‘El Conjuro 2’, una aterradora continuación


Emmanuel Báez Junio 11, 2016 0 Lectura de 5 minutes

the conjuring 2

Mi queja de siempre con respecto al género de terror es que, a estas alturas, luego de décadas y décadas de cine, es bastante difícil encontrar algo fresco y genuinamente aterrador en la pantalla grande. Las joyas más recientes vienen de producciones independientes que exploran temáticas abstractas y psicológicas a través de propuestas visuales aterradoras, aunque James Wan es uno de los pocos que hacen que el cliché del género se sienta nuevo porque trabaja los puntos más importantes de una buena película de terror: la atmósfera y la sugestión. Él quiere que la película vaya creciendo en uno, y eso hace que El Conjuro 2 sea un nuevo logro en su haber.

Este es otro de los casos de Ed y Lorraine Warren, y por supuesto que está basado en hechos reales, y por supuesto que esas palabras son un juego de marketing bien preparado para que los más sensibles entren a la sala de cine predispuestos a ser aterrorizados. Para los más escépticos como yo, que solamente quiero ser movido por una película, debo decir que me alegra bastante que Wan se mantenga fiel a sí mismo a pesar de las vicisitudes evidentes de la maquinaria de Hollywood, que se pasa escupiendo películas de terror de bajo presupuesto destinadas al olvido eterno. Esta es una película que verdaderamente busca dejar una marca en los más susceptibles y que convence lo suficiente a los más incrédulos, porque es una mezcla de buena técnica y una historia poderosa y emotiva.

Decía acerca de la primera película que tenía un fuerte aire a El Exorcista, una película que es mucho más que un clásico de cine, sino un punto fijo en la historia de la cultura en general. Más de cuarenta años después, el término “posesión demoníaca” en el cine sigue llevando a uno a pensar automáticamente en ese título, pero me atrevo a decir que El Conjuro 2 le seguirá de cerca en futuras generaciones. Es así de buena, es una película que logra meterse bajo la piel, pero se toma el tiempo en hacerlo, como un verdadero ser demoníaco lo haría. Primero juega con el espectador, y lentamente lo va manipulando para que crea una cosa, antes de atacar vilmente y poseerlo hasta la locura. No es perfecta, sino tiene sus falencias, y al final uno puede terminar ganando y aceptando que es una película y nada más que eso.

La trama lleva a los Warren a una casa en Londres, donde una madre soltera y sus cuatro hijos empiezan a experimentar una fuerte presencia sobrenatural que tomó especial cariño a la hija de 11 años, que parece ser la más sensible del grupo. Asumo que es simplemente por la época, pero Madison Wolfe, la actriz que interpreta a Janet, es realmente maravillosa y se transforma varias veces durante el desarrollo de la historia, llevando con ella un aura de inocencia que es bastante reminiscente de cómo se veía Linda Blair en El Exorcista. Asumo que eso fue un casting algo adrede, pero no lo encuentro para nada como algo negativo, puesto que su interpretación realmente afecta a lo largo de la película.

Patrick Wilson y Vera Farmiga son un casting excepcional, y conociendo esta vez más acerca de los Warren y su vida personal solo hace que uno se sienta más compenetrados con ellos y la lucha que llevan. Uno de los factores que hace que esta película funcione tan bien es que hay un acercamiento esencial a la vida de los protagonistas, no solamente de la familia afectada o de la niña acosada. Los Warren son creíbles con sus propios miedos, y cuando resulta en el enfrentamiento entre la fuerza demoníaca y la fuerza de los Warren es algo que hasta llega a conmover más que la propia prueba que atraviesa la joven Janet.

Hay algunas decisiones bastante extrañas durante la película, como una canción que fue colocada en el peor momento imaginable, y es hasta ridículo. Es también veinte minutos más larga que la primera, algo que se siente hacia el clímax. Sin embargo, es una experiencia inquietante que se beneficia de la apreciación real del director por mezclar elementos bien comerciales del género con algunos que solamente suelen verse en las producciones más independientes, y en algunos casos, hasta orientales. Probablemente no cause un impacto inhumano, pero seguramente más de uno dormirá con las luces encendidas luego de verla.