótica que clama que la guerra es absolutamente necesaria. La película sigue la historia real de Chris Kyle, el francotirador más letal de la historia norteamericana, y sus cuatro tours en Irak desde el inicio de la ocupación. La vida de Kyle fue sumamente interesante como para una observación respetuosa a través de los ojos del cine, pero por cómo lo retratan en la película, dudo mucho que fuera lo suficientemente inteligente como para comprender que el deseado homenaje en realidad es una burla patriótica sin sentido.

Según los ojos de Clint Eastwood y el guionista Jason Hall, Kyle era un robot idiota que veía objetivos a través de una mira en todos lados. Fue criado de esa manera, y esa personalidad unidimensional lo llevó a convertirse en un títere para una guerra ridícula, aunque quizás no deba culparlos tanto, ya que el guion es una adaptación de la novela escrita por el propio Kyle, que fue acusado de inventar muchas hazañas en el libro. No me sorprende.

Bradley Cooper está acertado haciéndolo ver como tal idiota, pero está lejos de ser memorable, y en cierto sentido es triste, ya que Eastwood tenía entre manos la posibilidad de hacer un relevante y reflexivo film sobre los efectos de la guerra en soldados, ya que es evidente que el estrés postraumático destrozó el discernimiento de Kyle, y su capacidad para disfrutar de su vida de vuelta en casa, haciendo que sus últimos tours en Irak tengan un peso emocional realmente significativo. Pero no, lo que hay es una exaltación desvergonzada de un dudoso héroe, y ninguna clase de estudio psicológico o moral merecido.

Técnicamente, la obra es un desastre. Es un montaje que sigue la misma estructura básica desde el principio hasta el final. Chris Kyle va a la guerra, luego vuelve a casa, su mujer le ruega quedarse, pero vuelve a Irak de todas maneras. Se repite esto cuatro veces, pero no hay nada nuevo en ninguna ocasión, y su esposa es tan irritante como él es desesperante. Por momentos, parece que tienen la intención de establecer alguna clase de discusión (las secuencias con los niños iraquíes) pero no hay ninguna clase de contemplación posterior sobre los hechos, solo una rápida afirmación de que las cosas son así, inevitables e indiscutibles.

Y ni hablar sobre la horrorosa escena con el bebé falso. Ningún director verdaderamente interesado en el trabajo dejaría que algo así termine en la sala de cine, fue como ver el ensayo de la escena. Es la muestra exacta de la indiferencia de Eastwood, y una señal de que tanto su ánimo como su vitalidad para estar en la silla de director ya le están abandonando rápidamente. Antes que esta leyenda del cine tomara las riendas de la producción, Steven Spielberg iba a encargarse de la película. Prefiero imaginarme una y mil veces una obra realizada por alguien responsable como él. El producto final de American Sniper es uno para el olvido.