‘Pixels’, una buena partida


Emmanuel Báez Julio 26, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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Pixels es divertimento inocente del bueno, firmado por el Chris Columbus sencillo de siempre, con un Adam Sandler ligeramente contenido, y una mezcla entre homenaje y parodia de clásicos videojuegos de arcade de los ochenta. Algunos se sentirán ofendidos tener a sus juegos preferidos en semejante película, y otros verán la película por lo que es: nada de otro mundo.

La trama sigue a cuatro chicos que en los años ochenta se convirtieron en expertos jugando videojuegos de la época, aunque crecer probó ser algo mucho más difícil. Sam Brenner trabaja instalando equipos multimedia, mientras que Cooper es ahora el presidente de los Estados Unidos, pero probablemente uno de los peores. Ludlow es obsesivo por las teorías de conspiración, y Eddie está en prisión. Los cuatro unirán fuerzas cuando el gobierno requiera de su ayuda debido a una invasión alienígena con forma de videojuegos.

Al contrario de la opinión popular, confío en que Sandler tiene lo que se requiere para hacer buenas historias y para resaltar en ellas. Tales ejemplos son Punch-Drunk Love y Reign Over Me, pero creo que por holgazanería no lo estamos viendo al cien por ciento, o ni siquiera a la mitad de eso, aunque esta vez se lo nota menos en sí mismo y un poco más al servicio de un guion bastante lineal que no parece haber dejado mucho espacio para improvisaciones.

Es así como Pixels resulta llevadera, ya que termina tan rápido como empieza, y no se siente forzada ni lenta en ningún momento. Probablemente no sirva tanto para la nostalgia, porque realmente no hay una contemplación de la cultura que representa, pero no se puede negar que tampoco hay una explotación inmerecida de las marcas o que hay chistes estúpidos de inicio a fin. Hasta Kevin James no se tropieza ni una sola vez, algo que es como una marca registrada de sus películas, que tienen un público que suele reírse de bromas de pedos y similares.

Peter Dinklage y Josh Gad hacen que todo sea todavía más ligero. No diría que es un escalón para abajo por parte de Dinklage, porque parece que la está pasando bien con su personaje, y Gad es un comediante que se está afianzando cada vez más, aunque es como el hermano gemelo menos exitoso de Jonah Hill. Son algunos de los pequeños aciertos del guion que suman para un buen rato. Hasta Sean Bean sobrevive, y eso siempre es algo bueno.

En lo visual también hay un acierto, ya que con la dirección de fórmula de Columbus, la acción es muy digerible, lo que permite apreciar, aunque sea mínimamente, los guiños a los videojuegos y cómo estos son recreados mediante un buen uso de efectos digitales. Y algo en lo que las películas de Sandler siempre se destacan es en una gran selección para la banda sonora, que por lo general levantan la calidad de sus obras.

No hay mucho más que hablar de Pixels, aunque me gusta imaginar, por ejemplo, lo que hubiese hecho alguien como Edgar Wright si el material hubiese caído en sus manos. Chris Columbus es competente, y en ese sentido parece que se llevó bien con Sandler, que no está muy interesado en innovarse. Sin embargo, esto está lejos de ser su peor trabajo, y hay suficiente color y energía como para que haya sido una buena partida. No jugaría de nuevo, pero lo recomendaría para quienes no sean exigentes.