Reseña: 'Inception', de Christopher Nolan – Parte 1


Sergio Colmán Febrero 17, 2011 0 Lectura de 7 minutes

En Origen, la ultima mega producción a cargo del director británico Christopher Nolan (Memento, The Dark Knight), hay dos películas.  La primera película es de ciencia ficción pura, digna de los relatos de P.K.Dick, con una premisa realmente ingeniosa y una propuesta filosófica interesante. Con algo de The Matrix (Wachowski 1999)  y Paprika (Satoshi Kon 2006) en esta película nos encontramos con un nuevo debate sobre la realidad y su “dualidad” de sueño/no sueño, tema parecido al de la obra de los Wachowski, en el cual tenemos que decidir si preferimos vivir un sueño o enfrentar nuestra “realidad” o lo que sentimos como real mientras estamos “despiertos”.

Nolan propone que soñar puede llegar a parecerse a una droga o, por qué no, una manera de enfrentar la vida, incluso con la posibilidad de extenderla. Origen nos plantea preguntas ¿Cómo estamos seguros que todo no es un sueño? O a lo Borges: ¿El sueño de alguien mas? Y si descubriéramos que todo es un sueño ¿Qué haríamos? Por otro lado, el concepto de una “idea” que puede construir edificios y expandirse como un virus (o meme) nos remite a cuestiones mucho mas densas que hacen eco en la historia de la humanidad; desde las religiones al holocausto, una idea es capaz de definir el destino de una persona o de toda la humanidad; de crear guerras y destrucción. Lastimosamente me divago, ya que si bien la película abre un abanico temático, apenas desarrolla limitándose a usarlo como excusa para la acción.

Origen cuenta como Cobb, interpretado por Leonardo Di Caprio, que se dedica a robar ideas de los sueños, es contratado por un empresario llamado Saito (un siempre efectivo Ken Watanabe) quien le propone insertar una idea en el sueño de su competidor; a esto se le llama “originación” (Inception). La propuesta atrae a Cobb ya que Saito le da la posibilidad de reencontrarse con sus hijos, a quienes no ve desde la muerte de su mujer Mal (Edith Pi…quiero decir Marion Cotillard) ya que Cobb es acusado del asesinado de la misma. Para eso arma un equipo con la misión de  entrar en la mente del empresario Fisher (Cillian Murphy) e implantarle la idea; a partir de ahí todo es acción.

Hablemos brevemente de los sueños, en este caso, el escenario de la acción y el tema principal. Nolan lo encara de una manera que incluso llega a molestar, proponiendo la arquitectura del sueño de manera muy racional, pero se libra que lo tomemos como un error en el cuando aparece la figura del arquitecto, interpretado por Elle Page, que además se llama Ariadna, un nombre mitológico que hace referencia a su función en la película (Ariadna ayudó a Teseo a escapar del laberinto del Minotauro). La función de esta arquitecta es justamente dotar al sueño de una estructura o arquitectura similar a la “realidad” y es por eso que no vemos secuencias oníricas al estilo Dalí o La Celda (Tarsen Singh, 2000). Obviamente, el absoluto control y racionalidad de estos espacios oníricos es cuestionable, pero es una opción que podemos aceptar a Nolan dado que la película  ya tiene una trama suficientemente complicada para inundarnos de incoherencias visuales.

Se agradece que Nolan explore ciertas reglas de la psicología a partir del guión. Nos dicen que se puede entrar dentro de varias capas y niveles de sueño, que se pueden compartir los sueños y que el subconsciente de quienes sueñan pueblan el sueño y además pueden reaccionar al nuevo poblador. También los sueños son afectados por estímulos externos (Por ejemplo, cuando el que sueña tiene ganas de orinar antes de dormir, en el sueño se transmite como una lluvia).

La segunda película que hay en Origen es de acción y aventuras, que compite con el tema de la película. Nolan busca excusas para las balaceras y peor aún, en un momento descaradamente nos inserta en la nieve, emulando una escena de “007 al servicio de su Majestad”. Pero supongamos que toda la acción vista en Origen tiene sentido de existir y la aceptamos; Nolan nos trae otro problema y es que, definitivamente, no sabe dirigir y montar secuencias de acción; por momentos no sabemos quien dispara a quien, no nos permite entender lo que sucede a causa de sus movimientos de cámara brutos y cortes muy rápidos, algo que ya notábamos en Batman, pero que en Origen llega a cansar y sabotea el dramatismo de la película. Además, el 90% por ciento de la película tiene música y eso suma a aturdir al espectador. En esta película de acción Nolan falla, a excepción del combate sin gravedad protagonizado por Joseph Gordon- Levitt (un grande), que es lo mejorcito de la película.

El guión, hay que decir, tiene cabos sueltos y momentos casi ridículos, como cuando algunos personajes empiezan a repetir lo que otros acabaron de explicar, exclusivamente para que el espectador entienda (algo que aun se puede aceptar), o la falta de desarrollo del personaje de Ariadne y los demás miembros del equípo. Muchas preguntas nacen de la premisa, algo que suele ser bueno cuando es intención del director y en este caso dudo que lo sea. Algunas respuestas se pueden encontrar en un segundo o tercer visionado, algo que no sé si siempre favorece a una película.

A la película, ya que hablamos de géneros, le falta un buen villano; al principio parecía ser Saito, pero luego este hace parte del equipo y se muestra bondadoso en un dialogo ridículo en el que dice que sus intenciones van mas allá de salvar su corporación sino salvar al mundo (¿?). Incluso al principio Mal se presenta como tal y luego es descartada y la utilizan cuando les conviene; así, la mayoría de los obstáculos de la película son puestos por reacciones del subconsciente del soñador y estos pueden estar “entrenados” y se encargan de disparar todo el tiempo a nuestros héroes. El personaje de Mal es un desperdicio; tratándose de una proyección subconsciente en la mente Cobb realmente no sabemos que es lo que busca esta entidad, qué quiere.

También Nolan tiene su mérito en muchos aspectos, como al proponer una secuencia y montaje paralelo en tres tiempos distintos, algo que narrativamente es muy arriesgado y hay que resaltar que esta logradísimo y que con eso comprueba lo buen narrador que es cuando se dispone. Los efectos especiales están realmente impecables y la banda sonora compuesta por Hans Zimmer es acertadísima al jugar con los tiempos del tema musical de Edith Piaf (Marion Cotillard está en la película, ¿es un chiste esto?)

Podemos concluir, en una primera aproximación, que Origen es una interesante propuesta de ciencia ficción pero que se pierde cuando intenta ser cine de acción, algo que en Matrix (siempre refiriéndome a la primera) funcionaba porque la acción estaba mejor dirigida e insertada narrativamente, pero que acá realmente perjudica a la película, sacándole tiempo para desarrollar mejor a sus personajes y a su ya complicada (no compleja) trama. Y si en los segundos finales Nolan nos presenta una trampita que podría ser un giro inesperado, hay que decir que si el espectador entendió las reglas del juego, tal giro es imposible, por lo que Nolan, un tipo que por lo general confía en la inteligencia del espectador, decepciona.

Me gusta el cine de Nolan y creo que dentro del cine comercial de hoy es uno de los directores más interesantes, por lo mismo lamento que Origen sea lo mas flojo del director, cuyo talento es indiscutible pero a veces, como a todos, se le va la mano.