‘Chef’, la receta del cine alegre


Emmanuel Báez Noviembre 14, 2014 0 Lectura de 4 minutes

chef reseña dest

***La reseña contiene posibles spoilers***

No desde Julie & Julia había disfrutado tanto una película sin conflictos, aunque aquella tenía algo de drama para compensar, mientras que Chef es la definición perfecta de lo que en inglés llaman “feel-good movie”, o una película de puras emociones positivas. Es la carta de amor de Jon Favreau al cine alejado de los engranajes de las grandes producciones, el que le abrió las puertas al camino tumultuoso y repleto de curvas que lo llevó a este preciso lugar, donde volvió a sus inicios.

Favreau se dio a conocer con Made y Elf, aunque ingresó a Hollywood como actor unos años antes y subió escalones al escribir la comedia Swingers. Fue su “food truck” o camión de comida el que le ayudó a hacerse conocer, hasta que unos años después se vio dirigiendo Iron Man, Iron Man 2, y Cowbows & Aliens. Esta última fue tremendamente ninguneada por la crítica, y si Chef es lo más parecido a una declaración al respecto, Favreau realmente se disgustó con la respuesta de los críticos, aunque de cierta forma admite la importancia de estos.

La película sigue a un chef que pierde su trabajo en un importante restaurant, y decide comenzar a trabajar en un camión de comidas, el cual también lo ayuda para reconectarse con su hijo que está ansioso por conocer finalmente a su padre, cuya vida hasta entonces era más laboral que familiar. Por si no fuera evidente que es, aparte de una película culinaria, una alegoría de su propia carrera, Favreau se reserva el papel principal, donde resulta agradable y convincente.

Pero aunque es innegable la intención detrás de la sencillez de la trama, tampoco se puede ser indiferente al cariño que le tiene a la obra. Es tan buen chef como es tan buen director, y crea tan buenas recetas como escribe momentos agradables para la historia, que en ningún momento deja de ser personal. Mirar Chef con el estómago vacío sería un gran error, ya que desde los primeros minutos la cámara pasa de acaramelarse con las comidas en pantalla a hacer el amor con ellas, y va terminando en algo totalmente pornográfico. Así que preparen la cocina antes de verla, y si la ven en el cine, asegúrense de haber pasado antes por el patio de comidas más cercano.

Acompañado de unos grandiosos secundarios, en especial John Leguizamo y Sofia Vergara, la película se convierte en un road-trip movie de pura alegría, con momentos dramáticos breves solo para darle una sensación de verosimilitud suficiente como para recordarnos que no todo puede ser tan genial como quieren que creamos. El papel de su hijo queda en manos de Emjay Anthony, que con apenas unos créditos en su haber cumple con lo que le dan, y por ahí aparecen Scarlett Johansson y Robert Downey Jr. que más parece que están presentes como un favor que como un trabajo.

A pesar de ser una historia bastante lineal casi sin trabas, Favreau encuentra la forma de mantener la atención de manera fresca y divertida. Chef es la primera película que veo en la era digital que hace perfecto uso de aplicaciones como Twitter para dar más autenticidad a la trama, que realmente se beneficia de este abrazo a la realidad. Ya sea que les parezca una descarada publicidad, no se puede negar que la inclusión de dichas marcas se dan de una forma bastante orgánica, como lo haría cualquier empresa en la realidad.

Lo único que tengo para reprochar a Favreau es que no es realmente honesto en su clímax, cuando se vuelve a enfrentar al crítico culinario que escribió una mala reseña sobre su trabajo al principio de la película. El director (el protagonista) se descarga en improperios infantiles en el primer enfrentamiento, sin reconocer que el crítico no hace más que su trabajo, así como él, de forma sincera. Fueron los críticos de cine los que hablaron bien de sus primeros trabajos como Elf y Made, y lo ayudaron a hacerse conocer para que luego consiguiera trabajos más importantes como el de Iron Man. Al final, es el crítico culinario el que vuelve a estar por encima de la situación, halagando su cambio, cuando es el protagonista quien ya debería haber aprendido la lección.