‘Fantastic Four’, fantásticamente terrible


Emmanuel Báez Agosto 8, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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Hay una gran película en algún lugar de la mitad de Fantastic Four, una media hora después de una larga y cansina introducción, y una media hora antes de uno de los finales más torpes de la historia del cine de superhéroes. Es el Josh Trank que sorprendió con Chronicle haciendo una película acerca de los tormentos de poseer habilidades sobrehumanas y las consecuencias de ello. En algún momento, esta película es casi una evolución de aquella, excepto cuando no lo es, que es el resto del tiempo.

Esta nueva visión de uno de los equipos de superhéroes originales de los comics de Marvel parte de una premisa muy interesante, una versión que se aleja acertadamente de las dos adaptaciones existentes, y se convierte en una plataforma para una discusión existencial, o eso es lo que intenta. La trama sigue a unos jóvenes Reed Richard, Ben Grimm, Sue Storm y Johnny Storm, quienes reciben habilidades especiales luego de un escabroso viaje interdimensional.

El problema es que esto ocurre aproximadamente luego de unos cincuenta minutos de historia, donde una vez más uno tiene que pasar por la introducción de personajes que ya no deberían sufrir las películas de superhéroes. No digo que no sea necesario un origen, puesto que seguramente seguiremos teniendo películas de comics que el público en general no conoce, pero tiene que haber una mejor manera que algo que dure casi una hora y no sea lo suficientemente sustancial.

Y es una lástima porque los protagonistas son muy interesantes, y merecen un mejor tratamiento, aunque por alguna razón los cuatro miembros de este equipo tienen serios problemas psicológicos relacionados con sus padres. Si existe alguna relación entre eso y el resto de la historia, debo habérmelo perdido, aunque realmente no interesaría igual. Lo cierto es que la primera hora de la película no es particularmente mala, sino ridículamente larga y agotadora, y para cuando se inyecta algo de energía, uno ya perdió el interés.

La mitad de la obra es lo que Trank hizo en Chronicle, ya que cuando los cuatro adquieren sus poderes, son sometidos a duras pruebas más allá de la cordura, y el guion quiere profundizar en el hecho de que este brusco cambio alteró la vida de ellos en un sentido existencial. No son el equipo que colabora desde el principio, sino el que revela sus lados más perversos por culpa de una maldición de la ciencia que buscan revertir sea como sea, aunque apenas tocan la superficie de los temas que pretenden explorar. Hay un proyecto de thriller psicológico que nunca se concreta, que está adornado con toques de misterio que nunca convencen.

Sin embargo, la última media hora se transforma en una tontería sin precedentes, y cuando digo sin precedentes me refiero a dos cosas: un desenlace absurdo como pocos en la historia del género, y un desenlace totalmente indigno de la hora previa. Es como que el tercio final salió completamente de otra dimensión -valga el chiste-, el cual se siente completamente desconectado del resto, como si no se tratara de lo que originalmente filmó el director, y es probable que eso mismo haya sucedido.

De la nada, este cuarteto de descarriados unen fuerzas en una colaboración inverosímil y una simbiosis que el guion jamás siquiera empezó a desarrollar para una batalla desproporcionalmente insulsa y aburrida en una dimensión alterna, la cual acaba rápidamente a pesar de las probabilidades en contra. Es fantásticamente terrible, y eso es decir poco. Ni siquiera los efectos especiales salvan el desastre, ya que llegan a ser bien mediocres.

El elenco es estupendo, a excepción de Kate Mara a quien se la ve completamente desinteresada. Miles Teller convence como el superdotado, Michael B. Jordan no está mal, Jamie Bell es bien creíble como el fortachón del grupo, y Tobey Kebell hace de un hacker con pinta ochentosa llamado Victor Von Doom, de quien realmente no vale la pena decir nada más aparte de que es la personificación perfecta del villano más desinspirado.