‘Frank’, el músico con la cabeza de papel maché


Emmanuel Báez Octubre 8, 2014 0 Lectura de 4 minutes

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¿Qué es normal? Me gustan las películas que cuestionan conceptos de uso cotidiano, y Frank ciertamente es un personaje que desafía de forma tierna y profunda la crítica popular de lo que es normal. Es una pequeña gran película acerca de un joven ansioso por componer música, que se topa fortuitamente con una banda que requiere de su participación, y allí descubre que la vida es mucho más que su sed de fama y reconocimiento, y que no tiene por qué entender todo lo que sucede a su alrededor.

Pero se toma el tiempo en llegar a eso, y la lección es dura y realista, y así también bastante frustrante, y lo mejor de todo es que el final no es feliz en un sentido tradicional, sino esperanzador en el hecho de que lo importante a veces simplemente es aceptar lo que hay en frente, y no olvidar que la vida realmente gira mejor cuando no gira alrededor de uno mismo.

Es la primera que el director irlandés Lenny Abrahamson colabora con artistas más occidentales, y el resultado es fabuloso. El inglés Domhall Gleeson es Jon, un ciudadano promedio, amante de la música y con un fervor descuidado por dicho arte. Simpatizamos con él al principio de la historia porque se encuentra observando situaciones comunes en su ciudad, intentando componer una canción, pero después de toda una tarde de no escribir absolutamente nada interesante, recurre a las redes sociales, donde comparte una falsa actualización acerca de un arduo trabajo creativo casi inexistente.

Así es como arranca otra de las críticas sutiles pero contundentes de la obra. Durante toda la odisea de Jon por encajar en el grupo al cual ingresa casi involuntariamente, vierte su viaje personal en internet, donde busca la aceptación de extraños a través de sus vivencias con el resto de los miembros de la banda. Y vaya que son vivencias dignas de ser contadas. Es un extraño equipo liderado por el personaje titular, Frank, un extravagante artista que vive con una cabeza falsa creada con papel maché.

Adentro está Michael Fassbender en uno de sus trabajos más memorables, divertidos, y a su vez, bastante relevantes. No es fácil analizarlo al principio, cuando no parece más que un hombre creando un personaje excéntrico, pero cuando se menciona brevemente su historia con el hospital mental, todo se hace más claro. Sin embargo, y a pesar de su claro origen ya explicado, es difícil imaginarlo de tal manera porque la cabeza falsa sigue ahí, y el guion se enfoca más en presentarlo como el más “normal” del grupo, a pesar de que es Jon el protagonista que está más en contacto con la sociedad.

Es un guion muy inteligente que podría despistar a alguien que no vea más allá de la cabeza falsa y el agudo humor inglés, pero a medida que todo va descomponiéndose, va haciéndose claro quién está realmente mal en esta situación. No es fácil llegar a una conclusión, y al igual que Jon, debemos entender que a veces no hay una conclusión clara, ni uno es dueño de la verdad de la vida de los demás. Frank vive en su propio mundo, sea una enfermedad mental o no, y en el desenlace es presentado como el más cuerdo de todos. Es el “final feliz” que a veces nos toca, y es más que satisfactorio.

Frank es en parte una comedia de viaje, una sátira a la industria musical y una crítica a la tecnología moderna que más que juntar a extraños, los aliena en una ilusión de acercamiento nulo. Y luego nos quedamos preguntándonos “¿qué es normal?”. Después de todo, todos nos escondemos detrás de una máscara, Frank solo es más directo al respecto.