‘John Wick’, Keanu Reeves sin control


Emmanuel Báez Diciembre 27, 2014 0 Lectura de 4 minutes

john wick reseña

***Esta reseña contiene spoilers***

Me encanta que una de las mejores películas del año sea una sencilla y directa obra de acción frenética con Keanu Reeves, porque es un ejemplo genial de la importancia del cómo por sobre el por qué a la hora de hablar de la ejecución de una película. Puede haber una compleja trama con un gran debate filosófico, pero si el guion queda en manos de alguien que no sabe dónde poner la cámara y cómo accionar, no vale nada. John Wick es una propuesta de acción a lo viejo, con una trama que puede ser explicada fácilmente en unas poquitas oraciones: John Wick tiene un perro. Unos matones eliminan a su perro y le roban el auto. John Wick cobra venganza.

Es tan lineal como podría uno imaginarse, y sin embargo, hay tantos detalles sutiles que hacen que la experiencia sea bastante rica, y por si fuera poco, realmente crean una mitología que sirve en bandeja de oro la posibilidad de una franquicia. Imaginando una serie de películas con el personaje de John Wick en el centro, esta primera se apunta como una precuela, y se da el nacimiento de un antihéroe con una personalidad única, si bien sigue sin ser extremadamente interesante.

Pero eso no importa porque John Wick se da como un videojuego. El personaje titular avanza, hay una espectacular secuencia de combate cuerpo a cuerpo y con armas, luego hay una charla expositora, y se sigue a la siguiente secuencia de acción. Pero la película se toma su tiempo, y en noventa minutos hay una historia sólida que arranca y se mueve a un ritmo vertiginoso que no da respiros sino para hacer recordar que Reeves está verdaderamente enojado por la muerte de su perro. Así es como empieza la Tercera Guerra Mundial.

El éxito mayor de la película está en la reunión de los artistas marciales que colaboraron con Reeves en la trilogía Matrix, que acá prueban algo más terrenal, con pequeñas dosis de Modo Superman. Chad Stahelski y David Leitch dirigen con buen pulso, haciendo que las secuencias mas intensas tengan una fluidez perfecta, impoluta, y realmente no podría agregar nada en contra aunque quisiera. El guion de Derek Kolstad pone ornamentos sutiles que van creando una mitología de un universo de asesinos que sería muy interesante explorar más adelante. El humor agregado es bienvenido.

La historia avanza mientras John Wick intenta ubicar a un pobre diablo que tuvo la mala fortuna de haber decidido atacar a Wick cuando este seguía en duelo por la muerte de su esposa. La mujer le había regalado un perro que le llegó después de fallecida, con una carta pidiéndole que siga adelante. La cosa se complica cuando se descubre que el pobre diablo es el hijo de un antiguo empleador de Wick, que expone el interesante y premonitorio dato de que el personaje titular fue alguna vez un asesino frío y calculador, tan efectivo en su trabajo que era conocido como El Hombre de la Bolsa.

No sé si veo a Reeves con ese apodo, pero definitivamente tiene un porte imponente, y su sed de venganza es creíble en cada gatillo que aprieta y cada hueso que quiebra con la fuerza de sus brazos. En su odisea se cruza con algunos rostros llamativos como Adrianne Palicki en el papel de una asesina que acepta el trabajo de intentar eliminarlo. Siempre es emocionante ver a una mujer patear traseros, y Palicki, que iba a ser la Wonder Woman para la serie de TV que fue cancelada, sabe una o dos cosas sobre eso.

Los principales antagonistas no ofrecen un gran espectáculo, pero para cuando se dan los enfrentamientos finales, la película ya tuvo grandiosos picos de pura energía cinética y no afecta en absoluto. Aún hasta los últimos momentos, dejan de lado la salida fácil, y le dan a este protagonista un cierre emocional que lo convierte en algo más que un simple vengador. Si el mismo sigue vivo para futuras misiones, no me molestaría para nada ver de nuevo cómo se desenvuelve.