‘Maze Runner: Prueba de Fuego’, aumenta en acción y baja en emoción


Emmanuel Báez Septiembre 19, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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Así como luego de Harry Potter, que varios títulos intentaron ganarse el mercado de fantasía y aventura, los estudios quisieron aprovecharse del éxito de sagas como The Hunger Games, insertándose en el mercado de la ciencia ficción distópica, un género cada vez más lucrativo, aunque no para todos. El año pasado llegaba Maze Runner, y salió airoso gracias a una mezcla acertada entre Lord of the Flies y otras propuestas del mismo tipo, introduciendo un universo interesante a través de un misterio llamativo y un elenco competente y memorable. The Scorch Trials pierde casi todo lo más vistoso de la primera película, pero sigue siendo entretenida porque la acción, por más genérica que pueda tornarse, está ejecutada con un pulso fácil de disfrutar, gracias a la dirección de Wes Ball.

En esta segunda parte, Thomas y el resto del equipo que sobrevivió al laberinto son rescatados por un grupo de gente que dice estar en contra de CRUEL, la organización que los mantuvo cautivos durante tanto tiempo experimentando con los jóvenes en busca de una cura para “la llamarada”, un ataque solar que devastó el planeta y propagó entre los adultos una infección mortal. Por alguna razón, los más pequeños eran inmunes, por lo que se destinó un organismo para encontrar una solución. El problema fue que, con el tiempo, las medidas tomadas para esta búsqueda comenzaron a ser más invasivas y preocupantes.

Eso fue lo que aprendimos en el clímax de la anterior película, mientras que esta continuación se vuelve en una apuesta más simple de supervivencia, donde la desconfianza está a la orden del día y la única salida es correr despavoridos. Es lo que hacen gran parte de la trama, correr como locos del nuevo grupo de gente que los rescató, que no son más que una fachada de CRUEL, así como de las diferentes tormentas que azotan a la superficie, y de los humanos que fueron transformados debido a la infección que se deshizo de gran parte de la población mundial. Estos zombies o “cranks” son un tipo más de no muertos de los tantos que ya vimos en el cine, aunque un gran trabajo de fotografía y dirección logra que sean realmente intensos por momentos.

Como los chicos se la pasan corriendo, hay buenas secuencias de pura adrenalina que no carecen de credibilidad. Como punto extra, nadie se cae de forma absurda para ser presa de los infectados. Cada pérdida que se produce está bien justificada, y los puntos de inflexión dramática no se ponen incómodos, gracias también al elenco que sigue estando a la altura de la odisea. No creo que mencionar nada de eso se considere spoiler, ya que los giros más importantes de la película se perciben a un kilómetro de distancia desde el principio mismo, sin dejar espacio alguno a las sorpresas. Lo más atractivo de esta secuela son los diferentes setpieces que atraviesan los protagonistas, los cuales varían bien para tratarse de un futuro desolador donde el desierto lo cubre todo.

Una de las secuencias a destacar se inicia con una persecución a través de un túnel y concluye con un escape peligroso entre dos rascacielos, uno de los cuales se encuentra derrumbado sobre el otro. Es un escenario aterrador que se beneficia de una cámara que siempre se posiciona en zonas vertiginosas con ángulos que marean, y sería algo realmente único si no fuera porque la trama constantemente se detiene en personajes nuevos que no aportan nada.

Así también, tantas corridas pueden cansar al espectador, que ya se acostumbra rápidamente a personajes que se salvan por un pelo, perdiendo toda verosimilitud o cualquier sensación de peligro. Para la mitad de la película, cuando una secuencia de acción está por llegar a su desenlace, es evidente que tal o cual personaje saldrá ileso, y la única emoción es física, por tantos efectos de sonido que retumban en el cuerpo. De igual manera, no se le puede quitar lo bailado. Dylan O’Brian es un nombre a seguir de cerca, y puede llevar toda la película sobre sus hombros, así que verlo decidido a acabar con CRUEL es conmovedor, y me da ganas de compartir una última aventura.