‘El Sorprendente Hombre Araña 2’, realmente su batalla más grande


Emmanuel Báez Abril 26, 2014 0 Lectura de 6 minutes

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El Spiderman de Marc Webb y el de Sam Raimi tienen algo más en común: la segunda película que ambos hicieron del superhéroe es la mejor, al menos hasta ahora. La nueva aparición del superhéroe arácnido en este reinicio que fue muy criticado al principio, pero que resultó muy entretenido de una forma diferente, es un logro irrefutable. Y es una victoria aún mayor teniendo en cuenta el tremendo riesgo que corrían de repetir el mismo desastre que resultó ser Spiderman 3, con varios villanos y subtramas que se pasan unas encimas de otras, pero consiguen hacerlo con cierto cuidado y atención a importantes detalles.

The Amazing Spider-Man 2 arranca con el dilatado misterio de los padres de Peter Parker que apenas fue insinuado en la primera película, y evoca el mismo inicio de la misma, solo que expandiendo lo ocurrido luego de que ellos dejaran al pequeño Peter en casa de sus tíos. Si bien la entrega anterior mantenía varios de los mismos puntos principales que la primera película de Sam Raimi, en esta ocasión se separa definitivamente de aquel título, y ofrece toda una historia nueva que se mantiene interesante hasta la misma revelación del enigma que tiene relación con sus padres.

Por fin el destino de sus progenitores está aclarado, pero así es como nacen más preguntas para Parker, que ante todo sigue siendo un joven terminando su educación, enamorado, pensando en su futuro, intentando dividirse entre ser un chico ordinario y un superhéroe extraordinario. Realmente es un protagonista con mucha carga emocional, aún lidiando con las consecuencias de la muerte de su tío, además de la irresoluta incógnita de sus padres, y la muerte del padre de Gwen Stacy, al que prometió que no se acercaría a ella debido a los potenciales peligros que acarrean su identidad. La historia prosigue con la relación entre ambos pendiendo de un hilo, con Peter atormentado por la indecisión y la terrible idea de que pueda ocurrirle algo a su novia por su culpa.

El guion de la secuela habrá causado muchos dolores de cabeza, porque se hamaca entre exposiciones innecesarias, como la aparición de villanos que gritan su propio nombre o computadoras que explican en el momento exacto la función que desempeña tal o cual dispositivo nuevo o mecanismo que resultará importante para la trama. Pero así también, la relación entre los protagonistas es mucho más significativa y sigue siendo un punto bastante alto, por más que algunos de ellos no tengan mucho que ofrecer por sí solos sino para reforzar en los miedos e inseguridades del héroe.

Igualmente, el humor adolescente de Parker mezclado con su carácter responsable alcanzan una comicidad que va desde lo agradable hasta lo hilarante, y el balance entre la seriedad y la acción que construyen en esta continuación es magníficamente sorprendente, porque fácilmente podría terminar siendo agotador pero apenas decae en algunos momentos. Tantos personajes nuevos desfilando por la pantalla, cada uno con su propia presentación, escueta o extensa, entre intensas secuencias que se toman el tiempo de asombrar y recordarnos por qué El Hombre Araña es uno de los superhéroes más atractivos de la factoría Marvel.

Hay mucha más destrucción en esta ocasión, pero al superhéro no lo vemos solamente pensando en derrotar a su enemigo, sino que lo vemos preocupándose por los demás hasta en las situaciones más físicamente imposibles, y eso lo hace más humano todavía, algo que no se puede decir de alguna que otra película de superhéroe realizada en el último par de años (te veo fijo, Man of Steel). Por supuesto, Andrew Garfield, sin exagerar en adjetivos, es el principal responsable. Lo vemos sufrir, llorar, gritar y hasta acurrucarse de angustia, y sigue siendo creíble en cada uno de sus gestos.

La química entre él y Emma Stone es definitivamente el pilar más notable de la obra, porque Gwen Stacy es la luz de esperanza que lo mantiene con los pies en la tierra, cuando el misterio de sus padres lo agobia y el cansancio de limpiar las calles de New York lo fatiga. Pero ahí otra vez entra el conflicto de la posibilidad de verla lastimada, que resulta aún más extenuante para él. Como dije, el guion habrá causado dolores de cabeza, porque entre todas estas emociones y sentimientos encontrados, aún yace una película que es entretenida la mayor parte del tiempo y ofrece una montaña rusa de sensaciones bien profundas que por lo general no se consiguen en películas de superhéroes.

Y eso que aún no hablé una pizca del villano de turno, que lleva el rostro de Jamie Foxx. Quizás el punto más bajo y más alto de la historia al mismo tiempo, porque interpreta a un empleado de OsCorp de nombre Max Dillon, cuya personalidad es confusa. Es en apariencia y actitud un pobre diablo, pero en el fondo un genio desesperado por atención y compañía, obsesionado con el hombre araña, básicamente el típico don nadie que se vuelve villano por accidente y termina resentido con su ídolo por error humano. Dillon se convierte en Electro, capaz de controlar electricidad a voluntad, aunque su poder se vuelve exagerado y terminan haciendo con él la gran Dr. Manhattan.

Si no están seguros de cuál es verdaderamente su onda, solo déjense llevar por la estupenda banda sonora de Hans Zimmer, que compuso para él una pieza excepcional que resalta su locura interna con voces que se repiten una y otra vez a un ritmo sensacional. Zimmer juntó a varios artistas como Johnny Marr de The Smiths y Michael Einzinger de Incubus para lo que es una de las bandas sonoras más cautivantes de una película de superhéroes en mucho tiempo, que en todo momento ensalza la acción de la obra y se mantiene distinguible entre mucho alboroto.

The Amazing Spider-Man 2 es sin duda la mejor aparición del personaje. Tiene sus puntos flojos, como el decepcionante cameo de Stan Lee que siempre es un deleite encontrar entre tanto movimiento, pero la propuesta sobresale en sus partes más importantes, y la odisea emocional de Peter hace que cada escena relevante sea como un pequeño apogeo que desata emociones más fuertes. Tras el clímax, la película se extiende un poco más de lo necesario con la única intención de prepararnos para la secuela, que tras una aventura grande como lo es esta segunda entrega, realmente se hará desear.