‘Cuando las Luces se Apagan’, sustos genéricos para un demonio real


Emmanuel Báez Agosto 25, 2016 0 Lectura de 3 minutes

lights out

Aquí está una película que no sabe definirse bien entre un acercamiento psicológico a un problema real o un simple film de terror genérico. Es, sin embargo, una propuesta bien manejada en lo técnico y lo efectista, que se aprovecha lo suficiente de su ingeniosa premisa para desarrollar una historia interesante y atrapante que funciona la mayor parte del tiempo. Cuando las Luces se Apagan es una buena adición al género, sin ser demasiado especial en la categoría en la que quiere entrar.

Esa categoría tiene como ejemplo máximo a The Babadook, la brillante película australiana del 2014 que doblegó al género para contar una historia inquietante que tiene como esencia la problemática de la depresión. De la misma manera, Cuando las Luces se Apagan es la extensión de un cortometraje del 2013, y sigue a una madre (Maria Bello) lidiando con sus propios demonios mientras intenta criar a su hijo pequeño (Gabriel Bateman). El mismo acude a su hermana Rebecca (Teresa Palmer), que lleva varios años fuera de la casa, para que le dé una mano ayudando a su mamá, y ambos unen fuerzas para tratar de combatir la misteriosa presencia que ya también atemorizó a Rebecca en el pasado.

El director David F. Sanberg adapta su propio cortometraje contando una historia que habla acerca de los problemas mentales, aunque el enfoque es diferente al de The Babadook. El mensaje en concreto acá es la problemática del abandono y el apoyo a personas que sufren de cualquier tipo de mal -en este caso, más cercano a la esquizofrenia-, así como la posible herencia genética de enfermedades como estas. Es un tema fascinante, y se aplaude la responsabilidad de lidiar con eso en un género como este, que mucho se puede usar para hacer comentarios psicológicos y sociales, dejando de lado el simple truco de asustar momentáneamente.

El problema de esta película es que justamente cae en lo genérico, haciendo que la extraña figura que ataca a los protagonistas tenga un nombre y un origen predecible que no es para nada terrorífico, ni aporta para que la historia en general sea más escalofriante. Sí se torna muy interesante cuando aborda de forma evidente el estado mental de la madre, y cómo eso es el catalizador para que la misteriosa figura se les aparezca a todos en lugares donde no hay luz. Se aprovechan de eso para asustar a través de los infaltables jumpscares, que son marca registrada de cualquier película de terror norteamericana de bajo presupuesto.

Las falencias que tiene la película no arruinan para nada su enfoque, ya que habla de algo relevante y lo hace emulando situaciones bastante verosímiles, recordando además que los monstruos internos a veces llevan a uno a tomar decisiones extremas cuando la ayuda no llega a tiempo. Con buenas actuaciones, y una duración apropiada, es una película de miedo bien lograda que cuenta una historia real que puede llegar a ser mucho más aterradora de lo que muchos imaginan.