‘Animales Nocturnos’, una vida arrepentida


Emmanuel Báez Diciembre 30, 2016 0 Lectura de 5 minutes

El segundo trabajo como director del diseñador de moda Tom Ford es una película visualmente sugerente y narrativamente audaz, una que no hace concesiones a la hora de contar su historia, sino que pretende que el espectador esté a la altura de la elegancia y la inteligencia que posee el guion. No es una película complicada, pero sí es una que se mete bajo la piel y no cede ante fáciles explicaciones, y que se llega a disfrutar mejor luego de pensarla bien, porque es más de lo que aparenta ser a simple vista.

Animales Nocturnos, con guion del propio Ford adaptando la novela escrita por Austin Wright, sigue a Susan (Amy Adams), una mujer adinerada, pero insatisfecha. Tiene una vida de posesiones incompletas, y las comillas se agotan a la hora de hablar de sus felicidades. Su vida toma un giro interesante cuando su exmarido le envía una novela que acaba de terminar, una que se la dedica y que ella empieza a leer una de las tantas noches que duerme sola, a pesar de estar “felizmente” cansada con un hombre importante que no duda en engañarla.

La lectura del manuscrito se torna rápidamente obsesiva, ya que la historia la atrapa de una forma salvaje, como nunca lo hizo ninguno de los trabajos anteriores de su exmarido, con quien había terminado hace más de dos décadas porque en ese momento no confiaba para nada en su futuro a su lado. La película se divide entonces en varias historias paralelas: por un lado, mostrando la relación de Susan con Edward (Jake Gyllehaal) en la juventud de ambos, cuando todavía buscaban su rumbo. Edward siempre quiso ser escritor, pero después de una relación idealista, la cosa termina en una ruptura brutal para él, que lo dejó marcado.

Al mismo tiempo Ford dramatiza los hechos de la novela que Susan se encuentra leyendo, la cual tiene muchas similitudes con la relación que alguna vez hubo entre ella y Edwards. Es una clara alegoría del matrimonio de ambos, que empieza como un viaje pero termina de forma cruel y desesperanzadora, aunque al mismo tiempo el personaje de la historia (interpretado también por Gyllenhaal) va encontrando la luz entre tanta oscuridad, simbolizando la forma en que Edward finalmente lidió con la decepción de su relación con Susan, lo últimamente lo llevó a escribir un libro fantástico destinado a ser un éxito de ventas.

Estos paralelismos en la narración van introduciendo detalles de la relación entre los personajes, las ambiciones y los deseos que los conectan, así como los obstáculos y las vicisitudes que terminarán separándolos y llevándolos por distintos caminos. La historia en general habla, por un lado, acerca de la falta de voluntad de Susan por arriesgarse a llevar una vida distinta a la que tiene escrita, y de esa forma termina con una vida insatisfecha, repleta de lujos que no llenan sus más profundos deseos, con una carrera que tampoco responde a sus ambiciones de juventud.

Por otro lado, es un honesto y sentido relato de venganza, cuyo desenlace está abierto a varias interpretaciones, pero cuya naturaleza central es la de Edward demostrándole a Susan la magnitud del error que cometió al despreciar sus talentos y sus aspiraciones. Ella vuelve a enamorarse de él a través de las páginas de la novela que lee, descubriendo ahí su equivocación, y en un intento desesperado por recuperar su pasado, contacta con él con la intención de retomar viejas llamas. Aunque primeramente Edward responde positivamente, concretando una cita, él mismo nunca aparece, firmando una venganza agridulce pero placentera.

El trabajo de Ford es magistral en todo sentido, empezando obviamente por el casting principal, sin dejar de lado en absoluto el secundario, con Aaron Taylor-Johnson interpretando al villano de la novela de Edward, un campesino violador que no tiene reparos en cometer asesinatos y tomarlos como un juego diario. Luego está Michael Shannon en un rol brillante de detective que desafía las reglas y toma el papel de justiciero en un caso macabro, y no descansará hasta que Tony (el personaje que interpreta Gyllenhaal en el libro) consiga de alguna forma el resarcimiento que merece.

Nocturnal Animals es un paseo por la frivolidad de una clase socioeconómica alta carente de emociones reales, y al mismo tiempo es una crítica a este tipo de vida, alejada de los riesgos y las inseguridades de una vida humilde de pasiones y anhelos verdaderos que requieren sacrificios y una lucha constante, algo que Susan no llegó a comprender, lastimando a Edward en el camino y terminando con una vida llena de cosas que no suman nada.