‘No Respires’, angustiante suspenso claustrofóbico


Emmanuel Báez Septiembre 22, 2016 0 Lectura de 4 minutes

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No creo que el director uruguayo Fede Álvarez revolucione el género con No Respires, así como no lo hizo con el remake de Evil Dead, pero sus aportes son igualmente significativos y muy satisfactorios, tomando en cuenta el estado actual del género de terror en general. No Respires es una propuesta de “home invasion” que contiene algunos de los típicos elementos del cine de suspenso, pero llegan con algunos giros y detalles que hacen que funcionen completamente a pesar de la familiaridad, desde simples particularidades como personajes usando el flash de un teléfono celular, hasta algo más complejo como no tomar lado en ningún momento, sino dejar que el espectador decida si está bien quién vive y quién muere.

La trama sigue a tres amigos que son ladrones de poca monta en un pueblo olvidado de Detroit, una de las ciudades más abandonadas del estado de Michigan, que alguna vez fue un lugar emocionante para visitar y realizar turismo. Ahora es un símbolo de la decadencia económica de los Estados Unidos, lo que hace que la película tenga cierto aire de crítica para los espectadores que están más familiarizados con la situación social de la zona. Para todos los demás, es una genial película de suspenso que desafía la ansiedad del espectador y subvierte las expectativas de formas inesperadas, con un realismo inusitado en un género que vive abarrotado de clichés.

En lo que tendría que ser un último golpe, los tres amigos deciden ingresar a la casa de un exmilitar ciego que recibió una importante indemnización por un accidente que costó la vida de su hija. Ahora vive solo con su perro, lo que lo convierte en la aparente víctima perfecta para un atraco que debería ser fácil y rápido. Sin embargo, los tres ladrones no contaban con que el hombre supiera defenderse de forma macabra a pesar de su discapacidad, por lo que los roles cambian drásticamente una vez que se enfrentan dentro de la casa. A eso hay que sumarle el hecho de que, como reza una de las mejores líneas de la película, “no porque el hombre sea ciego es santo”, ubicando la trama en una zona gris que solo aumenta la estupenda tensión de la película.

Álvarez vuelve a trabajar con la actriz Jane Levy, que dio vida a la heroína principal de su visión de Evil Dead. Una actriz no tan conocida, pero que tiene un rostro que vende desesperación y compromiso, especialmente en las escenas más aterradoras. Está acompañada de Dylan Minnette, un joven actor en ascenso que se está probando a sí mismo con buenos resultados, además de Daniel Zovatto, que tuvo una presencia interesante en It Follows. Por supuesto, la película no sería exactamente lo mismo sin la imponente actuación de Stephen Lang, un veterano que está consiguiendo más tiempo en pantalla desde su participación en Avatar, algo que lo tiene bien merecido.

El guion firmado por Fede Álvarez y Rodo Sayagues realmente juega con sus giros sin agotar las opciones ni la verosimilitud, a pesar de transitar por momentos en terrenos ya deteriorados del género. Sus escenarios son realmente claustrofóbicos y la dirección es muy ingeniosa, aprovechando al máximo cada espacio, con algunos planos secuencia realmente alucinantes que recuerdan mucho a Panic Room, otro título de suspenso similar firmado por David Fincher. Finalmente, la obra es todavía más impactante porque carece de héroes ni personajes que generen ninguna empatía, por lo que es sumamente inquietante decidirse, hasta el mismo final, realmente del lado de quién ponerse, lo que hace que la experiencia sea todavía más memorable.