‘El Libro de la Selva’, un maravilloso viaje


Emmanuel Báez Abril 9, 2016 0 Lectura de 4 minutes

the jungle book

No sé si llegué a disfrutar El Libro de la Selva como la película se merece. Es una de esas obras que solamente pueden ser apreciadas completamente en múltiples visionados porque realmente ofrecen algo único que no se ha visto o sentido antes en una sala de cine. La mezcla de acción real con los animales creados por computadora es sencillamente fascinante, tanto que por momentos me encontraba anonadado admirando el punto al cual llegó la tecnología al servicio del cine y qué es lo que pueden hacer a continuación para seguir cautivando al espectador.

Ese es el mayor logro del director Jon Favreau y todo el equipo de Weta Digital: hacer que la tecnología cumpla su función al servicio de la historia y generar distintas emociones a través de ella. En ningún momento de la película, que está compuesta en un 90% por escenarios completamente inexistentes, los efectos especiales sobrepasan el relato. Todo se toma su tiempo y permite a uno sentirse realmente inmerso en una obra que es sumamente emocionante y conmovedora, que se adhiere a la lista de remakes que sirven como argumento para quienes dicen que las nuevas versiones de películas clásicas no deben ser tocadas.

También es una gran adición al proyecto de Disney de revivir sus propios clásicos, pero en versión live-action. Lo lograron a medias con Maléfica, que solamente funciona gracias a Angelina Jolie, y creo que hicieron un trabajo maravilloso con Cenicienta, que volvió a lo tradicional y funcionó sin ningún agregado moderno de los que acostumbran a poner últimamente, con la excusa de “estar en onda” con las nuevas tendencias cinematográficas. Jamás El Libro de la Selva se pone exagerada o difícil de seguir, y captura la esencia del relato original con gran respeto y admiración, convirtiéndose en un producto muy entretenido para toda la familia.

La trama -que imagino que ya conocen- sigue al pequeño humano Mowgli, que fue criado por una manada de lobos en lo más profundo de la selva, y no conoce lo que es la vida con los hombres. Sin embargo, es algo que deberá enfrentar cuando reaparece el tigre Shere Khan, que promete matarlo en venganza por lo que sufrió a manos del hombre. Con ayuda de la pantera Bagheera y, posteriormente, del despreocupado oso Baloo, Mowgli seguirá un camino de autodescubrimiento que lo llevará a entender su propósito entre los animales de la selva.

Desde el vamos, hay una tremenda victoria en el casting, algo que suele ser motivo de controversia constante en grandes producciones de Hollywood cuando se trata de protagonistas que no son occidentales. Mowgli es interpretado por el primerizo Neel Sethi, que entra perfectamente en los pantalones del “cachorro humano” y convence sin esfuerzo aparente, algo que es digno de aplaudir, teniendo en cuenta que es el único ser humano en la historia. Esto es lo que se consigue con una dirección interesada en las interacciones y el desarrollo de los personajes, porque se nota que el niño actor está cómodo en todo momento.

El guion firmado por Justin Marks tiene también muchísimo que ver, ya que permite tanto a Mowgli como a sus compañeros animales evolucionar y demostrar que son importantes en la trama. No es para nada un dato menor que el casting de voces haya sido tan bien pensado. Ben Kingsley como Bagheera y Bill Murray como Baloo son un acierto genial, y así también Idris Elba como el temible Shere Khan, prestando su voz imponente para hacerlo verdaderamente atemorizante. Inclusive Scarlett Johansson, que está presente solo unos pocos minutos, deja una marca memorable, y sería imposible no mencionar a Christopher Walken como el Gran Rey Louie, que tiene uno de los mejores momentos de la trama.

A pesar de ser una película de gran diversión para toda la familia, El Libro de la Selva llega a tornarse algo lóbrega, cuando sus conflictos maduran y obligan a Mowgli a enfrentar su destino. La fotografía es hipnosis pura, y el hecho de que se hayan tomado el tiempo hasta para recuperar las canciones originales es simplemente loable. Creo que esta marcará un antes y un después en el uso de la tecnología para este tipo de narraciones, así como Life of Pi emocionó en su momento. Solo que aquí los escenarios son mucho más grandes, y la historia es bien amena, logrando que el resultado sea una maravillosa simbiosis artística que funciona de principio a fin.