‘El Séptimo Hijo’, una aventura para dormirse


Emmanuel Báez Enero 18, 2015 0 Lectura de 3 minutes

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El Séptimo Hijo es la clase de película donde el héroe aprende todo lo que debe saber para eliminar las fuerzas del mal más malvado en menos de una semana, y conoce al amor de su vida con sostenerla de la mano, y se supone que debe interesar cuando están en peligro. Se ve como una película para televisión, pero está sobreproducida, y se siente como una obra de teatro fantástico escrita por un niño entusiasmado con el género, pero los niños son inocentes y a veces involuntariamente simpáticos. Esto es ni lo uno ni lo otro. Es una película que no tiene sentido en ningún lugar del tiempo y el espacio.

Siento mucha lástima por Jeff Bridges y Julianne Moore, que están atascados en papeles realmente patéticos y vomitan sus líneas con energía acartonada, porque es imposible que cualquier gran actor pueda encontrarle fuerza e importancia a unos diálogos paupérrimos como los que se escuchan en la historia, donde los personajes aprenden lo necesario sobre la marcha y en el último momento, y cada secuencia concluye con un Deus Ex Machina inmerecido.

No siento lástima por Ben Barnes, que ya inició su carrera con muchas ganas de ser una joven estrella luego de su trabajo en Stardust, pero la verdad es que no tiene madera para ser más que un chico de poster. Como todos los demás actores en este fallido intento de fantasía y aventura, es esclavo de un personaje pobremente escrito en una adaptación desinteresada en crear un universo mínimamente atractivo, ya que todo parece salido de cientos de libros y relatos mejores.

Así es como la historia del aprendiz de un Espectro (el primer nombre que se les ocurrió para no gastar el de “Mago” o “Hechicero”), que debe ayudarlo a derrotar a la temible bruja conocida como Madre Malkin, comienza y termina sin alma y sin personalidad propia. Tuve la sensación de que había un universo mitológico interesante en el fondo, ya que la película está inspirada en el primero título de una serie de novelas exitosas, pero fue una sensación rápidamente extinta.

Y es evidente que no estaban interesados en profundizar demasiado, ni en encontrar el balance adecuado entre el desarrollo de personajes y una parafernalia visual y auditiva aparatosa que resulta en un caos difícil de discernir la mayor parte del tiempo. Y ni hablar de los efectos digitales y las criaturas fantásticas, que por momentos se ven interesantes, pero el resto del tiempo parecen producto del cine B más cutre imaginable. Estoy pensando en los dragones de la película de Dungeons & Dragons con Jeremy Irons.

Seventh Son está dirigida por Sergey Bodrov, de origen ruso, uno más en la larga fila de realizadores internacionales que son atraídos por la gigantesca industria de Hollywood, probablemente con la promesa de una producción que lo convertirá en una revelación y hará que el público occidental se fije más en sus obras anteriores. La película debía estrenarse ya a principios del 2014 y su estreno fue retrasado por un año. Debió quedarse enterrada.