‘Moana’, una emocionante travesía


Emmanuel Báez Diciembre 2, 2016 0 Lectura de 5 minutes

moana

A esta altura ya podemos hablar perfectamente del gran resurgimiento de Disney luego de la adquisición de Pixar a mediados de la década pasada, poniendo a Moana en el pedestal entre los títulos de animación digital, que fueron superándose cada vez más, acercándose a la excelencia cuasi impoluta de su pariente cercano, Pixar. Ahora, la animación clásica de Mickey Mouse que se convierte en el sello de Walt Disney Animation Studios es un verdadero deleite que promete una obra que muy probablemente cumplirá con su cometido.

Tal es el caso de esta nueva producción, que nos lleva a lo más profundo de las islas polinesias y nos presenta a una nueva heroína, diferente a todas las que vinieron antes, cumpliendo de entrada con una exigencia fuerte de tener modelos a seguir que se ajusten más a los estándares sociales actuales. Ella es Moana de Motunui, una adolescente cuyo máximo anhelo es viajar a través del océano y descubrir que existe más allá del arrecife, algo que siempre fue difícil debido a las prohibiciones de su padre, el jefe de la isla.

Sin embargo, cuando las cosechas empiezan a verse afectadas por algo maligno y los peces desaparecen de las orillas de toda la isla, se ve obligada a desobedecer la ley máxima y escaparse siguiendo una antigua leyenda que estipula que la razón de todo mal es Maui, un semidiós que mil años atrás robó el corazón de Te Fiti, una diosa que daba vida a todos. El relato asegura que, devolviendo el corazón a la diosa, se restaurará el balance de la naturaleza, impidiendo que las islas vayan muriendo.

El obvio mensaje ambientalista acompañado de una protagonista de Disney que en ningún momento siquiera piensa en la dependencia de un hombre de forma emocional hace que esta odisea sea emocionante, además de relevante y sustancial. Si bien el deseo de Moana de explorar nació de forma egoísta, sus acciones luego se convierten en nobles cuando entiende que su destino es ayudar a la isla, embarcándose en la peligrosa aventura de encontrar a Maui para obligarlo a que restaure el orden natural.

Desde el diseño de los personajes, hasta el trabajo de animación, y obviamente pasando por las ineludibles canciones, Moana es realmente un “mar de aventuras”, como reza su título regional. Me sigo debatiendo sobre si “How Far I’ll Go” es más emocionante que “Let It Go”, y por ahora creo que definitivamente es una pieza mucho más contagiosa y esperanzadora, aunque dejo esa discusión para otro momento porque las melodías de la película siguen muy pegadas en mi cabeza como para tener una mejor apreciación. Lo que sí puedo decir es que no decepcionan para nada en ese aspecto, y escuchar cantar a Dwayne Johnson es algo sorprendentemente genial, y espero que siga explotando esa faceta.

Cuando ambos finalmente se conocen, la película toma un tono de buddy-movie a través del océano, pero la química entre ambos personajes es muy simpática y la película no pierde peso a pesar de los gags que se van apilando. El nuevo animal compinche, como se burla Maui en un momento, es un gallo colorido de nombre HeiHei, que trae consigo algunos momentos realmente desternillantes.

Desde el principio, esta nueva producción rompe esquemas, sin escupirlas en la cara del espectador, sino a través de la acción. No hay sermones gastados sino bromas oportunas que hablan de forma directa a los críticos de Disney y sus princesas, como riéndose un poco de las exageraciones y las acciones sociales incesantes. Otros escribirán incontables artículos acerca del papel feminista de Moana, y eso está bien, pero definitivamente no es lo más importante de la historia, que es una aventura más para escaparse de la realidad y soñar con algo maravilloso.

La estructura ya la vivimos muchísimas veces, pero entre Moana y Maui hay un espectáculo hilarante y enternecedor, gracias a las voces de Auli’i Cravalho y Dwayne Johnson, cuya presencia es palpable en cada línea de diálogo del irreverente semidiós que esconde una triste realidad sobre sí mismo. El guion de Jared Bush está pintado con personajes tridimensionales a quienes resulta agradable y emocionante acompañar en la travesía mientras se van descubriendo a sí mismos, tema que siempre resuena en cada buena película de Disney.

Claro que no es solamente verlos a ellos interactuar, sino también la misión que tienen, una que será fascinante para fanáticos del cine de Miyazaki, con monstruos marinos, diosas de la naturaleza y escenarios pintorescos claramente inspiraddos en una mitología rica como la que ya se vio anteriormente en algunos clásicos del anime del maestro japonés. Entre eso y los guiños a Mad Max, Waterworld, y algunos clásicos de Disney, Moana es una de las mejores películas del estudio, e indudablemente en una de las más bellas y emotivas del año.