‘Guardianes de la Galaxia’, el renacimiento del space opera


Emmanuel Báez Agosto 1, 2014 0 Lectura de 5 minutes

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Este es un momento en el cine que será agradecido en años venideros, y promete convertirse en un clásico de culto de un subgénero con pocos títulos que valen la pena mencionar. No creo estar exagerando, Guardians of the Galaxy es una fantástica travesía a lugares del universo que será un deleite explorar en futuras entregas de Marvel, porque lo que aquí construyeron no es más que el principio de una aventura espacial de puro entretenimiento sin pretensiones, que sobresale justamente porque no intenta caer en reflexiones filosóficas ni existenciales, sino que no es más que diversión sana ejecutada con suma pasión.

Todo es diferente con Guardians of the Galaxy. Empieza repentinamente, con Peter Quill de pequeño en un hospital, escuchando música en su walkman, tratando de distraerse del hecho de que su mamá está al borde de la muerte. Ingresa a la habitación donde están todos reunidos, y ella le ofrece un último regalo, cuyo contenido es evidente. El guion firmado por el director James Gunn es inteligente en no intentar pretender que lo es. Es conciso y sustancial a la vez porque toda la información es necesaria. Uno podría preguntarse por detalles confusos, pero no tendrían relevancia en la trama.

Fuera de estas nimiedades, podría decirse que por momentos la historia ya avanza muy rápido para su propia conveniencia, y un poco de autocontemplación no hubiera estado mal. Hasta se percibe el miedo de hacer una película que no pase las dos horas para alcanzar al máximo público posible, pero viendo el resultado completo, realmente no tienen nada que temer. Es una maravillosa obra que tiene buen humor, fascinante acción, villanos verdaderamente temibles, y no llega a la mezcolanza. Es la divertida historia de un grupo de personajes que forman una pandilla casi accidentalmente, pero que terminan convirtiéndose en la última esperanza de un planeta entero.

Y es un gran grupo, encabezado por Peter Quill (Chris Pratt), y completado con Gamora (Zoe Saldana), Drax (Dave Batista), con las voces de Bradley Cooper como Rocket y Vin Diesel como Groot. Como se venía anticipando, este último dúo es el que se roba la mayoría de las escenas más disparatadas, con personalidades ridículamente simpáticas, que destacan hasta con tres líneas de diálogo. Y luego están personajes como Yondu (Michael Rooker), un saqueador espacial cuyos motivos caen en un área gris difícil de discernir, lo que lo hace muy interesante.

El villano de turno de Ronan (Lee Pace), un guerrero dispuesto a traicionar a su propio jefe con tal de conseguir su venganza, mientras es ayudado por Nebula (Karen Gillan). Y con respecto al “gran jefe”, Thanos (Josh Brolin) que finalmente muestra su rostro después de la escena de los créditos de The Avengers, se ve majestuosamente imponente y no puedo esperar a verlo en su máximo esplendor en cualquiera sea la película donde demuestre todo su poderío.

A pesar de tantos personajes, es una película bastante contenida, que en ningún momento parece construida alrededor de otras sino que se enfoca en sí misma, y es realmente un gran acierto, porque de otra manera podríamos haber tenido una obra mucho más larga o menos concentrada, lo cual ya es mucho decir porque son muchos personajes involucrados en una historia que funciona con el aporte de cada uno, por más pequeño que sea. Claro está que también podría haber funcionado mejor con algo más de duración, pero de cualquier manera, no tiene desperdicio.

Es el contraste lo que hace que Guardians of the Galaxy sea un éxito en toda regla. Esa mezcla de música pop en ambiente de space opera, de antihéroes variopintos que no se sienten como calcomanías sino que, a pesar de que apenas los conocemos a través de uno que otro diálogo donde discuten sus orígenes, hay una sinceridad en el hecho de que realmente no piensan en el bien de forma natural, sino a través de lo que van sufriendo en el camino. Y lo más llamativo de todo es justamente eso, que se sientan reales a pesar de que la película arranca ya cuando todos recorrieron un largo sendero de puras vicisitudes, y el espectador no puede sino acompañarlos en sus decisiones definitivas.

Y realmente creo que es un total renacimiento de un género que tiene pocos ejemplos. Joss Whedon, director de The Avengers, demostró que es un género al cual valía la pena apostar en el 2005, cuando firmó Serenity, pero no pasó mucho después de eso. Guardians of the Galaxy no es muy diferente, por lo que no me sorprendería que Gunn haya hecho la tarea de ver los trabajos previos de Whedon, empezando justamente por esa genialidad de western espacial que fue Firefly. Ahí está Peter Quill, alias Star-Lord, un antihéroe que desenfunda su arma como si fuera un pistolero del oeste, y se ve asombroso cada vez que lo hace.

Es la película menos Marvel de Marvel, lo que hace que sea la mejor de todas. Hicieron algo grandioso con un material desconocido por la mayoría, y es al mismo tiempo una obra que apunta a un público más amplio, pero respetando sus cualidades propias, que ya la diferenciaban del resto de las marcas de la compañía. Por eso se siente tan orgánica y honesta, y no puedo dejar de admirar que hayan expandido con tanta gracia un universo que en manos equivocadas, podría haberse visto absurdo. Es una ocasión llena de júbilo para los héroes del espacio.