‘Latas Vacías’, el cine que promete


Emmanuel Báez Noviembre 22, 2014 0 Lectura de 3 minutes

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Tuve la suerte de poder ver la última función de Latas Vacías, aunque me hubiese gustado poder verla antes para recomendarla, ya que se trata de una película que rebosa de humildad, simpatía, y un espíritu honesto que logra conquistar a pesar de que se trata, a todas luces, de un proyecto amateur realizado por un equipo que aún tiene mucho por aprender.

Si tuviera que comparar, recordaría a grandes directores de cine que tuvieron una primera película técnicamente problemática pero narrativamente prometedora, pero prefiero no generar controversia alguna y simplemente marcar esta obra como un punto de partida interesante de un cineasta con buen potencial.

Es una película cuyos pedazos están colocados todos en el lugar correcto, pero la unión no es sólida como para poder hablar más al respecto. Sin embargo, hay una notable naturalidad en el ambiente, la puesta en escena, y las distintas caracterizaciones, que vienen de personas que no son actores profesionales.

La trama de Latas Vacías tiene como base el mito paraguayo de la Plata Yvyguy, o tesoro enterrado, que dice que muchos de estos tesoros fueron enterrados bajo tierra en épocas de guerra, y que luego el espíritu de soldados asesinados quedaron en el lugar para proteger dichos valores. La historia se centra en un joven ovetense llamado Alfonso que cae en la obsesión de la plata yvyguy, lo que lo lleva a perder a su hermano menor a manos de un malviviente.

El círculo de codicia se quiebra cuando se muda a la ciudad de Coronel Oviedo, pero nuevamente se ve acechado por sus propios demonios cuando surge la oportunidad de encontrar de nuevo un tesoro. Hay mucha inocencia en el relato de Latas Vacías, pero esa misma ingenuidad hace que el desarrollo de la historia sea bastante orgánica.

Un elemento importantísimo que consigue también que la película sea muy llevadera a pesar de la producción inexperta es el idioma Guaraní, que definitivamente tiene mucha más fuerza en pantalla que el mismo español paraguayo, que se ve arrastrado en la mayoría de los casos por la teatralidad inherente del actor nacional.

La dirección de Herib Godoy sugiere un futuro a seguir de cerca, y la interpretación de su actor principal Aníbal Ortíz no es menos destacable. Si he de presentar esta obra con una sentencia, diría que el guion es lo suficientemente redondo y agradable como para que las cuestiones técnicas no tengan alguna importancia. Si he de vender a su realizador, me gustaría apostar a que con un mayor presupuesto en manos, podría llegar a hacer algo mucho más memorable.